domingo, 31 de enero de 2021

Bermejo una mirada a su historia

 


Hace un siglo se utilizaba el término salvaje, para referirse a los grupos que habitaban El Chaco

Freddy Céspedes Espinoza

Establecida  la Audiencia de Charcas  en 1563,  tuvo como tarea principal controlar y someter a los bravos Chiriguanos que hacían de las suyas, internándose y asolando las poblaciones de españolas recién fundadas.

San Bernardo de la frontera, hoy Tarija, era el último reducto donde se tenía cierta seguridad, porque hacia el Río Bermejo, habitaban los naturales que diezmaban a cualquiera que se atrevía a cruzar el abra y descender a las tierras húmedas y al verdor del Chaco.

Los habitantes del Chaco

Fray Reginaldo de Lizarraga, describe de la siguiente manera:

“ Los indios Chiriguanas viven muy cerca de estos valles (cercanos a la ciudad de Potosí),en unas montañas calurosas y ásperas, por donde apenas pueden andar caballos, no son naturales sino que vinieron allí del Río de la Plata; la lengua es la misma sin diferencia alguna. Son bien dispuestos, fornidos, los pechos levantados, espaldudos  y bien hechos, morenazos. Pélase las cejas y pestañas; los ojos tienen pequeños  y vivos, no guardan un punto de ley natural; son viciosos, tocando del vicio nefando y no perdonan a sus hermanas. Es gente vivísima, todas naciones dicen ser sus esclavos, comen carne humana  sin ningún asco: andan desnudos, cuando mucho cuál  ó cuál  tiene una camisetilla  hasta el ombligo. Son grandes flecheros, sus armas son arco y flecha; el arco tan grande como el mismo que lo tira  y porque la cuerda no les  lastime la mano izquierda, en la muñeca encajan un trocillo de madera  y allá da la cuerda.

Pelean muy a su salvo, porque si les parece que el enemigo les tiene ventaja no acometen; pocas veces con nosotros pelean en campo, si no es a más no poder. Contra estos más que bárbaros, entró don Francisco de Toledo, Visorrey del Perú… “ ( Fray Reginaldo de Lizarraga- Libro I, cap LXXX).

La llegada de los Jesuitas a lo que hoy es Argentina en 1585, marcó también  el inicio de viajes y exploraciones  infatigables en el Chaco desde el sur.

“El padre Alonso Barzana, Francisco Angulo y Tomas Field, recorrieron el río Bermejo. Por su parte el padre Gabriel Patiño  y Lucas Rodriguez exploran el desconocido río Pilcomayo y dejando dilucidado que su curso es diverso del río Bermejo”. Por su parte el Padre Antonio Ruiz de Montoya, después de recorrer varias veces toda la región Chaqueña, nos legó una interesante carta geográfica”.

Los   exploradores  en el siglo XIX que se animaron a entrar en su suelo, tampoco estuvieron tranquilos,  hicieron,  descubrimientos importantes en  el aspecto geográfico, cartográfico y antropológico. En el mapa boliviano de 1859 figura esta inmensa región como un territorio de   “Yndios Matacos aliados e Yndios Matacos salvajes”, denominándola todavía,  como las llanuras de Manso.

Pero el Chaco era misterioso, no explorado,  mantenía su territorio ocupado por muchísimos grupos de cazadores, recolectores, que habían permanecido por miles de años entre sus ríos caudalosos y rebalses, formando lagunas y pantanos, caminando sobre sus orillas en busca de animales, chanchos de monte, tapires, armadillos, jaguares e  infinidad de peces y aves, descubriendo y abarcando territorios cada vez más cercanos a la cordillera, subiendo y bajando el Bermejo. En las orillas de éste último eran conocidas  las naciones, o tribus, establecidas en ambas orillas, eran los Mataguayos hasta los Caymanes; los Matacos, los Chunupíes, los Malbaláes, los Sinipíes, los Atalaláes, y los Tobas, hasta Lacangayé; y estos últimos mezclados con los Mocobíes, desde esta reducción hasta el río Paraguay.

No eran nada amigables aún en el siglo XIX,  constantemente atacaban a los que osaban cruzar sus territorios de caza y pesca.

Etimología de la palabra Chaco

 “….comprende debajo de este nombre Chaco varias provincias pobladas de naciones infieles, que se continúan  y comunican unas con otras, por centenares de leguas en la banda del poniente y del Río de la Plata, entre las provincias del Paraguay, Río de la Plata , Tucumán, Chichas y Santa Cruz de la Sierra. La etimología de este nombre, Chaco , indica la multitud de las naciones que pueblan esta región.

Cuando salen a cazar los indios y juntan de varias partes las vicuñas y guanacos, aquella muchedumbre, se llama Chacu, en lengua Quichua, que es la general del Perú, y por ser multitud de naciones las que habitan las tierras referidas, les llamaron a semejanza de aquella junta, Chacu, que los Españoles han corrompido en Chaco” P. PEDRO LOZANO , s.j- párrafo I

Desde la Colonia el río Bermejo tenía fama por sus  aguas.  “Las aguas del Bermejo o río Grande, son saludabilísimas, que como bajan de las cordilleras y se van despeñando por guijarros y peñas limpias y lisas, se quebrantan sus aguas y corren notablemente delgadas y sabrosas; y en los arenales que después baña, se purifican del todo quedando sanísimas, y de gran virtud  contra el mal de piedra y orina, porque las márgenes de este río, están en partes pobladas por cierta yerba  que llaman de la orina, de donde les proviene aquella virtud”.

“Son también de admirable eficacia contra los flatos, dolor de Ijada (Parte del cuerpo humano y de otros vertebrados que comprende el espacio que existe entre la última costilla falsa y el hueso de la cadera), hidropesía y gota; porque digiere grandemente, y no deja super fluidades, crudezas ni indigestiones  en el estómago, con que no da lugar a que se críen humores gruesos; por lo cual, quien se siente repleto, con un jarro de agua y pasearse un rato, se gasta todo. De esto depone el mencionado don Luis de Vega, quien escribe, que padeciendo en el Perú  de flatos  e Ijada, piedra y crudezas,  lo que le obligaba  a observar rigidísima parsimonia en la comida y bebida, a los cuatro o cinco días que bebió del agua del Bermejo, expelió muchas arenas  y piedras  y quedó como si jamás  hubiera sentido  tales achaques, en cuarenta y cinco días  que moró en Santiago  de Guadalcázar, (hoy en Orán), siendo así, que bebía en ayunas, cenaba leche, ensalada de legumbres  y pescado, después de los cual se hartaba de agua  confiadamente, y en breve tiempo sentía hambre.

Esta es la causa, porque los viejos  de las naciones  que viven  a orillas de dicho río, se sienten y conservan sanos  y alentados, frescos y sin arrugas. Y de los soldados españoles, que asistieron a la fundación de Guadalcázar, ninguno murió, ni aún enfermó en seis o siete años  que allí estuvieron, no obstante  que sudaban copiosamente, por andar de continuo pescando, vaqueando, cortando y acarreando madera para la fábrica de fuertes y casas, y labrando la tierra; sudados, bebían a todas horas  el agua de este río sin recelo de catarro, pechuguera, dolor de estómago , ni semejantes achaques”( P. Pedro Lozano, S.J- párrafo II) Pueblos primitivos de Sudamérica. Colección Buen Aire 1943.

