LOS MOKHO KARAS O THILI
RUNAS SIGUEN VIVOS
Freddy Céspedes Espinoza
Cuando Francisco Pizarro tomó prisionero al Inca Atahuallpa en el
Cuzco, los soldados se sorprendieron por
la cantidad de oro acumulado en la habitación donde estaba el prisionero.
Algo nerviosos los seguidores del conquistador, gritaron extasiados: “
De dónde viene el oro” a lo que respondieron tranquilamente: “El oro viene de
los Antis”;
Los conquistadores, no podían pronunciar Antis y se quedaron con Andes
para hacer referencia a las montañas; es decir de los contrafuertes de la
cordillera donde en millones de años, las
vetas fueron seguidas por los hábiles mineros que tuvieron que ingresar a las
estrechas galerías para conseguir el metal precioso.
Hasta aquí no hay nada novedoso, excepto que estos mineros que alguna
vez, se deslizaban como topos en las oquedades de las minas siguen vivos.
Pero muy pocos autores le dieron la importancia que se merecen a estos
seres humanos, uno de ellos, Enrique
Oblitas Poblete, en su obra: La cultura
Callawaya y nos refiere que: “ En una
ocasión que me encontraba en la región de Caballuni ( Curva), un anciano
apellidado Wawasonko me refirió que existía entre los cerros nevados del
Akhamani y Sunchulli una hoyada habitada por enanos; que habiendo trepado a un
cuchilla alta tuvo oportunidad de divisar dicha hoyada, en la que pudo ver un
lago rodeado de bosquecillo y casuchas diminutas en medio de chacarismos, que
al verle los enanillos dispararon flechas”. “ Es posible, continúa, que exista
esta población de enanos, como pueda ser que se trate de una fábula, de todos modos hacemos esta
referencia por vía de información; acogiéndola con beneficio de inventario”.
Los enanos son dioses
Pero los de estatura pequeña, fueron desde el pasado pre colombino considerados
como poseedores del conocimiento y con el paso del tiempo transformados en
dioses.
“ Los callawayas, por ejemplo creen que las almas o espíritus de los muertos tienen la virtud de volverse
pequeñitos, por cuya razón penetran a las habitaciones fácilmente.
“ Unas veces se presentan como hombrecillos diminutos, portando luenga
barba y exhibiendo un vientre abultado y los pies pequeñitos, caminando con la
velocidad del viento y llevando en el hombro toda clase de provisiones para obsequiar a sus devotos.
Por ejemplo el Eqeqo es un idolillo de los Andes que representa al dios
de la felicidad, antiguamente fabricada en
oro, plata, piedras finas y cobre.
El eqeqo representa un enano de cabeza voluminosa y calva que no guarda
proporción con el cuerpo; el vientre abultado; los pies pequeñitos; su cara
risueña que significa dicha y bienestar. Es siempre del sexo masculino, pero
por igual distribuye sus favores a
hombres y mujeres.
Casas y avenidas
“Conectados con una gran red vial pre colombina, los Thili Runas
erigieron la Capital en “ Sullka Charazani”, población diminuta cuyas ruinas se
encuentran en la serranía de Sutilaya del Cantón Curva en el Departamento de La
Paz”.
Esta información corresponde al mismo autor, pero no alcancé a visitar;
aunque los pobladores refieren a este lugar como cosa natural y normal.
Hasta antes de la Reforma Agraria 1953, se constituían como grupo
homogéneo liderizados por sus autoridades originarias o Hilakata, con su
vestimenta con pantalones cortos o Calzona y el chaleco de bayeta de la tierra,
que contrastaba con la enorme trenza
gruesa que descansaba en sus amplias espaldas y que les llegaba hasta la
cintura.
De acuerdo a Juan Ayala habitante del Cantón Mollo, cerca de Aukapata,
en la comunidad Kakeña distante a cinco horas a pie de Aukapata. Estos seres
llamados por ellos “ Thili Runas” u
hombres pequeños, tienen sus propias construcciones habitacionales especialmente
diseñadas para su tamaño.
Estuve en el lugar pero me informaron algunos campesinos, que en el
pasado conformaron una unidad familiar o de grupo que se denominaba Ayllu de
los Thili Runas.
“ Los caracteres propios del
ayllu, en su origen, son según las inducciones más rigurosas, los de la familia
consanguínea. En el Ayllu que nos describen los cronistas peninsulares,
encontramos a la vez que una cohesión consanguínea, un régimen de linaje patriarcal del anciano o jefe, que
es el tronco del cual proceden o por el cual se relacionan y agrupan las familias”
“ El Ayllu germina primero como nucleo familiar, y evoluciona llegando
a ser en cierto momento un clan agrícola
y cooperativo y una comunidad de aldea o marca, tal como nos refiere Bautista
Saavedra en su libro el Ayllu.
Probablemente, si tomamos esta referencia consanguínea, podríamos inferir
que los Thili Runas, conformaron una unidad socio económica, diferente al resto
de los grupos en que descansaba la organización incaica, pues eran vistos con
ciertos poderes de curanderos y también con muchas capacidades para hacer el
bien o el mal; ya que el hermano del Eqeqo, era conocido como el Anchancho, ser
maléfico, también barrigón, con patas de cabra y cerdas que le cubrían el
rostro. Este dios era el que mandaba granizadas y heladas; habitaba en las
oquedades de las minas abandonadas, las cascadas y los desfiladeros.
Seis dedos jorobados y con
poderes
Más allá de lo tradicional, en los últimos años recién se mezclaron
después de los años cincuenta, con grandes
migraciones a las disgregándose este grupo, pero algunos manteniendo una
característica genética de tener seis dedos sea en los pies o en las manos y
que en el mundo andino, todavía es
sinónimo de personas de buena suerte.
También el Jorobado irradia buena suerte, porque está relacionado con el
Eqaqo, dios andino antecesor del Eqeqo, quien tenía esta deformación en la
espalda.
De todas maneras la ciencia ya tiene una respuesta para los Thili Runas
y dice textualmente que es una mutación en un gen que participa en el
crecimiento de los huesos.
También el enanismo
se caracteriza por una estatura inferior a los 1,27 metros. Algunos enanos no
han sobrepasado los 64 cm al alcanzar la madurez esquelética. La primera causa
de talla baja son las alteraciones genéticas; la segunda causa los trastornos
endocrinos y ortopédicos (como las displasias).
De no más de un metro y medio de altura, las piernas fuertes, brazos
cortos, dedos pequeños y pecho amplio, los Thili Runas, ahora están diseminados
en toda la zona.
Hoy no constituyen un grupo
unificado; más bien se mezclaron con Quechuas y Aymaras, pero en las fiestas
regionales, es común verlos entre ellos compartiendo la chicha del valle y el
Cañazo tropical; tampoco llevan la antigua vestimenta ni la trenza, sólo llevan
en sus genes el valor antropológico de un grupo de seres humanos que vivió y
vive feliz a su manera y que todavía están entre la provincia Muñecas, Franz
Tamayo y Bautista Saavedra del Departamento de La Paz.
Fuentes:
Cultura Callawaya,
Oblitas Poblete Enrique
El Ayllu, Bautista
Saavedra
Una Mirada a la
fotografía: Ernesto Askui