miércoles, 4 de agosto de 2021

Adios Edgar Hernandez


  

Freddy Céspedes Espinoza

Edgar Hernández Leonardini, investigador autodidacta, más conocido como el Látigo, era el guía de Turismo más respetado dentro el sitio arqueológico de Tiwanaku en los años 80 y 90.

Cada cita de los libros de los muchos que había leído, era el refuerzo;  la base de sus explicaciones, profundas, científicas, pragmáticas y sin caer en la exageración ni en  la fantasía de supuestos no comprobados.

Pero,  no se  basaba en una explicación netamente tiwanakota, sino que iba más lejos, tejía la relación entre culturas formativas, coetáneas y posteriores a Tiwanaku, enlazando su relación estructural como un todo, sin extraterrestres, ni fuerzas ocultas de energía cósmica ni otros folklorismos.

Por esa razón el Látigo, se había ganado el sitial de ser reconocido como guía de turismo especializado en arqueología.

Conocía cada piedra, su forma, textura; si era arenisca o  andesita, cuál de ellas estaba mejor pulida o la más simétrica; es decir, las sentía como suyas, tal como mencionaba nuestro amigo René Toro : “Era celoso de las piedras”.

Para fortalecer más su relación con la cultura, hacía viajes al Perú para interiorizarse sobre los últimos hallazgos arqueológicos y conseguir bibliografía para volver al país con libros interesantes que no vendían en las librerías de Bolivia, pero él los traía,  para compartir e intercambiar criterios de los avances de la arqueología en el vecino país, al  que estaba muy ligado en las instituciones culturales,  que lo invitaban directamente como expositor boliviano.

Una vida silenciosa, de investigación que en los años 80 plasmaba su conocimiento en el Periódico Hoy de La Paz, en una revista dominical de alto tiraje.

Sus criterios sobre la arqueología y la forma  cómo se había convertido en botín político, le hizo manifestar alguna vez, que la arqueología estaba politizada y que estaba manejada de mala manera por semidioses, y por arqueólogos que comercializaban las mejores piezas encontradas en las excavaciones.

Estas aseveraciones y otras le llevaron a tener agrios encontrones en los diarios paceños. En uno de esas, Carlos Ponce Sanjinés, lo tildó de cuatrero de la arqueología, y el famoso látigo se sonreía, afirmando: “Parece que las verdades, duelen”. Por eso me insultan.

Haya sido verdad o simples suposiciones, tenía una lista negra de arqueólogos, que habían comercializado piezas arqueológicas en diferentes periodos.

Así era, irreverente, mordaz en su crítica ante el manejo cultural de arqueólogos de gabinete, de plagiadores a sueldo, como él solía referirse a la burocracia cultural, que escribían libros, sin quemarse con el sol, en las excavaciones de campo ni en la investigación in situ.

Se fue el Látigo Hernández, pasó al umbral de los intelectuales notables, pero incognito, fue un verdadero guía de turismo polifacético,  erguido y orgulloso de haber nacido en la población de Tiwanaku.

Fue uno de los fundadores de Soguiatur y Presidente  (Sociedad de Guías de Turismo). Paz en su tumba.

He aquí uno de los artículos de Edgar Hernández

 El “Benjamín “ de la 1ra promoción nacional de  guías y cicerones de turismo

 Por Edgar “latigo” Hernández

La actividad del guidismo (guía de turismo) en Bolivia, se remonta paralelamente a los primeros años en los que visitantes extranjeros provenientes de  diversas latitudes geográficas y con afán netamente turístico dirigen su mirada a Los Andes y encaminan sus pasos a las legendarias tierras herederas de un esplendoroso pasado pre colonial.

Por las décadas del 60 y 70 en Bolivia aún no existían centros pedagógicos de formación de guías y mucho menos en la universidades  carreras de turismo; el principal impulsor en este rubro fue el paceño Carlos Urquizo Sossa  a quien como Director de Turismo  se lo puede considerar el pionero en la selección y capacitación de los guías.

Otro  connotado hombre conocedor de montañas, ríos, llanos y praderas, guía de turismo en los años 40 y quien fuera además profesor de estudios sociales, docente de Historia en la UMSA, arqueólogo del INAR, jefe del CIAT y gran descubridor de sitios arqueológicos Max Portugal, alcanzó un importante nivel de conocimientos turísticos y arqueológicos

En sus inicios Portugal participó  cómo alumno activo en los cursos de guidismo acompañado de algunos compañeros, todos convocados por prensa a la carrera de turismo, la misma que  por entonces contaba con  una planta de profesores  y disertantes con optimo nivel de conocimientos incluyendo en el temario  documentación precisa para el  logro de sus objetivos. Los docentes eran  entre otros  Gregorio Cordero, Eeugenio Monroy , Napoleon Vilela , Julia E. Fortun , Teresa Gisbert , Magda Arguedas, Hugo de Ruiz y Carlos Urquizo .

Poco después Max Portugal recibe el diploma de egreso otorgado por la dirección nacional de turismo, destacándose por su capacidad y juventud, quien a tan solo sus 19 años logra concluir la carrera, asesorado muy de cerca por don Carlos Urquizo.

Para Max Portugal su actividad como guía de turismo duró algunos años ya que su inclinación e interés por la arqueología era mayor, convirtiendo a la misma en su principal

De  un listado de los egresados  en la primera promoción (1963) que otorgara oficialmente la Dirección Nacional de Turismo, el alumno ( Max Portugal figura como el más joven  con sólo 19 años)  logro que plasmó como resultado de las enseñanzas de don Carlos Urquizo. 

Ejerció como guía de turismo pocos años porque luego incursionó en la arqueología, el que será su principal campo de acción.