Los primeros caminos

Esta selva era infranqueable por centurias, sólo algunas sendas comunicaban hacia poblaciones cercanas a Padcaya, desde aquí se ingresaba hacia la selva virgen como Tariquía o descender hacia el Emborozú, territorio que posteriormente se fue abriendo a golpe de machete y  sobre todo, por el descubrimiento del primer pozo petrolero Bermejo  en Bolivia en 1924 por la Standart oil  y que hasta  el 2018, siguió produciendo y como tal es considerado, como uno de los mayores campos  petrolíferos de producción de Sud América.

El primer camino  era tan angosto que sólo cabía un camión pequeño,  se construyeron puentes con estilo colonial y técnica pre colombina; es decir de piedra que encajaban las caras a la perfección. Todavía está en pie el puente Campanario pero en desuso pero digno de ver su solidez.

La Poza de la Marina

Siguieron fundándose campamentos y luego comunidades a medida que avanzaba el camino. En el Salado próximo al campamento de la Goma, me comentaron un increíble relato:

“ Una hermosa joven de unos quince años solía ir a lavar ropa a la Poza, un embalse de agua hecha por la naturaleza en millones de años en la  roca viva;  tan profunda, que se podía nadar”.

“Allí permanecía por horas contemplando la naturaleza y disfrutando su inocencia entre las mariposas, el verdor de la selva y la frescura del río. Era la fruta apetecida por los choferes que la observaban de reojo nadando y riendo de felicidad.

Llegó el día en que se ahogó en la poza que conocía a la perfección, todos quedaron sorprendidos por este triste desenlace; se tejieron atrevidas conjeturas como que fue asesinada por poseerla, otros dijeron que se  resbaló golpeándose la cabeza en la roca, cayendo a la poza.

Desde ese día, los choferes pasaban raudamente la poza que estaba a la vera del camino. Llevaban en su conciencia la culpa ajena, que no los dejaba tranquilos al cruzar el lugar  a media noche o en el día.

Después de la muerte de Marina, muchos Aseguraban que en la poza, la veían  bañándose  desnuda mostrando su escultural cuerpo. Una sonrisa sensual y un dulce coqueteo atraía a los choferes que con felicidad e inocencia se aproximaban a ella para amarla, pero acababan en el fondo de la Poza ahogados. Algunos se salvaron y tuvieron la suerte de contar su encuentro.

Asustados afirmaron que la vieron, algunos no resistieron  y se entregaron a sus designios de venganza o seducción del más allá. La Poza de la Marina, todavía está en el lugar pero ya nadie se detiene, por el temor de reencontrarse con ella”.

El Petroleo de Bermejo y la Standard Oil

Ya durante la colonia española, se hablaba de los “ Bitúmenes o jugos de la tierra” que afloraban a la superficie  en diversos puntos de la Audiencia de Charcas.

Hay testimonios que los naturales  utilizaban estos aceites para iluminar sus viviendas o como medicina para secar sus heridas.

“ Desde fines del siglo XIX exploraron el territorio nacional en busca de petróleo. En 1895, se obtuvieron las primeras muestras en la zona de Incahuasi, a orillas del río Azero, en el Departamento de Chuquisaca. Su descubridor, Ignacio Prudencio, intentando una segunda exploración, fue devorado por un Puma” Pg 86.

                                                          Exploradores del Chaco

Los primeros intentos y los más serios  para explotar el petróleo se realizaron entre 1916-1920. La Farquard, inglesa y la Calacoto Chilena, perforaron dos en Cuevo y Charagua y dos en Calacoto de Pacajes, ninguna de las perforaciones dio resultado.

Tanto el Gobierno Liberal y Republicano, firmaron contratos de concesión de tierras petroleras con diferentes empresas y ciudadanos bolivianos, palo blancos, que terminaron vendiendo sus concesiones a la Standard  Oil que en menos de veinte años era la prácticamente la dueña del Chaco con un millón de hectáreas de potencial petrolífero.

“ El gobierno vigilará la exploración y explotación de los yacimientos y fiscalizará las operaciones de las empresas, no sólo para asegurarse en la participación de impuestos, sino también para organizar convenientemente la industria en beneficio nacional”.

Nada se cumplió la Standard Oil  pese a los compromisos con el Estado de perforar un pozo cada 50.00 hectáreas y a producir dos millones  de barriles anuales de petróleo.

El incumplimiento de estas cláusulas estaba penado con multas y con la reversión parcial al Estado de los yacimientos no explotados.

“ La primera perforación exploratoria se inició el 24 de agosto de 1922 a cargo de la Standard Oil (Bermejo X-1) y concluyó en 1924 a la profundidad de 561 metros y resultó seco. En 1923 perforó otros dos pozos en Cambeiti y Saipurú, que llegaron a 805 y 683 metros respectivamente, pero resultaron también improductivos, hasta que en 1924 perforaron el pozo Bermejo X-2 que descubrió petróleo con poco gas a la profundidad de 635 metros, convirtiéndose en el primer pozo de hidrocarburos en Bolivia”.  www.energypress.com.bo

Sin embargo la Standart Oil produjo importantes cantidades de petróleo, negándose a admitir que ya estaba en producción en Bermejo en 1925 y lo exportaba a la Argentina a través de un oleoducto clandestino.

“ El agente de la Aduana boliviana, Pompilio Guerrero, en 1935 reveló que en los primeros meses de 1926 había descubierto un oleoducto clandestino construido por la Standard Oil a través del río Bermejo”.

“ La empresa estaba aplicando en el país los métodos bandidescos que le había hecho célebre en todo el mundo: coacción económica, corrupción de funcionarios, presión política. Pero si a esta añadimos la negativa llana y simple de uno de sus representantes a proporcionar gasolina a las guarniciones del ejército boliviano en el Chaco mientras el gobierno insistiera en cobrar patentes, se comprenderá por qué fue quebrada la voluntad del presidente Siles”. Todos los gobiernos fueron débiles al aceptar que la empresa recién iniciara los pagos de las patentes de explotación sólo a partir del 1 de enero de 1930”

“ En 1935 dos diputados argentinos denunciaron la existencia de un oleoducto construido por la Standard Oil desde Bolivia.

Los personeros de la Standard Oil en Bolivia y la argentina trataron de justificar su proceder admitiendo que habían exportado petróleo boliviano del pozo Bermejo 2 a uno de sus yacimientos en Agua Blanca. El Gerente en Argentina informó que se había instalado una pequeña cañería de 5 cms de diámetro, por unos doscientos de longitud”.

