lunes, 11 de mayo de 2026

Roba Mulas


Roba Mulas

Freddy Céspedes Espinoza

Hoy me levanté con muy buen humor, me encontré con un amigo yungueño de Tajma, pueblito en Sud Yungas cerca a Chulumani.

Sólo lo miré y  saludé con una sonrisa franca y recordé que había nacido en un pueblo hermoso en la cima de una montaña subtropical y que sus habitantes  llevaban el mote o apodo generalizado  de Roba Mulas.

No se sabe desde cuando, tal vez este apelativo viene desde la colonia, pero quedó en el saber popular para referirse a este pueblo.

 Cada pueblo, y sus habitantes llevan en su ser el pecado original en su nacimiento, también con el pecado ya nacemos con un apodo generalizado por los vecinos nuestros que se complacen en recordarnos el apelativo.

A los Yungueños en general se los tildaba de Suthis, o los que llevan en los dedos piojos del chancho, llamadas en otras regiones como Niwas. Ofensivo ahora por las nuevas leyes, pero jocoso en el pasado cuando uno se reía del vecino y de sí mismo.

Entre las poblaciones de Yungas suelen referirse a sus vecinos con nombres Jocosos, a los de Coroico le decían Kusillos, ya que en el pasado existía frondosa vegetación llena de monos.

Los de Chulumani, eran los Come Phapi, haciendo referencia al pescado seco del Titicaca que llegaba a sus mercados y que gozaba de popularidad. A los de Ocobaya, Come orejas. Humor cruel.

A los paceños todavía nos dicen Chukutas “ cosido”, que según Nicolás Fernandez Naranjo, “ porque los paceños son indios endomingados cuyo traje de tela oscura , lleva aparentes, las costuras de hilo blanco.

Pero me viene a la memoria algunos hermosos lugares de Cochabamba que tuve la suerte de conocer.

 A los cliceños se les  conocía como Burro Tiñis. Relatan que en cierta ocasión en un mercado de Cliza,  robaron un burro, el pícaro ladrón  lo volvió a pintar utilizando añelina, le hizo algunos recortes de su pelaje y volvió a venderle al mismo dueño. Ahí quedó la anécdota convertida en sarcasmo.

Al aiquileño se los conocía como Licor Buches, bien ganada la fama de tomar y resistir los efectos de la chicha y el singani y estar sobrios mientras otros ya estaban en la lona.

Al de Mizque los conocen como Mani Khutus, o pela maní, o tal vez come maní.

A los de Tarata, los conocían como los Khaitu Waikus, entiéndase como khaitu a la lana envuelta que metafóricamente,  asemejaban  a los chorizos que hacían en casa para venderlos o comerlos.

A los de Quillacollo en Cochabamba,  los denominaba Khotos, por la presencia del bocio en sus habitantes, hoy no hay más khotudos gracias a la sal yodada.

 A los totoreños del pueblo colonial de Totora se los denominaba Khomer Picku. O Pico Verde por la cercanía a los Yungas de Cochabamba donde se cosechaba coca y siempre estaban con la coca en la boca.

Una vez en Tarija escuché referirse a los de San Lorenzo,  como Cabeza de maíz por la presencia de gente rubia, otros los conocían como Pata Amarillas. Así es el humor.

 De todas maneras todo los pueblos importantes del Altiplano y valles del país tienen sus nombres propios, por ejemplo a los los Achacacheños les decían los Wila Sacos, Poncho Rojos, otros los Lazo Seguro y allí la paro porque luego me meto en problemas con algunos que no tienen humor.

 

 

 

lunes, 6 de abril de 2026

Los Mokho Karas o Thili Runas siguen vivos


 

LOS MOKHO KARAS O THILI RUNAS SIGUEN VIVOS

Freddy Céspedes Espinoza

Cuando Francisco Pizarro tomó prisionero al Inca Atahuallpa en el Cuzco, los soldados  se sorprendieron por la cantidad de oro acumulado en la habitación donde estaba el prisionero.

Algo nerviosos los seguidores del conquistador, gritaron extasiados: “ De dónde viene el oro” a lo que respondieron tranquilamente: “El oro viene de los Antis”;

Los conquistadores, no podían pronunciar Antis y se quedaron con Andes para hacer referencia a las montañas; es decir de los contrafuertes de la cordillera donde en millones de años,  las vetas fueron seguidas por los hábiles mineros que tuvieron que ingresar a las estrechas galerías para conseguir el metal precioso.

Hasta aquí no hay nada novedoso, excepto que estos mineros que alguna vez, se deslizaban como topos en las oquedades de las minas siguen vivos.

Pero muy pocos autores le dieron la importancia que se merecen a estos seres humanos, uno de ellos,  Enrique Oblitas Poblete,  en su obra: La cultura Callawaya y nos refiere que:  “ En una ocasión que me encontraba en la región de Caballuni ( Curva), un anciano apellidado Wawasonko me refirió que existía entre los cerros nevados del Akhamani y Sunchulli una hoyada habitada por enanos; que habiendo trepado a un cuchilla alta tuvo oportunidad de divisar dicha hoyada, en la que pudo ver un lago rodeado de bosquecillo y casuchas diminutas en medio de chacarismos, que al verle los enanillos dispararon flechas”. “ Es posible, continúa, que exista esta población de enanos, como pueda ser que se trate  de una fábula, de todos modos hacemos esta referencia por vía de información; acogiéndola con beneficio de inventario”.