En esta disciplina hizo aportes dignos de mención, sus trabajos e investigaciones rebasaron nuestras fronteras; es así que Luis Guillermo Lumbreras, renombrado arqueólogo contemporáneo destaca lo siguiente:

“Lógicas emprendidas por Max Portugal y su progenitor ( Max  Portugal Zamora) en kellamarka y al respecto comenta “Los arqueólogos bolivianos MPZ y MPO han hecho un descubrimiento trascendental. Cerca de Tiwanaku, en kallamarka, encontraron un lote de cerámica que nuestra evidencia del contacto directo entre    Qeya y la cultura Pukara  de la cuenca norte del Titicaca “

“Por eso en el análisis  de Tiwanaku, después de los hallazgos de los Portugal en Kallamarka, no es posible  prescindir el estudio de Pukara  en la explicación del tránsito de Queya  a  Tiwanaku.”.

 (L.GL. Gaceta Arqueológica  Andina  1982)

 En cuanto a su tesis  presentada para optar por la licenciatura, se puede decir que es un trabajo extenso muy bien documentado con profusas ilustraciones y claro con datos y artes inéditos sobre el tema de “ La arqueología de la Región  del rio Beni “ (así  subtitulada la tesis ) Por la calidad  y contenido de dichas investigaciones , no es exagerado decir que los mismos  servirían libremente hoy en día para optar  un doctorado en arqueología .

Sus maestros en la técnica de la excavación  fueron Gregorio Cordero Miranda,   considerado continentalmente como un experto de la arqueología de campo  y su señor padre don Max Portugal Zamora   descubridor – entre otros méritos – de los monolitos de Pokotia.

Como resultado de una decidida pesquisa o bibliográfica, llegaron a nuestras manos las siguientes publicaciones que evidencian la fructífera labor realizada  por Max Portugal  en sus buenos años y detallamos de todo ese caudal literario, los  escritos más importantes

-        La restauración del gran templo de Kalasasaya

-        Fueron Descubiertas las Canteras Tiwanakotas

-        Un Cementerio Precolombino  en la Ciudad de La Paz

-        El Ídolo con Nariguera de Tiwanacu

-        Descripción del Ídolo de Qala Qala

-        Fueron Descubiertas Ruinas Preincaicas

-        Descubrimiento de Pinturas Murales e Tiwanaku etc.

Y antes de su partida, escribió su obra más completa titulada Escritura Prehispánica Boliviana 1998

Extractamos de su plana, el enfoque que hace sobre la realidad del que hacer  arqueológico del momento sobre cuyo tema escribe:

“Tratando de la ciencia arqueología boliviana, apenas ésta se constituye  muy entrado en el siglo XX en tal. Con este escollo la Historia Boliviana, sufría en cuanto a la prehistoria  se refiere una especie de edad oscura, dotada de informativismo falso y arcaico “

“ Hay una dicotomía  las tierras altas y bajas. Regularmente los estudios tradicionales de todos los tiempos  simplemente se abocaron a la zona elevada  y andina, proyectando su atención ya sea en un monumentos conocidos desde el periodo incaico, como Tiwanaku o nuevos descubrimientos. De todas maneras  apartes de este regionalismo de trabajo, no encontramos   -  fuera de excepciones-  sino un Tiwanakucentrismo “ ( MPO 1978)

En Tiwanaku protagonizó un singular hallazgo  consistente en restos de pinturas mural polícroma en la excavación que efectuó en un sitio ubicado al norte  de Kalasasaya;  cumplió como mentor de juventudes en el Liceo La Paz, era docente de Estudios Sociales y lo vimos en Tiwanaku conduciendo anualmente a generaciones de promociones de aquel colegio.” Con el objetivo – decía-  de que las señoritas estudiantes valoren este legado cultural y se identifiquen con su ancestro.

Encomiable por cuanto sus enseñanzas estaban dirigidas hacia aquella juventud estudiosa, que hoy un día es recordado sin duda con un sentimiento de agradecimiento póstumo  por centenares de damas quienes como estudiantes observaron  un caudal de conocimientos en aquel  prestigioso colegio de señoritas de nuestra ciudad.

En el instituto estatal de arqueología (hoy UNAR), llegó a ejercer como jefe del CIAT. Si no escaló más ni se proyectó a un cargo de mayor jerarquía, su “desventaja” fue  el no  haberse arrimado a algún partido político oficialista.

Resaltamos también  su constante e invalorable  colaboración a la Sociedad de Guías de  Turismo SOGUIATUR en conferencias dictadas en los cursos de actualización  que organizaban en los años 80 los directivos de la citada organización que agrupa a los  guías turísticos del departamento paceño.

Y al concluir  mi homenaje al  colega  en turismo e investigador  de las culturas  precolombinas, que se nos adelantó en inevitable viaje, es que  guardo  grato  recuerdo el haber emprendido con Mako  -  así  se le llamaba amigablemente -  y Dante Uzquiano  una caminata – prospección por la serranía  Sur este de Tiwanaku .( Mako en ese momento era jefe del CIAT ) . Años antes él y su progenitor exploraron ya aquellas regiones rocosas para evidenciar  la existencia de la piedra  arenisca, tales canteras – comentaba -  proveyeron ese material sedimentario  para ser utilizados  en la construcción de parte de los monumentos  ceremoniales  tiwanakotas.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de mayo de 2021

La Casa de la Moneda y las Tres caras del Mascarón

Las tres caras del Mascarón. 

Las ideas filosóficas de Europa, el arte en Potosì y cómo transformaron el ícono de la casa de la moneda 

Freddy Céspedes Espinoza

 
 
                                                               

  El Mascarón original , tenìa esta caracterìstica hasta 1915. No tiene dientes inferiores y las pupilas mirando hacia arriba.

Nuevas corrientes del pensamiento económico y político traspasaron los continentes y llegaron a Chuquisaca y Potosí. El eco de la Revolución Francesa,  estaba en el ambiente con su grito libertario; las corrientes del liberalismo y la Revolución Industrial, chocaron con el estancamiento de la escolástica y filosofía de Santo Tomás de Aquino.

Para 1773 año en que se terminó de construir la actual casa de la Moneda, ya  la concepción del mercantilismo, como sistema económico,  estaba en franca decadencia.