“ El Gerente de la compañía en Bolivia , Blocker, publicó una declaración en tono de ironía ofensiva”

“ La Standard Oil Co. Of Bolivia tiene el derecho acordado por su contrato, de producir, transportar, refinar y vender, dentro el país o en el extranjero petróleo y cualquier carburo de hidrógeno y sus derivados”. Por tanto es importante que el público se informe que cualquier cantidad de petróleo que hipotéticamente hubiera sido transportado en ejercicio de un derecho reconocido en un contrato”.

La defraudación total fue calculada en 85 millones de bolivianos, debiendo añadirse a esta cifra 32 millones gastados por Bolivia en la importación de combustibles desde 1925 hasta 1933.

De acuerdo a estimaciones del Dr Luis Fernando Guachalla, esos 32 millones de la moneda de post guerra, el país pagó a la misma Standard Oil por el petróleo peruano importado”.

Bermejo Un Mega Pozo petrolero.

Con todo el petróleo extraído de Bermejo, La producción acumulada del pozo Bermejo X2 (BJO-X2) a diciembre de 2016 alcanzó un volumen superior a 778 mil barriles de petróleo contabilizado desde el año 1942, informó este martes el vicepresidente de Administración, Contratos y Fiscalización de YPFB, Jorge Sosa Suárez.

Sosa aclaró que entre los años 1924 y 1941 no se cuenta con registros producción del primer pozo productor de Bolivia, pues la producción en los primeros años se encontraba con la empresa Standard Oil Company y no dejó información estadística, por tanto, la contribución en la producción al país es mayor a 778 mil barriles de petróleo.

“Al conmemorar los 80 años de fundación de YPFB y el Día del Trabajador Petrolero, quiero destacar el aporte de este pozo que contribuye a la producción del país desde hace 92 años a la producción nacional de petróleo para el mercado interno”, indicó Sosa.

Este campo forma parte del lineamiento estructural San Telmo, Tigre, Toro, Barredero, Arrozales y Bermejo, situados en la provincia Arce, al sudeste del departamento de Tarija. En la actualidad el pozo BJO-X2 produce 35 barriles por día (BPD) con una densidad de crudo de 24.7 grados API (American Petroleum Institute), constituyéndose en el mejor pozo productor del Campo para reservorios someros del sistema carbonífero.

Pozo descubridor. Los primeros pozos BJO-X1 y BJOX2, fueron perforados entre 1922 a 1924 por la Standard Oil Company, resultando el pozo BJO-X2 descubridor de hidrocarburos líquidos en sedimentitas del Sistema Carbonífero correspondientes a las formaciones Tarija y Tupambi en 1924, durante la presidencia de Bautista Saavedra. Se trata del primer pozo de desarrollo estable de petróleo en Bolivia y está ubicado en la serranía Candado-Suaruro en el Subandino Sur.

“El pozo BJO-X2 empezó a perforarse el 17 de enero de 1924; a los 185 metros, se notó ya la presencia del petróleo; a los 450 metros, se encontró una pequeña capa petrolífera con un rendimiento de 80 barriles diarios”. (La República, 26 de octubre de 1924). El pozo somero alcanzó una profundidad de 1.960 pies y comenzó con una producción inicial de 1.500 barriles por día (BPD), a partir de los cuales se empezó a desarrollar el Campo con la perforación de seis pozos superficiales adicionales con resultados positivos en petróleo y gas asociado.

Las notas intercambiadas el 18 de septiembre de 1924 por Thomas R. Armstrong, representante de la Standard Oil Company of Bolivia y Víctor Navajas, entonces ministro de Industria, confirmaron la seriedad de la compañía, refleja la prensa de la época. “Hemos encontrado varias manifestaciones de petróleo espeso en el pozo Bermejo; calculamos que produciría 500 barriles diarios. Esperemos que perforando subsiguientemente demostrará un campo petrolífero comercial”. (La República, La Paz, 20 de septiembre de 1924). 

Antes y durante  la Guerra del Chaco 1932-1935, el Pozo Bermejo 2 producía petróleo para los bolivianos y por debajo del río los pícaros de la Standard Oil construyeron tuberías y vendían de contrabando a la Argentina y éstos revendían al Paraguay; es decir al enemigo circunstancial.

Una verdadera vergüenza para la empresa, que fue sorprendida en este ilícito, pero trataron de desmentir y afirmar después  al mejor estilo Yanky: Bussines are Bussines.

La riqueza de la región

Era tan difícil llegar a la actual Bermejo por el camino carretero, que tardaban hasta cuatro días en temporada de lluvias, porque no había puentes  y los inofensivos riachuelos se convertían en horribles torrentes.

Bermejo y su río, su riqueza petrolera y gasífera, pero también guarda un gran potencial turístico en Tariquía, una reserva Nacional de Flora y Fauna creada en 1989 con una extensión de 2.469 km2.

Tariquía representa uno de los últimos lugares de la naturaleza casi impoluta, sus caprichosas montañas de las estribaciones de la cordillera de los Andes, descienden en forma ondulatoria de verdor; en sus alturas forman hermosas planicies de pastizales y bosques frondosos de maderas finas  en sus profundidades.

Los ríos que circundan son verdaderos remansos de agua fresca que se abren paso entre los cañadones hasta descender al río Tarija afluente del Bermejo aguas abajo.

Se encuentra ubicada en la región sureste del Departamento de Tarija (al Sur del poblado Entre Ríos), en las Provincias O'Connor, Arce, Gran Chaco y Avilez, en proximidad a la frontera argentina. Los municipios involucrados son Padcaya, Entre Ríos, Caraparí y Uriondo.

Estado de conservación

Las principales amenazas que enfrenta, provienen del avance de la frontera agropecuaria y el desbosque en terrenos de pronunciada pendiente, de la explotación maderera y del impacto del ganado (vacunos, ovinos y caprinos) en zonas de bosque. La implementación de programas de operación turística no regulados, representaría un riesgo para la estabilidad de los ecosistemas y la calidad ambiental que ofrece la Reserva. También pone en peligro las prospecciones para perforar nuevos pozos gasíferos, yendo en contra de la preservación de este hermoso lugar.

Clima

El clima de la región es templado a cálido, según la variación altitudinal. El régimen de pluviosidad varía de subhúmedo a perhúmedo en las zonas de mayor exposición a las lluvias orográficas y neblinas, con un rango aproximado de 900 a 3.000 mm de precipitación anual.

Rango altitudinal y fisiografía

El rango altitudinal oscila entre los 900 y 3.400 msnm. Ocupa la región fisiográfica del Subandino Sur caracterizada por abruptas serranías paralelas y profundos valles orientados al rumbo mayor de la Cordillera.

Hidrografía

La hidrografía está definida por las cuencas de los ríos Grande de Tarija, Chiquiacá y Salinas.

Subregiones biogeográficas

El Área corresponde mayormente a la subregión biogeográfica de Bosque Húmedo Montañoso de Yungas.

Atractivos turísticos
Un mundo fascínate se abre en Tariquia para los amantes del trekking, la pesca deportiva en el  con devolución, la ornitología y la observación de flora y fauna.

