lunes, 24 de agosto de 2020

Ismael Montes y el Liberalismo en Bolivia

 Ismael Montes y el Liberalismo en Bolivia

 

Freddy Céspedes Espinoza

Terminado el periodo presidencial de Pando en 1904, treinta y dos mil ciudadanos eligieron al Coronel Ismael Montes para que asumiera la presidencia de la nación.

Montes, estuvo en la presidencia en dos periodos de 1904 a 1908 y de 1913 a 1917, durante los cuales el programa de su administración fue escrito con hechos tangibles.

Uno de los primeros actos fue definir el tratado de tregua con Chile; suscribió un tratado de paz y amistad con este país en octubre de 1904, ya que SEGÚN EL Partido Liberal,  no había otra cosa que hacer para librar a Bolivia de la asfixia económica y aduanera a la que estaba sometida.

Con los recursos que obtuvo proyectó un vasto plan para la construcción de ferrocarriles en virtud del cual fueron construidas las líneas de Oruro a La Paz, de Oruro a Cochabamba y de Río Mulatos a Potosí. También consiguió que Chile construyera el de Arica a La Paz. Inició los estudios de los ferrocarriles Tupiza- La Quiaca y la Paz a Yungas.

Fueron también construidas las carreteras de Cochabamba al Chimoré, de Santa Cruz a Puerto Suarez, de Sucre a la provincia de Azero, de Tupiza a Tarija, de Tupiza a Uyuni de Santa Cruz a Yacuiba.

Fue el verdadero creador del ramo de instrucción echando las bases de la pedagogía moderna, creando escuelas y colegios normales contratando misiones pedagógicas en el extranjero, a más de haber enviado a una juventud seleccionada para que fuera a estudiar en universidades del exterior. Aumentó también en seis veces más los recursos para el ramo de instrucción.

En 1913 las ánforas electorales arrojaron más de ochenta mil votos a favor de Montes y el congreso le entregó nuevamente la medalla presidencial.

Inició su segundo gobierno llevando en esta vez un vasto plan de reformas dentro de la hacienda pública, a las que dio preferente atención sin descuidar las demás ramas administrativas.

Muchos de sus amigos le hacían notar que sus proyectos eran atrevidos y peligrosos porque chocaban con intereses creados, a lo que contestaba sin vacilar:

" Algo he de sacrificar en bien de mi país que por segunda vez me ha traído a regir sus destinos, y si para hablar su ventura es preciso hacer un sacrificio, ahí va la popularidad; no la necesito: lo que me interesa es el porvenir de la República".

 En agosto de 1917 entregaba el mando supremo al doctor José Gutiérrez Guerra, y al descender por segunda vez del poder pudo decir en su último mensaje:

 " No creo haber realizado un trabajo mayor a los que efectuaron los mandatarios que me han precedido en el gobierno,  pero abrigo la seguridad de no haber sido inferior en la tarea y en la inspiración patriótica, al más eminente de todos ellos".

Si bien esta primera descripción ligera, normalmente válida para analizar y aprender verdades a medias en colegios y escuelas de nuestro país, sirven como biografías sencillas que muchas veces chocan con el muro de la realidad y lo diferente que resulta cuando nos introducimos fríamente en los primeros años del siglo XX.

 El Litoral y el Acre en sus manos

A pesar de las irreparables pérdidas geográficas, para la mentalidad predominante de la época, quedaba aún lo fundamental, el Altiplano Minero, y éste iba a ser el Núcleo Central de las preocupaciones de los gobiernos liberales, que por otra parte tenían amplias coincidencias con los grandes propietarios de las minas, especialmente Patiño

Si el Partido liberal fue la representación de esa generación política paceña, Montes fue la personificación del más acérrimo liberalismo. Según palabras de José Gutiérrez Guerra: " El General Montes ha gobernado el país veinte años, primero como Ministro de Guerra, después como presidente, consejero y como jefe del partido.

Montes fue la más acabada expresión de del pensamiento feudal minero. Calificado por unos,  caudillo y otros como practicista.

En su gobierno liberal subieron los precios del estaño en forma vertiginosa, a él le tocó sellar la suerte de derrotas internacionales y de supuestas glorias de la economía a costa del capital extranjero que se iba apropiando de los recursos a costa del Estado boliviano.

 Aun los tratados con el Brasil y Chile como duro imperativo de la fuerza, el liberalismo no resguardó el saldo que ellos dejaron a la nación mutilada. La idea del progreso se cristalizó en el liberalismo como atributo exclusivo del poder extranjero.