Una nueva visión de la economía a través de la creación y acumulación de la riqueza,  había nacido; era el estudio sobre el carácter científico de la economía política, y el cambio del engranaje económico.  Particularmente famosa,  la obra escrita por el  economista y filósofo escocés Adam Smith; La Riqueza de las Naciones que cambió totalmente la manera de ver la realidad  de un nuevo mundo, no como la que descubrió Colón, sino un mundo basado en la acumulación de capital.

La Riqueza de las Naciones, era la nueva biblia del Liberalismo económico,  que estaba cimentando las estructuras del capitalismo y su mano invisible de la competencia que reduce los precios a su nivel natural, a la división del trabajo, a la no intervención del Estado en la Política económica y dejar todo a la oferta y demanda.

Esta nueva concepción de ver  el desarrollo económico, vino también a fortalecer  las ideas filosóficas  de los Enciclopedistas, un grupo de escritores como Rousseau con su Contrato Social, de dÁlembert y Diderot que  compusieron la Enciclopedia  de las ciencias, artes y oficios, que se publicó en Paris entre 1751 y 1780.

“Esos antecedentes filosóficos y económicos, conducían  naturalmente a la crítica apasionada de todo lo que representara autoridad o tradición.

Frente a la Iglesia y al Estado, su actitud era francamente subversiva. Tenían el convencimiento  de que los hombres  podían destruir  todas las formas tradicionales de la vida y crear sobre sus ruinas, nuevas y más perfectas realidades sociales y humanas”.

Un Potosí de la gloria a la ruina

Para 1807 la población de la ciudad de Potosí entre hombres y mujeres  era sólo de  13.700, según el padrón del vecindario de “Potosí, con exclusión de Indios, pertenecientes a otras parroquias”.

El total era de 4703 españoles, 7002 mestizos, 459 negros, 502 pardos que es la mezcla de blancos y negros. Indios 1034, haciendo un total de 13.700 habitantes.

Para ese año, llegó a las faldas  del cerro Rico solamente la Mita de Puno con 2500 hombres; es decir,  una cuarta parte de lo que llegaban a los pies del cerro en el pasado; también,  el rescate de minerales estaba en completa decadencia, porque había 33 cabezas de ingenio paradas.

Debió ser muy duro para los habitantes potosinos de esos años, comprender la realidad que les tocó vivir; algunos, disfrutaron todavía, la riqueza heredada,  luego vieron perderse   lentamente esta fortuna a través de los años.

La crisis también tocó la puerta las diferentes órdenes religiosas,  que estaban en franca caída de sus arcas, reduciéndose al mínimo en número sacerdotes y en servicios religiosos.

Ya no habían mecenas que puedan financiar sus altares y pinturas, se habían marchado los tiempos de esplendor y engorde.

“ Conventos , capellanías

Con sus mantos de amargura

Irán tras los ingenios

Mostrando sus escrituras

Los monasterios irán

Con sus velos de anacoste

Cobrando de mi cadáver

Los réditos de su dote.

Ya cayendo y levantando

Echándose bendiciones

Buscando irán los curatos

Sus sínodos y obenciones.

Aquí yace un Potosí

Tan otro de lo que fue

Que hasta los ciegos le dicen

Quien te vido y quien te ve.

Testamento de la Villa Imperial de Potosí Romance anónimo del año 1800

 Para 1825 ya declarada la independencia, Potosí  vivía en un estado latente, las largas luchas por la emancipación dejaron en completo abandono la minería y despoblada la ciudad,  frío retrato de la opulencia entre los siglos XVI-XVII- y parte del XVIII.

 “Tanto los presidentes Sucre, Santa Cruz y Ballivian hicieron esfuerzos  para modernizar el país con la creación de un Estado Moderno,  que rompiera con la estructura colonial de  la organización corporativa y estamental y  reemplazarla por un Estado Nación, compuesto por individuos libres e iguales” .

Después de la independencia, las fronteras se abrieron para ingleses y franceses, ya se paseaban en Potosí, los encantos del liberalismo económico, habían abierto sus puertas al arte, a las  inversiones mineras en minas de plata abandonadas por los españoles. El cerro rico ya era otro con el comercio de ultramar, principalmente Europa.

El siglo XIX es la época cuando artistas, científicos y viajeros con fines de investigación o saqueo cultural,  ingresan a las tierras de la actual Bolivia, que por más de trescientos años, había guardado para sí España.

 Alcide d’ Dorgbini, Francis de la Porte Conde de Castelnau y otros, se interesaron en la geología, en la historia,  la antropología y otras ciencias  en  un país,  que había nacido con más de

2. 345.000 km2 de extensión..

Por otro lado, el arte francés ejerció una fascinación sin límites en las nuevas élites aristocráticas, de esta manera, en el gobierno del general Ballivián arribaron marmolistas y decoradores franceses, como por ejemplo el hábil Lemeteyer, quien realizó las decoraciones y pinturas de los palcos y plafón del actual Teatro Municipal de La Paz y para la década de 1870, Joaquín Rigalt encabezaba la lista de los principales pintores decoradores de dicha ciudad.

Asimismo, el academicismo francés también influyó en pintores bolivianos como Melchor María Mercado y Antonio Villavicencio, a quien se le atribuye la autoría de la serie de cuadros sobre la Batalla de Ingavi, ‘mandados litografiar por un boliviano’, en la imprenta Lemercier de París”.

Tal vez en una de estas expediciones llegó a Potosí el escultor Moulon, célebre  por su autoría del mascarón de la Casa de la Moneda.

No se sabe nada de su pasado como artista, aunque se lo encuentra trabajando ya por 1850 en la Casa de la Moneda gravando troqueles, punzones y matrices para sellar monedas y medallas conmemorativas.

También es escultor, sólo se lo menciona como tal, entre los escultores que trabajan en la Casa de la Moneda en Potosí, pero no se sabe exactamente, cuándo ingresó y cuál fue el fin de este misterioso escultor.

Un verdadero artista que recorrió la casa de la Moneda, tocando los troqueles, imaginando el esplendor de Potosí a costa del sudor y muerte de los mitayos y esclavos negros. Recorrió con asombro las famosas Duenderas, donde miles de esclavos  durmieron por siglos en sus entretechos oscuros, fríos  y tétricos.