Sitios de interés

Sidras, Salinas
- El Cajón: Cañón en el río Grande de Tarija, donde se concentran importantes poblaciones de peces tales como el robal y el dorado. https://www.lagacetasalta.com.ar/nota/14865/sociedad/polemica-sobre-extrano-pez-gigante-rio-bermejo.html

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Flora

Se tienen registradas 808 especies de flora y se estima la existencia de 1,500 especies de plantas superiores. La Reserva de Flora y Fauna Tariquía es la única Área Protegida de Bolivia que protege muestras bien conservadas del bosque del Yungas tucumano-boliviano. Existen zonas de bosques nublados de ceja de monte, además de praderas neblinosas de altura que corresponderían a formaciones de afinidad parámica. También se presentan en las zonas menos húmedas transiciones al bosque seco de valles mesotérmicos y bosque seco del Chaco serrano. La vegetación presenta una estratificación altitudinal, en la que se distinguen: selva pedemontana entre 400 y 900 msnm, con una precipitación de 900 mm y una temperatura de 20°C, siendo éste el sector más seco. La selva montana entre 900 y 1,500 msnm, cubre casi el 80% de la reserva, siendo el sector más húmedo con una precipitación entre 1,500 a 3,000 mm. El bosque montano, por encima de los 1,500 msnm, en el que se encuentran bosques oligoespecíficos de pino de monte (Podocarpus parlatorei) y aliso (Alnus acuminata). En estos bosques se pueden encontrar unas 112 especies arbóreas, siendo las más comunes cebil (Anadenanthera colubrina), tipa (Tipuana tipu), barroso (Blepharocalyx salicifolius), nogal (Juglans australis), laurel (Cinnamomum porphyria), cedro (Cedrela lilloi), tajibos o lapachos (Tabebuia spp.) y muchas especies de la familia Mirtaceae.

Fauna

Se tienen registradas 406 especies de fauna en la Reserva. La fauna del Área se caracteriza por la presencia de especies que se encuentran amenazadas en Bolivia como el jucumari (Tremarctos ornatus), el puma (Felis concolor), la taruca o venado andino (Hippocamelus antisiensis), el jaguar (Panthera onca), el taitetú (Tayassu tajacu), el mono silbador (Cebus apella), la paraba militar (Ara militaris boliviana), el loro hablador (Amazona tucumana), la pava de monte (Penelope dabbenei) y varias especies de aves pequeñas que son raras o se encuentran amenazadas como Cinclus schulzii, Scytalopus superciliaris, Poospiza boliviana, Poospiza erythrophrys, Saltator rufiventris, Pseudocolopteryx dillenianus. Se estima la existencia de unas 400 especies de aves, de las cuales 241 especies  están registradas.

Cómo llegar

La ciudad clave para llegar a la Reserva de Tariquía es Tarija.
Para llegar al área se utiliza la carretera Tarija - Bermejo. Llegando a la mitad de ese trayecto: Emborozú. De Tarija salen buses todos los días hacia Bermejo.
Una vez en Emborozú, la siguiente parada es Sidras, puerta de ingreso al área. Dentro de ella, el desplazamiento,  es por senderos para caminar.

Más información:koatravel4x4@gmail.com

 

Fuentes

Siiriainen, M. P. (2003). Andes Orientales y Amazoniía Occidental. La Paz: Producciones CIMA.

Pueblos primitivos de Sudamérica. Colección Buen Aire 1943

Francisco Arriola, Historia de la Cultura Argentina. Editorial Stella, 1962

Petróleo en Bolivia, Almaraz, Sergio, Edit. El Siglo 1969

Maravillas Naturales de Bolivia, (Parques Nacionales y otras Áreas Protegidas) SERNAP.

 

 

viernes, 20 de noviembre de 2020

El ataúd de Dirk

 


Freddy Céspedes Espinoza.

 Un pueblo sumergido en los valles de la cordillera de Tres Cruces, se desarrollaba en la más plena lentitud, había pasado más de un siglo de vida de la República y todavía se sentía el adormecimiento de la colonia española. Sus calles empedradas  guardaban cierta simetría entre los colores pétreos y el canal que corría en medio de la calle  del almacén del Alemán Dirk  Klottzs

Las calles  sólo llegaron a una cuadra de la plaza principal,  tampoco era plana, tenía una  leve inclinación que  dirigía a todas las personas  a las banquetas de madera para sentarse; allí en el centro, una fuente fundida en bronce, traída de ultramar a lomo de mula; era lo más llamativo del pueblo.

De una de los dedos del Querubín, salía un chorro de agua constante que se depositaba a una fuente en forma de concha,  donde los pájaros se bañaban jugueteando con sus alas. Al frente la iglesia con su cubierta de calamina, anteriormente era de paja, pero se había venido encima del confesionario.

Las montañas que circundaban el pueblo impedían un crecimiento uniforme. Las casas treparon a los cerros y se acomodaron como les vino en gana, formando callejones torcidos  que terminaban o conectaban con el camino de herradura que se dirigía hacia la mina Encanto.

Wilahuma, era un pueblo colonial, allí los primeros españoles  ya por 1560 descubrieron filones de oro en sus montañas y desde esa época se  quedaron, primero a descansar de  las largas fatigas de las exploraciones al Paititi y luego a trabajar las minas a casi 5000 metros.

Por un recodo, un torrente  de agua cristalina bajaba de las alturas y al llegar al  pueblo se la encausó  para evitar inundaciones, que sin duda las hubo en el pasado.

Cuatro siglos de existencia y el pueblo  no perdió su espíritu minero, en el siglo XIX llegaron aventureros alemanes, franceses, judíos, libaneses y otros en busca de fortuna. Ya el oro había desaparecido; aunque todavía se encontraba con suerte, pero  el Estaño  el  Wolfram y el Bismuto eran ahora lo más  importante.

Pero las fortunas se hacían alrededor del metal del diablo y estos extranjeros,  se disputaban las concesiones mineras, algunos ya cansados, se dedicaron al  comercio de dinamita, alimentos, ropa de trabajo, bebidas, combustibles, enaguas y sombreros que le daban colorido  a la vida cotidiana del pueblo. Era la población  más cercana a la mina.

Dirk el alemán ocupaba una tienda cerca a la plaza principal, ya pasaba los setenta y seguía trabajando con la misma energía de hace cincuenta años, cuando llegó sin aviso y se fue en  busca de concesiones y  sociedades mineras con hombres duros, no siempre honestos.

Había perdido y ganado pero terminó en buena posición  viviendo, con una mujer del pueblo a quién le tenía un respeto y temor con la cual tuvo 2 hijos que se fueron al exterior después que su madre murió en el turbión que llegó hasta la plaza.

Dirk quedó solo a cargo de la casa del pueblo, la tienda y otra casa cerca a la mina para surtir más ligeramente los pedidos.

Por muchos años solía ir a caballo por las sendas cruzando un paso de 4700 metros y luego bajar hasta los cuatro mil, para nuevamente ascender hasta los 4500 donde tenía su otra casa a cargo de un ahijado suyo.