Los enanos son dioses

Pero los de estatura pequeña, fueron desde el pasado pre colombino considerados como poseedores del conocimiento y con el paso del tiempo transformados en dioses.

“ Los callawayas, por ejemplo creen que las almas o espíritus  de los muertos tienen la virtud de volverse pequeñitos, por cuya razón penetran a las habitaciones fácilmente.

“ Unas veces se presentan como hombrecillos diminutos, portando luenga barba y exhibiendo un vientre abultado y los pies pequeñitos, caminando con la velocidad del viento y llevando en el hombro toda clase de provisiones  para obsequiar a sus devotos.

Por ejemplo el Eqeqo es un idolillo de los Andes que representa al dios de la felicidad, antiguamente fabricada en  oro, plata, piedras finas y cobre.

El eqeqo representa un enano de cabeza voluminosa y calva que no guarda proporción con el cuerpo; el vientre abultado; los pies pequeñitos; su cara risueña que significa dicha y bienestar. Es siempre del sexo masculino, pero por igual distribuye  sus favores a hombres y mujeres.


 

Casas y avenidas

“Conectados con una gran red vial pre colombina, los Thili Runas erigieron la Capital en “ Sullka Charazani”, población diminuta cuyas ruinas se encuentran en la serranía de Sutilaya del Cantón Curva en el Departamento de La Paz”.

Esta información corresponde al mismo autor, pero no alcancé a visitar; aunque los pobladores refieren a este lugar como cosa natural y normal.

Hasta antes de la Reforma Agraria 1953, se constituían como grupo homogéneo liderizados por sus autoridades originarias o Hilakata, con su vestimenta con pantalones cortos o Calzona y el chaleco de bayeta de la tierra, que contrastaba con la enorme  trenza gruesa que descansaba en sus amplias espaldas y que les llegaba hasta la cintura.

De acuerdo a Juan Ayala habitante del Cantón Mollo, cerca de Aukapata, en la comunidad Kakeña distante a cinco horas a pie de Aukapata. Estos seres llamados por ellos   “ Thili Runas” u hombres pequeños, tienen sus propias construcciones habitacionales especialmente diseñadas para su tamaño.

Estuve en el lugar pero me informaron algunos campesinos, que en el pasado conformaron una unidad familiar o de grupo que se denominaba Ayllu de los Thili Runas.

 “ Los caracteres propios del ayllu, en su origen, son según las inducciones más rigurosas, los de la familia consanguínea. En el Ayllu que nos describen los cronistas peninsulares, encontramos a la vez que una cohesión consanguínea, un régimen  de linaje patriarcal del anciano o jefe, que es el tronco del cual proceden o por el cual se relacionan y agrupan las familias”

“ El Ayllu germina primero como nucleo familiar, y evoluciona llegando a ser  en cierto momento un clan agrícola y cooperativo y una comunidad de aldea o marca, tal como nos refiere Bautista Saavedra en su libro  el Ayllu.

Probablemente, si tomamos esta referencia consanguínea, podríamos inferir que los Thili Runas, conformaron una unidad socio económica, diferente al resto de los grupos en que descansaba la organización incaica, pues eran vistos con ciertos poderes de curanderos y también con muchas capacidades para hacer el bien o el mal; ya que el hermano del Eqeqo, era conocido como el Anchancho, ser maléfico, también barrigón, con patas de cabra y cerdas que le cubrían el rostro. Este dios era el que mandaba granizadas y heladas; habitaba en las oquedades de las minas abandonadas, las cascadas y los desfiladeros.


 

Seis dedos jorobados y con poderes

Más allá de lo tradicional, en los últimos años recién se mezclaron después de los años cincuenta,  con grandes migraciones a las disgregándose este grupo, pero algunos manteniendo una característica genética de tener seis dedos sea en los pies o en las manos y que en el mundo andino,  todavía es sinónimo de personas de buena suerte.

También el Jorobado irradia buena suerte, porque está relacionado con el Eqaqo, dios andino antecesor del Eqeqo, quien tenía esta deformación en la espalda.

De todas maneras la ciencia ya tiene una respuesta para los Thili Runas y dice textualmente que es una mutación en un gen que participa en el crecimiento de los huesos.

También el enanismo se caracteriza por una estatura inferior a los 1,27 metros. Algunos enanos no han sobrepasado los 64 cm al alcanzar la madurez esquelética. La primera causa de talla baja son las alteraciones genéticas; la segunda causa los trastornos endocrinos y ortopédicos (como las displasias).

De no más de un metro y medio de altura, las piernas fuertes, brazos cortos, dedos pequeños y pecho amplio, los Thili Runas, ahora están diseminados en toda la zona.

Hoy no  constituyen un grupo unificado; más bien se mezclaron con Quechuas y Aymaras, pero en las fiestas regionales, es común verlos entre ellos compartiendo la chicha del valle y el Cañazo tropical; tampoco llevan la antigua vestimenta ni la trenza, sólo llevan en sus genes el valor antropológico de un grupo de seres humanos que vivió y vive feliz a su manera y que todavía están entre la provincia Muñecas, Franz Tamayo y Bautista Saavedra del Departamento de La Paz.

Fuentes:

Cultura Callawaya, Oblitas Poblete Enrique

El Ayllu, Bautista Saavedra

Una Mirada a la fotografía: Ernesto Askui

 

 

Roba Mulas

Roba Mulas Freddy Céspedes Espinoza Hoy me levanté con muy buen humor, me encontré con un amigo yungueño de Tajma, pueblito en Sud Yun...