Moulon debió tener unos 40 años, cuando terminó su misterioso Mascarón en 1856; tal vez llegó con el grupo de Castelnou durante la presidencia de Ballivian.

 Generalmente los viajeros del siglo XIX eran fuertes para resistir los cambios de altura y climas completamente diferentes al hemisferio norte, tener la energía necesaria para  largas caminatas y resistencia para cabalgar por cientos de kilómetros en el Altiplano.

El tiempo le dio la suficiente experiencia para mostrar su trabajo en tierras lejanas y debió ser un honor formar parte del equipo de trabajo de la Casa de la Moneda de Potosí.

Para 1850, Bolivia era turbulenta,  se habían producido una serie de cuartelazos y motines, con presidentes que gobernaban a caballo, cuidándose las espaldas del enemigo, generalmente militar, a quienes los llamaron caudillos bárbaros, que pensaban que tenían todo derecho a ser presidente de un país,  en crisis política  permanente.

Tal vez Moulon sufrió la  persecución por Manuel Isidoro Belzu, que odiaba a los extranjeros; hay testimonios de crueldad y mal trato, incluso al representante francés de asuntos exteriores  Leonce Angrand, que sufrió en carne propia,  la persecución.

El Tata Belzu,  fue el presidente que odiaba al ex presidente  Ballivian,  porque  él, Ballivian,  era de tez blanca, se le acusó de tener  simpatía con  los franceses, además que le  guardaba un rencor asesino al ex presidente, por haber seducido a su mujer.

En ese momento difícil  Moulon tal vez,  ya estuvo  en la casa de la Moneda, formaba parte de ese selecto grupo  de arquitectos, escultores, pintores, plateros  y otros que desarrollaron una fuerte actividad artística en la Villa Imperial.

Cincuenta años de deterioro

Entre 1856 a 1905, la casa de la Moneda, estaba completamente descuidada.

“ En 1905 María Robinson Wright, hizo una descripción muy esclarecedora de las condiciones en que se hallaba la Casa de la Moneda:

  La puerta hermosamente tallada, es obra de artistas del siglo XVIII; y los patios, porque hay varios, traen a la memoria incidentes  que ocurrieron  hace más de cien años.

En el patio interior, un antiguo cuadrante solar señala el sitio de la ejecución de Alonso de Ibañez, uno de los primeros patriotas que murieron por la causa de la libertad del Nuevo Mundo. De este patio salen pasadizos para otras  celdas ocultas en el antiguo edificio, algunas de ellas en un laberinto  subterráneo, de vueltas y recodos, que son un rompecabezas sin solución para los que no están iniciados”. ( Entiéndase la última palabra iniciados, como persona que participa  en el conocimiento de un secreto, especialmente si está relacionado con un estilo artístico o movimiento intelectual minoritario). Probablemente sugirió, que estaba ante  una construcción masónica.

“ No se puede imaginar  a qué usos posibles estuvieran dedicados  estos pasillos, como calabozos, en los casos apremiantes de tiempos revolucionarios; y a una cisterna construida en el espeso muro, entre dos celdas de apariencia sospechosa, sugiere toda clase de escenas fantásticas y trágicas.

 El guardián de la Casa de la Moneda dice que el antiguo edificio es conocido por muy pocos y que él mismo encuentra pasadizos  que son nuevos para él, cada vez que hace una cuidadosa exploración.

En el primer patio, un adorno moderno, la obra es de un artista de hace cincuenta años, ocupa un lugar preferente en el arco central. Es una enorme y Grotesca cabeza, pintada con colores vivos, y se dice que fue colocada allí como caricatura y en señal de desacato hacia uno de los Presidentes más radicales de Bolivia”.

Parece que de este comentario,  sale una de las  tradiciones  en la interpretación, que el Mascarón, era la reproducción del rostro de  Manuel Isidoro Belzu, enemigo de los franceses.

También el término Grotesca cabeza, nos lleva a entender que ella,  conocía mucho sobre arte, porque el término Grotesco, es una categoría  artística. Es un género mixto en el cual hay una relación entre lo trágico y risible; se define también como una contrariedad a la norma y además el arte de éste, es exagerado y se caracteriza por la unión de objetos incompatibles.

Según Victor Hugo, descubre que lo grotesco es una característica esencial en todo arte post-clásico. La brusquedad y la sorpresa que provoca en el receptor son parte esencial de lo grotesco y su resultado puede ser cómico y /o terrorífico”.

“Continúa Robinson Wright  “ Es el primer objeto que se ve al entrar  de la calle al patio principal y es un adorno admirablemente interesante. En la parte abandonada de la casa de la Moneda, en el segundo piso,  donde se conserva la antigua maquinaria  como una curiosidad y reliquia de valor, muchos de los cuartos,  permanecen  como era cuando los nobles empleados del rey de España sostenían el gobierno,  como directores de la institución. Hay algo de fascinante en la apariencia que ahora presentan del carácter de aquellos tiempos los cuartos abandonados; cuando este gran establecimiento, que fue mantenido al precio de indecibles abusos y de infinitas intrigas, sostenía en cada puerta algún ruego o elogio devoto.

¡ O dulce virgo Maria! Es el piadoso sentimiento que todavía  puede leerse sobre el antiguo cuarto de estampar; y ¡ O Clemens, o pia! Señala la puerta por donde pasaban los infortunados indios para trabajar la Mita en el molino o fundición.

No menos interesante es la biblioteca, en la que se conservan muestrarios de las monedas y medallas que han sido puestas en circulación por la Casa de la Moneda, desde que fue fundada. Alrededor de las paredes cuelgan cuadros antiguos, ofrecidos a la Casa de la Moneda, por el rey Carlos IV, de los cuales se dice que son  obras de famosos pintores de la corte española. Antiguos pergaminos  contienen crónicas históricas de valor y hay algunas reliquias de los primeros días de la primera casa de la Moneda, aunque debe sentirse que no se haya tenido el mayor cuidado de conservar estos tesoros inapreciables”. Pg 309  Bolivia, Maria Robinson Wright, 1906.