Alumbraba la tienda del pueblo con una lámpara a kerosenne, maravilla de la tecnología, sólo cambiando una especie de bulbo de luz, hecho de asbesto, alumbraba con una claridad asombrosa todos los rincones del negocio.

Sus estantes de roble permanecieron firmes por años, fueron hechos para ya no salir más, estaban tan bien empotrados que sólo un terremoto las movería.

Sobre los estantes,  gruesas vigas de roble cruzaban de extremo a extremo la tienda. Se habían olvidado del entretecho y el tiempo hizo que esas vigas fueran los soportes y colgadores de muchos artículos desde canastas hechas de cañahueca, viejas monturas de caballos, cueros de llama, lazos de cuero y un ataúd que descansaba empolvado sobre los maderos.

Présteme su ataúd

A media noche,  manos nerviosas tocaron  la  puerta de Dirk. Un presentimiento de ultratumba le apuró abrir la misma, pensando tal vez que había ocurrido algún accidente.

Sólo el llanto de una mujer que se quedó viuda, lo despertó completamente.

-        Don Dirk mi marido se ha muerto y un grito de plañidera envolvió el ambiente oscuro, mientras el alemán se apuraba en encender la lámpara.

-        Mi marido era bueno, trabajaba en la mina y hubo una pelea de borrachos y él llevó la peor parte. Muchos dicen que se cayó y otros que lo mataron a golpes. En fin está muerto y necesito que me preste su ataúd, le ruego, se lo pido de rodillas. Hizo el ademán de arrodillarse pero  Dirk se lo impidió

-        Sé que ese ataúd es para usted, que se hizo  construir hace  muchos años con don Daniel  el carpintero, que lastimosamente también falleció. No hay ataúdes en el pueblo don Dirk. Présteme el suyo. Le devolveré después del entierro ya que mi hermano se fue en busca de uno a la ciudad y parece que tardará algunos días, por la época de lluvia los caminos deben estar intransitables.

-        Mañana es el velorio y es muy urgente. Por favor don Dirk. Le pagaré, cuánto, cuánto cuesta.

-        Mire doña Inés, ese ataúd lo hice hacer para mi tamaño. Aquí son muy pequeños y  cuando me muera, no quiero que me estén doblando en dos para que pueda caber. Usted sabe que la gente del pueblo es chismosa y mala. Si bien saludo y hablo con todos,  en el fondo son viles y ruines, envidiosos que llevan la maldad cargando en sus genes. No quiero pedirles ningún favor aún después de muerto.

-        Por tal razón decidí hacer dos ataúdes, el otro está cerca a la mina también esperándome, en caso que la parca me agarré allí.

-        Cuando me vaya de este mundo, quiero irme tranquilo, sin deberle un centavo a nadie, y no digan después, que no tenía ni donde caerme muerto; además soy previsor, ya que vi morir a mucha gente y sé lo venenosos que son los vecinos; Sé que ríen a costa del difunto, que hablan mal del que no puede ya defenderse, pero finalizan su chismes sarcásticamente: En el fondo era bueno. Quiero que ese fondo sea mi ataúd, termina firme Dirk.

Después de hacerle esta confesión terminó y dijo: Bueno lleve el ataúd, pero con la única condición  que me devuelva y que sea para mi tamaño, uno no sabe cuando se acaba.

-        Muchas gracias don Dirk, le prometo que se lo haré hacer para su tamaño.

Dejó de llorar, estaba feliz y junto a su ayudante llevaron el ataúd sin muerto por las calles oscuras del pueblo.

Después de una semana el ataúd llegó a la tienda de Dirk. Para que no se dé cuenta de la mala calidad del mismo, le hicieron llegar por la noche.

-Buenas noches don Dirk, le traigo su ataúd, hemos hecho traer desde La Paz, pero no hay para su tamaño. Me dicen que es un mito, el hecho de estirar la pata. Me aseguró el carpintero que es justito para usted y que no se arrepentirá.

- Bueno, bueno, súbanlo sobre los travesaños y con cuidado que no se malogre ya que debe estar presentable para mi muerte.

 El oro y mi otro cajón

Buenos día padrino, saludó risueño Max al otro día, bajaba de la otra casa  de la montaña para llevar algunos pedidos que le habían hecho los mineros.

-        Max quiero hacerte una pregunta dijo Dirk ¿ Está todavía mi ataúd en la casa de la mina?

-        Sí padrino está allá. Ya van muchos años, está con polvo, pero mejor; así no lo utiliza todavía en caso de que se muera en la casa de arriba.

-        Sí Max. Ya sabes si muero en la casa de la mina, me entierras allí, si muero aquí, llegarán los curiosos primero; luego aparecerán personas que dirán que les debo de un cordero, de un chancho o de joyas que me dejaron. Les dices que no lloren, que no finjan y los lisonjeros no digan que fui una buena persona, porque no fui.  Max tú te encargarás del lugar en el cementerio, lejos de la gente.

-        Te digo  Max. Toda la fortuna que hice está bien resguardada, nadie sabe de mis pepas de oro, del dinero, de mis monedas de libras esterlinas con la esfinge de la Reyna Victoria. Todos hablan que la tengo oculta en la mina; otros piensan que está enterrada en la casa de arriba y no faltaron los codiciosos abogados que quieren que firme testamentos y otros papeleos llenos de trampa. Piensan que está todo enterrado en esta casa, pero lo único importante que tengo es mi ataúd; aunque esta doña mentirosa, me trajo de vuelta,  uno hecho con madera de pino Oregón, esas que llegan por barco, trayendo mercaderías de otros continentes  Mal muy mal, será la última vez que presto mi ataúd.

 Una extraña visita 

La vida transcurría sin sobresaltos, ya los precios de los minerales no eran los mismos, los sustitutos de las materias primas tenían como competidores al aluminio y productos sintéticos que terminaron por desplomar el precio del estaño.

Hubo un masivo abandono de las minas; algunos se quedaron, los inversionistas privados tuvieron que dejar todo su capital a cambio del pago de sueldos y otras deudas.

Pero el pueblo que ya estaba casi vacío, ahora se llenó de viejos, ya que, al no poder salir a trabajar, se quedaron en el pueblo y a partir de las cinco de la tarde salían a platicar en las banquetas del pueblo.

Dirk los miraba desde la tienda, sus pequeños  ojos azules escudriñaban todo. Conocía a todos sus habitantes, a los niños, al perro de fulano, o al caballo de zutano, orinándose en la plaza principal.

Ya estaba aburrido de lo mismo, vender y comprar, preparar las mulas y los arrieros que lleven a la tienda-casa de arriba. Ya no tenía razón de seguir.

Hace cincuenta años había dejado Alemania y nunca más volvió. La Segunda Guerra Mundial había destrozado el apego a su tierra. Se quedó en una tierra de montañas, valles y misterios.

-        Buenos días Don Dirk, apareció de la nada un hombre quemado por el sol y el frío. Su perfil aguileño confundía, parecía ser una mezcla extraña de Judio y Aymara, sus rasgos eran diferentes al resto de las personas.

-         Buenos días, a usted no lo conozco ¿ cuándo llegó?.

-        Yo lo conozco a usted Don Dirk. Mi padre fue el judío de las telas y otras chucherías que vendía a buen precio cuando la mina marchaba bien. Yo soy el hijo de Jacobo, mi nombre es Juan. Mi padre se marchó hace dos décadas quién sabe dónde; sólo me crió mi madre en el valle de Jawira y ahora soy joven y fuerte.  Quisiera que me venda por favor  su ataúd. Mi madre falleció y quiero darle una cristiana sepultura en mi estancia.

-        Mire Joven, el ataúd no está en venta.

-        Tengo suficiente dinero, le contestó cortésmente.

-        Ya le dije que no puedo, no está en venta.

-        Traigo una bolsa de oro, quédese con todo, necesito volver esta tarde a la estancia para el velorio y sin el ataúd no puedo regresar.

-        Dejó caer las pepas de oro sobre su mostrador y Dirk ni se inmutó.

-        No me interesa. Ya le dije.  Aunque me   traiga todo el oro del mundo, no aceptaré.

-        Bueno Don Dirk, sólo le pedí un favor y no quiere, ¿qué más puedo hacer?

-        Después de ver el rostro apesadumbrado del joven, Dirk le manifestó, que sólo le daría su ataúd si se comprometía a devolverlo en su tienda, dentro una semana y autorizó nuevamente a descolgar su féretro. 

Camino a la Estancia 

Pasaron ya quince días y no llegó su ataúd, una desesperación  y furia contenida se apoderó de Dirk. No podía comprender la falta de palabra de Juan que le aseguró que devolvería en el tiempo convenido.

Ensilló su caballo y partió por el camino de herradura hacia el primer paso de 4700 metros. El ascenso lento  abría un espacio de verdor con un cielo azul y nubes en los picos de las montañas. En su lento ascenso se encontraba a cada momento con llamas y hermosos bofedales donde pastaban decenas de ellas, sin inmutarse en nada.

Ya el verdor de arbustos y flores coloridas habían desaparecido, estaba en plena cordillera y sólo el viento suave, una brisa fresca cambiaba su pesimismo, por razonamientos más sensatos.

Tal vez tuvo un accidente pensó, no creo que se haya olvidado devolver lo  que se prestó; sin duda cuando baje a su Estancia se arreglará todo.

Un zigzag interminable era la segunda fase del descenso hacia el otro valle. Las morrenas de millones de años habían  formado verdaderas pirámides invertidas. Alguna vez fueron roca sólida, pero el viento, la erosión y la nieve, las convirtieron en arena pegadas a la montaña.

Después de seis horas estaba en el valle de Palkati. Había dos caminos, el primero pasaba de largo hacia  su  segunda casa y la mina. La otra senda doblaba hacia un otro valle más profundo, donde estaba la Estancia de Juan.

Nuevamente apareció la vegetación, el camino estaba mejor conservado por el poco uso. Al fondo del cañadón, una luz  verdusca azulada, le daba un espectáculo fascinante a la casa principal de Juan.

Se acercó temeroso y vio que la maciza casa estaba solitaria. Ningún ruido que pueda llamar la atención, hasta  sentía el volar de los insectos.

Buenas tardes gritó. Nuevamente y con voz potente volvió a llamar a Juan. Nadie respondió. Buscó su ataúd y no estaba. Parecía que la casa estaba abandonada por años porque en el patio sólo había un cántaro roto, un batán sin su mortero, candados oxidados por el tiempo y lo que más destacaba, un balcón de madera completamente caído.

Esta casa está abandonada pensó. No hay rastros de vida humana por largo tiempo y comenzó a recorrer los rincones de la casa de dos pisos construida con adobes y pesadas vigas que apenas sostenían la estructura.

Pasó  al segundo patio y allí estaba una tumba con una cruz de  madera con el nombre escrito. Matilde Vargas. 21 de Agosto de 1965.

La madre de Juan había fallecido hace veinte años.

Pícaro ladronzuelo de porras, comenzó a vociferar, me engañó como a un niño. Soy  un estúpido.

Pero ¿dónde pudo llevar mi ataúd? Ya no hay más viviendas en este valle y la única posibilidad es que haya llevado a vender a la mina.

Con diligencia y agilidad montó su caballo y emprendió la subida hacia su casa cerca de la mina. Tres horas de ascenso lento, como si la muerte lo persiguiera.

Sentía un espanto pensar en morir en medio camino, pensaba en su vulnerabilidad ante los designios de la vida. Él que había planificado su muerte, que había esperado el momento tranquilo en su cama por largos años, ahora se encontraba buscando su ataúd robado.

Ya más tranquilo pensó en su segundo  ataúd en casa donde Max vivía y tal vez,  él le tendría alguna información.

Ya casi anocheciendo Dirk, sentía los efectos de la altura y su desesperación de encontrar a su ahijado lo más antes posible, ya que en el trayecto se sentía perseguido por sus recuerdos de la guerra, de sus alucinaciones y pesadillas cuando el ejército Ruso, había ocupado Berlín. Pensó en la muerte durante todo el día, finalmente  llegó a su casa de la mina.

-Max, Max, ¿dónde estás Max?

-Max salió sorprendido de tan sorpresiva visita. Pase, pase padrino, ¿ por qué tan nervioso y desesperado?, le preguntó Max.

Entró a la casa y vio su ataúd junto al otro.

Una alegría indescriptible se podía ver en sus ojos, un brillo de vida nuevamente iluminaba su rostro con arrugas  y ojeras pronunciadas.

-        Anoche un individuo trajo su ataúd y me dijo que vendría usted a recogerlo. Me sorprendió mucho su actitud, dejó y se marchó; se perdió en la oscuridad sin darme más explicaciones

Bueno, bueno, pero ahora ¿qué hago con dos féretros? Reflexionó un momento y no dijo nada a Max sobre sus planes y se fue a dormir tranquilo a su cuarto, que había permanecido cerrado por mucho tiempo.

 Amaneció nublado, una intensa nevada caída en la noche cubrió las montañas más altas, si bien no fue una gran tormenta, Dirk pensó que era prudente dejar las alturas y bajar al valle.

Le solicitó a Max que aliste dos mulas baqueanas para el traslado de los dos ataúdes y una petaca de cuero donde le dijo confidencialmente a Max, que era sus ahorros de años de trabajo. Por el peso se notaba que estaba llena de monedas y oro guardado por décadas.

Max, ahijado, compañero de trabajo y alegrías, te dejo esta bolsa de oro por tu honradez y tesón, te servirá para mucho tiempo y tal vez puedas comprar un negocio o irte lejos de estas montañas para que formes una familia en La Paz u otra ciudad.

Ayúdame a cargar los dos ataúdes y pon dentro la petaca. Me voy a la casa del pueblo, nos vemos allí después que cierres el negocio y vendas las últimas cosas que son pocas.