El arte Grotesco y el mascarón.

En su trabajo cotidiano de hacer matrices para las monedas y medallas conmemorativas y el conocimiento paulatino de la historia potosina, cautivó a Moulon;  le vino a la mentes hacer algo que  refleje su pensamiento respecto al sistema de la Mita y el esclavismo, lo más notorio de la Casa de la Moneda en el aspecto de la explotación de indígenas y de esclavos negros. Había que olvidarse de los santos, y mostrar que las tentaciones de la riqueza, es inherente al ser humano. 



                                               El Arte Grotesco europeo

Tal vez el Mascarón fue encargado por alguna persona influyente, para que moldeara una escultura que salga de los cánones cristianos, que muestre las diferentes expresiones del ser humano y convertirlo en un mascarón con vida y muerte a la vez, que ría y que se burle de sí mismo y de otros, que  muestre la maldad de los hombres  y el sarcasmo a la vida y la fortuna que pasa a otras manos, cuando llega la muerte; además que la imagen  tenga una fuerte carga de mensajes en códigos ocultos.

Pero ¿cómo encarar una obra que había nacido en su pensamiento y plasmarlo materialmente?

Moulon debió haber asistido en Francia a alguna escuela de arte, se habría nutrido de los estilos de Jean Baptiste Carpeaux o  Auguste Rodine y haber  bebido del estilo del Bosco en lo satírico del rostro.

Tal vez visitó en su juventud el puente  Neuf ( Pont Neuf” en Paris, decoradas  con las 381figuras  extrañas de expresión  de la mitología antigua, especialmente Sátiros que se caracterizan por ser despreocupados, crueles y  lascivos en sus expresiones.

Toda esa  acumulación del arte en su mente y espíritu, le impulsó a transmitir a una realidad concreta y abstracta a la vez; un sentir subjetivo y  dar un mensaje subliminal, oculto.

El primer paso ya estaba dado, un dibujo,   luego con sus dotes de artista hizo un molde,

Moulon utilizó la técnica del vaciado artístico o el Moldeado de máscaras y otras partes del cuerpo. Esta técnica Se remonta a  Egipto, Grecia hasta llegar al Renacimiento y proyectarse al siglo XIX, cuando la mayoría de los grandes e importantes edificios,  tenían  mascarones como decoración, algunos,  Grotescos, como ornamento  en las partes estratégicas del campo visual, generalmente en la entrada principal o debajo de los balcones, tal como se observa en la Casa de la Moneda.

 

En el mascaròn de Potos`, se nota las trenzas tìpicas de los Collas que asistìan a la Mita (Fotos antiguas La Paz. Foto de R. Villalba y el Investigador Gabriel Mariaca)

“ El moldeado o vaciado artístico,  es una técnica escultórica que tiene como objetivo  la reproducción tridimensional de volúmenes; es decir, el proceso por el cual podemos obtener  o volver a producir( Re-producción) un determinado volumen cuantas veces se requiera”.

“ Siempre habrá un positivo y un negativo llamado Moldeado”.

“Al realizar la acción de Moldear, se obtiene un elemento importante que se denomina Molde,  de cuya materialización se mantiene la información en negativo del “ Positivo” o modelo original.

Luego, se procede al vaciado  para reproducir una escultura en un material diferente del original, generalmente más duradero.

Puede ser posible reproducir varias copias del original, como ya dijimos; finalmente, la Escayola o yeso calcinado que mezclado con agua, se emplea como material de escultura, para hacer Moldes”.

Tal vez la idea de Moulon,  era crear un mascarón de Plata fundida, que sin duda hubiera sido,  el trabajo más importante de su vida.

Tres Mascarones diferentes  o Tres modificados

La segunda mitad del siglo XIX, al no existir las condiciones de hacer un fundido en plata, pusieron  el Mascarón de yeso, en sus inicios sin color, sólo con facciones exageradas. Las cejas eran abultadas, anchas, estaban moldeadas con la intencionalidad de mostrar maldad y desconfianza; es decir arte grotesco, macabro y maravilloso.

Ya en 1905 María Robinsson Wright describe al mascarón como colorido y Grotesco, Tal vez en esos 50 años desde 1856 a 1905, no se hayan hecho modificaciones a las cejas; aunque claramente se nota que no existía el iris, sólo las pupilas hacia el cielo, mostrándonos una expresión  de muerte.

 

Los pómulos abultados, la cara redondeada, la sonrisa macabra, los labios gruesos, que asemejaba a los africanos traídos como esclavos a la Casa de la Moneda.

El segundo Mascarón para 1915 los ojos ya estàn abiertos, pero matiene el labio inferior grueso. No habìa dientes inferiores; es màs nunca tuvo dientes inferiores.

En el informe de 1915, del Prefecto Comandante General y Superintendente de Hacienda y Minas del Departamento de Potosí, señor  José Aguirre Acha,  informaba  lo siguiente:

Autorizada la Prefectura para efectuar la venta de una Caja de hierro al Banco de la Nación Boliviana y algunas puertas y materiales, se obtuvo la suma de Bs 2.200, con la que se ha efectuado la reparación y arreglo de todo el frontis principal que da a la calle Ayacucho y quince metros en las paredes que dan a las calles Quijarro y Bustillo,  habiendo efectuado el conveniente estucado con yeso asentado en la piedra y con calafates de cemento y cal hidráulica, colocando rejas de hierro y balcones a semejanza de los que primitivamente habían sido puestas en ese hermoso e histórico edificio.

Es de indispensable necesidad dotar a esta importante obra de restauración, de una partida del presupuesto que debe regir en la gestión venidera, para terminar las reparaciones  en las paredes laterales, que se encuentran en lamentable estado; el yeso de los revoques se ha desprendido a consecuencia de que la acción de las aguas y el deterioro de los caños se halla pasmado el material de construcción. Iguales reparaciones es preciso efectuar en el embaldosado de las aceras  que en calles tan céntricas de la población, presenta un aspecto poco agradable, así como en los techos donde no se ha efectuado alguna desde hace seis años..

Al interior del edificio se encuentra en peores condiciones de deterioro, haciéndose necesario proceder, cuanto antes, a su restauración y limpia definitivas..

Parece que así se hizo, ya que a partir de 1915,  los ojos del mascarón, aparece con sus ojos abiertos, pero manteniendo las cejas originales desde la foto de 1905.


                                       Un mascarón con ojos abiertos

Este segundo mascarón, despertó la vieja tradición que separando la cara. Mejor dicho, tapando la mitad del rostro, cada lado se vería diferente con dos expresiones,  sin simetría. Actualmente veo todavía hacer esta comparación, con el mascarón actual. Un verdadero fiasco a la inteligencia, ya no se puede ver estas dos expresiones.

Para 1940 y preparando el cuarto centenario de la fundación de Potosí, se procedió a restaurar nuevamente los edificios más representativos, también la Casa de la Moneda. En 1960-70 Hubo otra restauración, o mantenimiento.

Había cambiado de color, quisieron los restauradores, cambiarle completamente sus rasgos originales, limaron las cejas demoniacas, para muchos, ahora tanto el iris como la pupila están muy vivaces, la cara redondeada del original, fue alargada, hasta convertirlo en un rostro blancoide, afinando sus labios, aplanando los pómulos, haciendo desaparecer la trenza indígena; es decir, maquillaron exageradamente al Grotesco de Monsieur Moulon.

                                                        Foto de 1905
 

 

                                                          Mascarón actual 2021, completamente diferente, urge volver a su forma original

Fuentes:

-Un diplomático Francés en Bolivia,  Leonce Angrad.1847-1849

-Bolivia, María Robinson Wright. 1905

-La Filosofía en Bolivia, Guillermo Francovich.

-La Real Casa de la Moneda, Colección Bolivia Mágica. Hugo Boero Rojo- Luis Alfonso Fernández.

-Artistas viajeros franceses en la Bolivia independiente, José E. Pradel B.

-Revista del Instituto de Investigaciones Históricas, Volumen I.  Universidad Tomás Frías 1962.

-El Departamento de Potosí- 1914-1915. Informe del Prefecto Comandante General y -Superintendencia de Hacienda y minas del Departamento, señor José Aguirre Achá.

martes, 6 de abril de 2021

Pulacayo y Huanchaca el emporio de la plata

 

Una Mirada a la historia de Pulacayo, Huanchaca y Uyuni

 Freddy Céspedes Espinoza

Llegué a Uyuni en 1988 y lo primero que hice fue salir a tomar un café y conocer los alrededores nocturnos, como cualquier persona que quiere relajarse.

Entré a un lugar medianamente iluminado a tomar café y terminé con un té con té, bien cargado, ya que allí, sólo se bebía esa deliciosa mezcla boliviana de singani con té caliente. Divisé el entorno amigable y momentos más tarde las risas y el humo azul de los cigarrillos Casino y Astoria,  invadieron toda la cantina, con su olor dulzón a tabaco negro.

En un rincón se inició una discusión entre militares y civiles borrachos,  no se entendían, ya que el té con té, era en realidad una  mezcla de singani, cloruro de sodio, clavo de olor, canela, limón y tal vez litio, que embriagaba con su aroma y sabor  a todos los presentes sentados en pesadas sillas de madera.

Algo pasó, alguien en voz alta gritó Viva mi General Bánzer cara…..,  no acabó su frase, y saltaron los  puñetes de todas partes, llovieron vasos y empujones, se armó un cuadrilátero de todos  contra todos  y cuando pensé que estaba ajeno al pugilato,  ya estaba en medio  esquivando los golpes.

Uno de ellos, me agarró del cuello como en la lucha libre y de un empujón de campeón, me sacó del bar cayendo pesadamente a la acera de la calle y yo, sin haber golpeado a nadie.

Caí de ceja y con el otro ojo,  vi una figura borrosa que volvía al ruedo a sacar más borrachos que volaban a la calle cayendo en grotescas posiciones.

Estaba en el Ex Cine Avenida de Uyuni, que  convirtieron en bar. En esa época, 1988, el único y céntrico, aunque  la población,  no pasaba de tres cuadras a la redonda; habitadas por militares, profesores, comerciantes, ferroviarios y mineros relocalizados.

Después de levantarme, sentí un leve dolor y un hilillo de sangre en mi ceja. Quise volver envalentonado y otro borracho salió expulsado por los aires.

Mi hotel  estaba al lado del Bar. Me acosté y luego de algunos minutos de sonrisa interna y moviendo la cabeza por mi bienvenida, oí disparos al aire, y gente gritando palabras cuarteriles y ebrios  en desbande.

Tal vez estuve  en la última etapa del Far West boliviano, porque el decreto de cierre  de las minas en 1985, causó un shock en  Uyuni y en toda Bolivia porque la economía descansaba en la exportación del estaño y plata,  los precios internacionales se habían desplomado.

La Población de Uyuni se había marchado de a poco, dejando casas vacías hechas de adobe, viviendas casi todas similares con techos de calaminas que estaban sujetas con cemento y piedras, para que no vuelen por los aires en los meses de Agosto y Septiembre, cuando los vientos endemoniados destechaban todo a su paso.

Cerré los ojos y lentamente fui cayendo en un sueño profundo para internarme al siglo XIX y descubrir lo que la historia nos tenía guardada.

Huanchaca y Pulacayo

La población de Uyuni es hija de Pulacayo y nieta de Huanchaca. Uyuni fue alimentada por el cordón umbilical de la plata y el estaño y su existencia se debe principalmente a la minería y al empuje del ferrocarril.

“En 1832 se funda la sociedad Huanchaca  en la provincia de Porco bajo la dirección del minero Mariano Ramirez y con dineros aportados por otros doce accionistas para dar inicio al desague a la inundada mina Pulacayo, la mina  de Ubina a noventa kilómetros de Pulacayo y los establecimientos metalúrgicos de Huanchaca y Asiento”.