 No me acompañes, conozco el camino y las mulas también, así que no tendré problema.

Dirk tenía un semblante fresco, lozano y estaba con ánimo de bajar con sus dos cajas mortuorias  y su fortuna.

Esos dos ataúdes que ahora le daban paz, su fortuna oculta por años estaba intacta. Llegó el tiempo de partir y encaminó decidido hacia el valle serpenteante, cruzando riachuelos que se hicieron más grandes hasta convertirse en torrentes furiosos que se llevaron a Dirk, las mulas y  la fortuna hasta perderse en las oquedades de las piedras y turbulencias de la vida y  la muerte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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domingo, 15 de noviembre de 2020

Montistas y Saavedristas

Bolivia y la política de antaño

Ismael Montes solía decir, piso y paso, sin importarle las consecuencias

Freddy Céspedes Espinoza

“¡ Viva Montes! , ¡Que  mueran los Republicanos mazorqueros carajo!, ¡Abajo los  cholos apátridas!.”

A principios de los años XX, cada acto electoral en La Paz se convertía  en una batalla campal con muertos y heridos.

De una parte el gobierno de Montes lanzaba sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡Viva Montes! contra los republicanos de Bautista Saavedra; de otra, el partido Republicano hacía frente a esos hombres con sus ovejas de  “Achacachi”,  famosos matones entrenados en su Hacienda de Avichaca, gritando: ”asesinos, ladrones, entreguistas, pagados por Chile, en un ir y venir de choques a fuerza de pedradas, palos, balas y con armas más poderosas, los periódicos, que de uno y otro bando llenaban de ansiedad al pueblo.

En cada pueblo y cantina, existía un reducto republicano; en las casas más pobres se veneraban las fotografías de los líderes del republicanismo colocados al lado de pinturas de santos; el folklore popular les dedicaba sus cantos y en cada fiesta se vitorea sus nombres frenéticamente.

Era pues una lucha en que nadie se daba cuartel.

No había un día que no se produzca un incidente. Los liberales o pijes, atacan las casas de los opositores. Se cometían asesinatos en los pueblos; se castigaba y se arruinaba a los que no comulgaban con el gobierno; se les perseguía y se los deportaban a Ulla Ulla, Pelechuco, Guanay y al Alto Madidi para que mueran con la nariz carcomida por la Espundia.

Bautista Saavedra, mandaba a traer de Achacachi a sus ovejas, que eran  sus matones

 Después de todo y a casi un siglo, no se sabe en realidad por qué se apalearon y se mataron, porque al final de ese proceso nacieron nuevas fuerzas políticas, con las mismas mañas, renacieron en otro tiempo y espacio, perduraron en el horizonte de la prebenda, porque  el poder político ha sido una herencia con arribistas incluidos.

Obviamente después, ya nadie quería pertenecer a esos partidos tradicionales, se cambiaron de color y en vez de palos ahora brillan sus aureolas.

Nada cambió, antes se armaban hasta los dientes, se batían a duelo; hoy se arman de valor y con voz arrogante, se meten juicios por todo lado  y se persiguen, se hostigan;  saben que al final serán uno y se olvidarán las rencillas, las peleas y las traiciones.

Mueren y reviven, se entrelazan como el árbol de Bibosí, hasta que uno muere, para luego remover como el escarabajo,  los deshechos del otro  y crear nueva generación de hábiles políticos y “Estadistas”.

En  política y  la selva, sobrevive el más osado, el que conoce las aguas, el que se cuida de los escorpiones, serpientes y pirañas que están al acecho, total todo cambia menos la esencia de la política boliviana, las personas se mueren, y los vivos se quedan para renacer como el ave fénix de las cenizas de los caídos.

FUENTES.

SAAVEDRA 1920-1925. Díaz Machicao, Porfirio.

ORÍGENES DE LA REVOLUCIÓN NACIONAL. Klein, Herbert S.

EL DICTADOR SUICIDA. Céspedes, Augusto

SAAVEDRA EL ÚLTIMO CAUDILLO. Artamayo Alzerreca, Carlos

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

Cementerio de intelectuales

 
El viejo Panteón. Imagen de Víctor H Trillo Molina publicada en Fotos Antiguas La Paz 
 
Una mirada a los intelectuales que descansan en el viejo Panteón de La Paz
Freddy Céspedes Espinoza.

" Vosotros que posáis la planta altivos,

entrad aquí por el dolor cubiertos,

que nunca la algazara de los vivos

habrá  de turbar la calma de los muertos".

Así se leía la bella cuarteta escrita por Felix Reyes Ortíz y utilizada como reflexión, en el Cementerio General de Villa Victoria.

VERDADERO DESENGAÑO DE LOS MORTALES A LA POSTERIDAD - EL GRAN MARISCAL ANDRÉS DE SANTA CRUZ- PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA-1831".

Aquí están enterrados los más insignes patriotas, escritores, políticos, militares, sacerdotes y demás almas que el tiempo no borró su aporte.

El trinar de los pájaros y la vista de la Cordillera Real es el sitio ideal para el descanso eterno en el mausoleo de los beneméritos del Acre.

Destaca Arthur Ponsnansky, aquel sabio que escribió " La Cuna del Hombre Amerícano", dando a conocer al mundo entero el estudio, que por más de cuarenta años había dedicado a la cultura más importante de nuestra patria, Tiwanaku.

También el mausoleo de los  Héroes de la guerra del Pacífico, Ladislao cabrera, y muchos soldados que descansan, pero su ejemplo sigue latente en la memoria de los bolivianos.

Destacan también las tumbas de Germán Busch;  más allá Gualberto Villarroel,  también descansan escritores de la talla de Nazario Pardo Valle, con su Trópico del Norte, obra maestra en la descripción del Alto Madidi y la extracción del caucho, muy emparentada con La Voragine, del colombiano José Eustasio Rivera.

Allá yace los restos de José Quintín Mendoza, Cochabambino liberal, autor de los Gansos del Capitolio y la semblanza más completa y bella compuesta para Nataniel Aguirre.

Está también José Aguirre Achá, otro combatiente del Acre y además escritor, que nos legó la travesía dificultosa hacia la zona del Acre por los soldados bolivianos, con descripciones de los pueblos y los difíciles momentos pasados. en su marcha de los Andes al Amazonas.

Porfirio Diaz Machicao, y su aporte fabuloso en la historia para describir los gobiernos después de la Guerra del Chaco.

Bautista Saavedra, el Presidente Republicano, sociólogo, abogado con su obra el Ayllu, que permanece como texto importante, para el conocimiento de las viejas organizaciones  Aymaras y Quechuas.

Jaime Saenz, no duerme, despierta con sus poemas, recorriendo los barrios paceños y los rincones más estrechos de la ciudad.

En fin, nuestro cementerio, cobra vida, los hombres que descansan allá,  nos dejan un gran mensaje a los vivos que quedamos, para honrarlos, respetarlos y guardarles gratitud.