Después de la Independencia, la mayoría de las minas de plata trabajadas durante la colonia, se hallaban inundadas, otras caídas por el poco cuidado en las reparaciones; obviamente, porque  la guerra de guerrillas  de 16 años, previas a la independencia, dejaron a  éstas,  abandonadas y sin mano de obra.

Sin embargo, el espíritu de los cateadores de las altas montañas, desafiaron  los peligros de las bocaminas y sus galerías, arriesgando su poco capital y tan sólo armados de  su tozudez y valentía, que  les permitió sobrevivir entre el frío y la esperanza de encontrar plata.

Hasta 1850, predominó en  Huanchaca el proteccionismo del nuevo Estado boliviano a la minería, sin generar una verdadera  burguesía como tal, que pueda dirigir el desarrollo de un país, todavía débil en lo tecnológico, pobre en infraestructura caminera y de ferrocarriles; además,  la vieja organización colonial de explotación en el agro, no ayudaba mucho para un desarrollo capitalista. El Estado se nutría de un magro cobro de impuestos, que las empresas evadían con facilidad dada la lejanía de las minas.

“Ya en  1856 la Sociedad Huanchaca, después de 24 años de trabajo en las cuales, se llevó a cabo el desague de la mina Pulacayo y la reconstrucción del ingenio con un costo de 180.000 pesos, todavía no había logrado distribuir un solo dividendo a sus asociados”.

Presionado por los gastos, Ramirez entregó la dirección de la empresa a Don Aniceto Arce quien compró una parte de ella por la suma de 40.000 pesos y tomó el resto del establecimiento en arriendo.

“ Alrededor de 1860 los centros mineros más importantes se hallaban ya en manos de la nueva burguesía minera. La familia Aramayo controlaba las empresas del Real Socavón, Antequera y Carguiacollo. Aniceto Arce se encontraba a la cabeza de la Compañía Huanchaca, Gregorio Pacheco era poseedor de los intereses más importantes de Potugalete. Estos mineros iniciaron la transformación de sus empresas en entidades modernas”.

En el período previo a la guerra del Pacífico (1879), el tráfico de los minerales de la Compañía Huanchaca de Bolivia hacia el puerto de Cobija, se realizaba a través de carretas tiradas por mulas durante 18 días. La ruta, de la mina de Pulacayo hasta Cobija, abarcaba: la mina, Amachuma, Púquios, Río Grande, Alota, Viscachillas, Tapalquilcha, Ascotán, Polapi, Santa Bárbara, Incahuasi, Chiu-Chiu, Calama, Miscanti, Colupo, Gatico y Cobija. Se consideraba que existía una longitud de 520 kilómetros”. “Dichas carretas que llevaban los minerales, retornaban con maquinarias, carbón, materiales y algunas mercaderías para los campamentos mineros de Bolivia”.

  

“En 1875 se consolidó la actual Compañía Huanchaca de Bolivia, que ha hecho famosa a  Pulacayo,  como la segunda comarca argentífera del mundo, correspondiendo el primer puesto a Broken Hill, de Australia”.

“ Poco a poco la estructura política tiende a expresar  con más coherencia  los intereses de la minería . El proceso termina en 1872, año, en que se decretó finalmente, el comercio libre de las pastas y minerales de plata y la abolición de la moneda feble. Durante la fase del auge  ( 1873-1895) la oligarquía minera, ya en el poder, desarrolló una política  que redujo la intervención del Estado y alentó al máximo la participación irrestricta del capital extranjero”. “Huanchaca, llegó a ser durante el último cuarto siglo del siglo XIX, un verdadero consorcio internacional y una de las operaciones mineras más grandes del continente que se expandió luego hasta incluir los intereses del Banco Nacional de Bolivia y del ferrocarril de Antofagasta”.

 “ La distribución de acciones de la Compañía Huanchaca:

  De acuerdo al libro de Los Patriarcas de la Plata. Mitre Antonio.

 

Santiago de Chile

1037  Acciones

Valparaiso

746

Sucre

833

Potosí

10

Cochabamba

3

Huanchaca

2

Tacna

23

Pisagua

10

Lima

10

Buenos Aires

624

Boston

20

Paris

2577

Londres

77

Hambuergo

21

Italia

7

TOTAL

6.000

Fuente : Compañía Huanchaca de Bolivia XIII Memoria del Directorio. ( Valparaiso: Imprenta del Universo 1886).

 “ En este periodo de 1875 a 1895, esta montaña dio al mundo casi cinco mil toneladas de plata, por valor de veinticinco millones de Libras Esterlinas”. 

“La Compañía Huanchaca  contaba con tres mil obreros, de las cuales mil eran mujeres”. Diez mil personas vivían en Pulacayo que se sostenían de las minas y las diferentes industrias relacionadas con su explotación”.

A este emporio de riqueza, acudían cientos de forasteros, la mayor parte de ellos se quedaban en Uyuni, ya que toda la ciudadela de Pulacayo pertenecía a la empresa y había un control riguroso para la circulación de personas ajenas  por sus estrechas calles.

Se justificaba este control, ya que la empresa había invertido más de medio millón de Libras Esterlinas en equipos  de fundición, sistemas de energía eléctrica para generar aire dentro los socavones y electricidad permanente para la ciudadela. Se construyeron acueductos y represas en las altas montañas para el tratamiento de minerales  y el movimiento de turbinas eléctricas.

“El desarrollo de la minería en el siglo XIX, concretamente Huanchaca, que en el periodo  1877-1897, su producción representó más del 50% del total nacional, el valor total de su producción bruta de plata,  llegó a la extraordinaria cantidad de 119.442.121 pesos bolivianos”.

Sin embargo las acciones de extranjeros eran superiores a las bolivianas, dejándonos en claro la desnacionalización paulatina por el capital financiero internacional, que se llevó ingentes cantidades de dinero al exterior.



De acuerdo a Antonio Mitre: “ El apogeo de la mina Huanchaca duró hasta 1895. Ese año las inundaciones ocurridas en los socavones de Pulacayo, incidió negativamente sobre el balance económico de la empresa”.

Se tuvo que recurrir a un nuevo crédito de la Guggenheim´s Sons de Nueva York por 60.000 libras esterlinas para hacer pagos  de deudas; además de otras 60.000 libras para inversión.

El 50 % de las ganancias de la Compañía Huanchaca, bajo este nuevo contrato de préstamo, debía ir a  la Guggenheim´s Sons de Nueva York, dándose inicio a la influencia norteamericana que había abierto los ojos en las potencialidades mineras de Bolivia y que años más tarde se replicaría este interés, en el Petróleo con la Standard Oil.

Llegó el tren

La historia de Uyuni comenzó cuando en 1889 llegó el primer tren a esta planicie.  La gente esperó con ansias su arribo, el añorado tren del progreso,  vencía finalmente el desierto andino, los volcanes y el frígido salar de Chiguana.

Por fin llegó el tren e hizo manifestar al Ex presidente Aniceto Arce. “Ahora puede morir en paz”.

 La empresa Huanchaca  invirtió 3 millones de pesos en su construcción. También  Los adversarios a su política entreguista, le enrostraron que estaba construyendo las líneas del tren, para la invasión chilena; ya que la misma empresa en 1893, había invertido en la construcción del gran complejo de Playa Blanca en Antofagasta, cuando este territorio ya estaba en posesión de Chile,  con un costo total de 4 millones de pesos bolivianos.

“Por una parte  el ferrocarril permitía  la comercialización directa  de minerales, abarató los precios del combustible  y redujo notablemente los gastos del transporte de materiales”.

Un paisaje sobrecogedor acompañaba las máquinas con su pitar solitario, cruzando la estación de Julaca hasta llegar a la Estación de Uyuni, que era el edificio  más relevante construido en  el desierto. De allí años más tarde se extendieron ramales a las minas más importantes y a las ciudades de Potosí, Oruro, Cochabamba, La Paz, hacia el puerto de Guaqui sobre el lago Titicaca. Luego hacia Sucre, completando más de 3500 km de vías férreas para 1956.

Uyuni en sus inicios no tenía color, sus construcciones de adobe se mimetizaba con el color plomizo de su entorno de arena, paja brava, sal y polvo fino de las últimas glaciaciones.

Se había planificado la ciudad con calles extremadamente anchas, donde corría el viento a su libre albedrío, formando remolinos de arena y sal en sus calles, para luego desaparecer en la inmensidad del cielo azul.

Luego edificios más sólidos y coloridos, la  iglesia, un teatro, el telégrafo, la Aduana y alguna otra oficina del Estado. Obviamente las cantinas y casas de tolerancia, completaban el oasis en medio del altiplano.

Al Este, y a escasos 30 kilómetros, las minas más ricas de Plata y estaño, Huanchaca y Pulacayo. Al Oeste 10.000 km2 del salar de Tunupa, que luego fue conocido como el salar de Uyuni.

Al Norte Challapata a más de 200 km. Hacia el sud Oeste la cadena Volcánica con decenas de volcanes que había que cruzar y descender a los puertos de Antofagasta a más de 500 kilómetros.

Una población, que fue destino y castigo de militares y policías, se convirtió con el tiempo en una población pujante de casas comerciales, administradas por Judíos, Ingleses,  Turcos, franceses y de otras nacionalidades.

Pero, cuando hay  Libras Esterlinas, no hay lugar para sufrir, mientras haya movimiento económico se podía vivir, en uno de los lugares más inhóspitos, fríos y desérticos de Bolivia.

Llegaban a Uyuni desde el Valle de Cinti verduras, frutas y singanis, de los Yungas de La Paz, cruzando la cordillera y ganando las planicies de Oruro, centenares de mulas cargadas de coca. Desde Sucre, Oruro, La Paz y el Norte de Potosí, personas  en busca de trabajo como ferroviarios, mineros o comerciantes.

Los intereses mineros de la mina Huanchaca y Pulacayo, tenían en Uyuni sus casas importadoras, de rescate de minerales,  depósitos  de suministros mineros; además el repunte del precio del estaño a principios del Siglo XX y el cambio de la sede de Gobierno de Sucre  La Paz en 1899, aceleró totalmente la dinámica económica de la era de la plata al estaño, ascendiendo  Uyuni en importancia por la conexión de vías férreas con la Costa y el interior de la República,  en un torbellino de  importaciones suntuarias traídas desde ultramar, ropa, alimentos, cocinas y  estufas a en fierro fundido desde Inglaterra que llegaban por ferrocarril desde la costa. Muebles de madera Raulí, vitrolas, vitrinas inmensas y vajillas finas desde Europa.

En una visita a los libros de Pulacayo, encontré fotocopias de  varios pasaportes de ciudadanos, irlandeses, norteamericanos y de otras nacionalidades, que trabajaron  en la minas, como ingenieros,  geólogos, electricistas y otras profesiones.

 Uyuni se había convertido en población próspera y la más próxima a Huanchaca, que fue la mina de plata más rica en el siglo XIX y que pasó su fama a Pulacayo al siglo XX.

Pulacayo contaba con escuelas para niños, hospitales de primera, hilandería, un cine-teatro donde pasaban películas de Chaplin, Valentino y Jhon Wayne; además una línea férrea las unía con Uyuni. Pulperías llenas de alimentos y telas finas, para que vista el minero, con casimir inglés en los días de fiesta.

Fuentes:

Los Patriarcas de la Plata. Mitre Antonio. Instituto de Estudios Peruanos Edit Gráfica Pacific Press, 1981.

Historias y antropología del Sur Oeste de Bolivia. Blog de Damir Galaz-Mandakovic

Maria Robinson Wright. Bolivia. Edit George Barren and sons , 1907

 

Los Mokho Karas o Thili Runas siguen vivos

  LOS MOKHO KARAS O THILI RUNAS SIGUEN VIVOS Freddy Céspedes Espinoza Cuando Francisco Pizarro tomó prisionero al Inca Atahuallpa en...