 

sábado, 17 de octubre de 2020

Llameros, muleros y cocineros de Trekking

Llameros, muleros y cocineros por los Andes



Freddy Céspedes Espinoza

“La palabra inglesa trekking se refiere a la actividad al aire libre que consiste en recorrer caminos por sitios montañosos, generalmente durante varios días. En español se suele traducir como travesía de montaña. ... En la práctica, el término trekking se ha extendido a caminatas de todo tipo”.

En la soledad de la montaña, un velo blanco de neblina deja ver sobre  el lago verdusco,  las siluetas de las llamas que se aproximan  tímidas y nerviosas. Sus ojos vivarachos y con pestañas revueltas, les da  un aire frágil y sensual.  

Se van acercando lentamente,  ya casi están a unos metros y se deleitan al mirarnos. Somos también extraños para ellas.

Por atrás, silbando y gritando palabras de grueso tono está Don Mario Clemente*, el llamero solitario, que tiene una verdadera  flota de llamas para trekking de altura.

Está orgulloso de ver a sus llamas, sabe cómo controlarlas y está feliz  de tenerlas a todas  juntas, la verdad, son  llamas machos, más fuertes y entrenadas para cargar mochilas, equipo de campamento, los alimentos y otros enseres de cocina.

Con agilidad juvenil y de un salto,   don Mario agarra fuertemente  las orejas a una de las llamas, es la manera de inmovilizarla para que sus ayudantes procedan a cargar la primera mochila del turista. Bien equilibrada  ya la  carga,  es sujetada por lazos de cuero; al cabo de unos minutos,   el animal  ya se siente con ganas  de caminar, pero al zafarse las orejas, con un movimiento preciso, le da un escupitajo de yerba y saliva al que se atrevió a sujetarla fuertemente.

Se va tranquila a pastar, sólo observa,  cómo,  una a una de sus compañeras, son controladas por las orejas.

 

                                             Ascendiendo hasta casi los cinco mil metros

Ya estamos listos para caminar por las montañas de Alto Peñas, cruzaremos varios pasos de 4700 metros; sin ellas,  sería difícil llevar tanta logística en el trekking de la Cordillera Real. Muchas de estas caminatas pueden durar hasta 20 días.

Mis amigos los arrieros, conocen la montaña a la perfección, deben estar atentos a que las llamas,  no  desvíen su camino, siempre hay una  líder, que va adelante observando altiva las sendas y riachuelos que vencen con un salto de ballet.

Don Mario debe estar atento a que sus  llamas vayan en fila, sin que exista motivo para desviarse, recuerdo, que una vez que el grupo de llamas se amotinó a su mando y corrieron sin control detrás de una llama hembra,  que cautivó al grupo con sus encantos, perdiéndose todos,  en las oquedades de las montañas cargadas de las mochilas de los turistas.

Los arrieros de Mulas

Si en la Cordillera Real las llamas son importantes, en las caminatas de la cordillera de Apolobamba,  las mulas y caballos adaptados a la altura, son los que señorean en la montaña.

Desde la época Colonial, Pelechuco, debe ser tal vez la zona donde hay más de estos animales y gracias al turismo, cambiaron las pesadas cargas de papa por coloridas mochilas.

Ahí está la mula enhiesta, lista para la larga caminata. Su vestimenta que llevará en los próximos días la hacen más apuesta, pues necesita para esta travesía algunos elementos complementarios.

¡Chu!, ¡chu!, ¡chu!, ¡chu!.  Mula gran puta, le grita a todo pulmón su dueño. Entiende la última palabra, y  al instante, la princesa está quieta.

                                    Las mulas en el camino pre colombino hacia Apolo

 Una delgada cuerda o “carbisto”  sujeta el cuello  para que no se espante. Ya los ayudantes se aprestan para cargar la mula.

Luego un colchón de paja o “ Parejo” cubre el pelaje del animal. También va la “ Pajira” hecha de hoja de plátano y lazo de cuero.

Posteriormente viene el “Atawar” o tejido de lana que se pone debajo de la cola y hace que el peso de la carga no se vaya adelante. Es como el freno del animal.

Seguidamente se pone la Sincha para ajustar todo el cuerpo, con sus correas respectivas. A estas alturas la mula, ya está preparada anímicamente. Ya sabe que luego vendrá la carga de hasta de 30 kilos, que es el peso promedio para no fatigar al animal.

Ya soporta la pesada carga, su dueño le cubre los ojos con su bufanda, pues algunas,  se espantan ante cualquier movimiento brusco.

La “ Ch´ipa”, es otro elemento importante, porque les sirve para sujetar la carga. Es una malla de cuero trenzado. Luego se debe pasar el “Machio” o cuerda de cuero para sujetar el bulto. Una otra cuerda de cuero o “ Reata” asegura la firmeza.

Ya firme el equipaje, una ancha “ Huasca” o cinturón de 20 centímetros de ancho y hecho de cola de caballo, sella la inmovilidad del pesado cargamento.

Nuestra mulita está impaciente por partir, hasta que por último, viene el “ Manteo” que le cubre el lomo,  cual un velo de novia.

Ya está lista para la boda del peregrinar entre montañas y glaciares sobre desfiladeros y paisajes rudos. No es tan fácil vestir una mula;  mucho menos desvestirla.

Los cocineros o Cheffs de la montaña

                                            Cocineros, arrieros bien organizados para el éxito

 No hay otro nombre más preciso, para los encargados de la comida. En su conocimiento y su capacidad de organización recae una enorme responsabilidad.

En sus manos está la alegría del turista al recibir una buena cena, un café, un mate o una torta de cumpleaños, todo hecho a más de 4000 metros.

Son los primeros que se levantan y los últimos en cerrar los ojos.

Al igual que los arrieros, juegan un rol de primer orden. Él es junto a sus ayudantes, los que solucionan los requerimientos más inesperados cuando los turistas se aproximan a la carpa cocina para agradecerle al grupo de cocina,  sobre lo deliciosa que estaba la sopa.

El Cocinero, es el que se encarga de despertar al turista con una taza de té caliente antes que salgan de la carpa los turistas. Ellos ya le informan con su básico inglés, que el agua caliente en el bañador,  ya está lista para lavarse la cara.

Ordenan toda la logística de alimentación, no debe faltarles nada, piensan en todo, son los reyes de la montaña sentados frente a sus ollas que cuida con esmero.

Recuerdo al Tío, cocinero que tenía arriba de los setenta años y seguía caminando como un joven, a Don Basilio, otro cocinero que no sabía de fatiga que ya también estaba cerca a los setenta, pero no se les notaba. A Domingo Villa el más experto, luego recuerdo A Felix Laime, a Ignacio, a Martín; gracias a ellos el trekking se convirtió en un servicio de calidad.

Guías, arrieros, cocineros, carperos y otros son los pilares para el éxito de una expedición por los Andes.

* Don Mario Clemente ya falleció.

Pedro Domingo Murillo y la revolución de 1809

Revolución de Julio de 1809 Freddy Céspedes Espinoza El gran movimiento revolucionario había creado en La Paz sus figuras centrales, hér...