 Para Augusto Céspedes, " Montes, Perdió de tal manera la visión de las posibilidades nacionales, que consideró a Bolivia incapaz de conseguir capitales propios y extranjeros y la única forma de atraer  éstos, era  vendiendo su territorio".

 "Al mismo tiempo, el entusiasmo que sentían los liberales por la prestigiosa producción estañifera y la existencia de otros extensos depósitos de bismuto era casi delirante.

Asimismo abundaba el oro, el antimonio, el wolfram, el manganeso y el petróleo y se hablaba de otras riquezas no metálicas sin explotar que el liberalismo se frotaba las manos, tan sólo al pensar en las libras esterlinas que representaría su explotación".

Bolivia a principios de siglo, lucía  como un emporio de riquezas y el gobierno liberal no tardó en empezar una campaña propagandística destinada a captar los capitales necesarios para explotar, exportar y hacer de Bolivia una nación rica en base a  las cuatro libertades del liberalismo: " Libertad de Culto, libertad de expresión, libertad de comercio y libertad de sufragio, que casi nunca cumplió, exceptuando lo comercial. 

Las peticiones mineras a partir de 1900, según estadísticas oficiales se incrementaron, alcanzando un ritmo enloquecido que muestra la voracidad que despertaban las minas bolivianas y la magnitud de los capitales en juego.

El gobierno liberal, acusa una excesiva generosidad en las concesiones a través de grandes facilidades y el resguardo y amparo del derecho y la propiedad de los concesionarios antes que del país.

Mientras sale el estaño y fluye con él la riqueza, el país permanece pobre y el país no tiene fondos ni para atender imperiosas demandas sociales. Ya en 1902 se denunciaba que muchas empresas mineras, a pesar de las importantes utilidades que obtenían, no cumplían con el escaso gravamen del 3 % impuesto por ley.

En 1904, se formuló el tratado de Paz, en que el gobierno de Montes reconoció la cesión del Litoral boliviano a Chile y recibió dos millones de libras de indemnización y el compromiso de Chile para construir el ferrocarril Arica- la Paz.

También con el Brasil en el tratado de Petrópolis, el gobierno boliviano,  arregló la venta al Brasil de 190.000 km2 del Acre por dos millones de libras de "  indemnización ".

Dichos millones significaban menos de los ingresos que obtenía el gobierno del Brasil en un solo año por la goma de ese territorio.

La alucinada búsqueda de capitales en el extranjero, hizo que Montes y los liberales se olvidaran por completo del estaño nativo, como fuentes de recursos para el país. Agotados o perdidos el salitre, la plata y el caucho, cuya demanda era creciente.

La altísima ley del mineral, especialmente en las minas de Simón Patiño, redundaba en costos bajísimos, lo que explica a su vez la velocidad del torbellino con que creció su fortuna. 

Las minas estaban ubicadas en las zonas a las que no podía alcanzar la invasión de filibusteros. Empero el liberalismo se encargó de despachar las riquezas hacia fuera, simplificando la nación al esquema de una factoría de Simón Patiño, cuyo primer capataz fue el doctor Montes, concluye en forma directa Céspedes.

Durante otro medio siglo más, el gobierno de Bolivia mendigó capitales ingleses, alemanes, franceses y americanos, mientras que con su riqueza mineral podía más bien ofrecerlo y exportarlos- como en efecto sucedió- en cantidades fabulosas.

Son varios miles de millones de dólares los que produjeron las minas de  Bolivia y que salieron definitivamente de Bolivia.

Mientras Bolivia enviaba inocentemente sus saquillas de estaño al mercado internacional, no quedaba a los militantes montistas,  más que beneficiarse con los recursos restantes en el país. Esos recursos eran el presupuesto fiscal y los indios”.

" La exportación minera pagaba por todo impuesto, el 3 por ciento, y, en el mejor año, el presupuesto  nacional del primer  periodo de Montes alcanzó a trece millones de bolivianos, este pequeño haber abastecía para nutrir a poca gente. Pero los altos personajes tenían la visión panorámica de las tierras pertenecientes a los indios. Los caciques liberales despojaron de sus tierras a los indígenas con su política agrarista, especialmente en las orillas del lago Titikaka, zona muy fértiles en papa, quínua, cebada e indios", finaliza el connotado escritor.

El presidente Montes, combinando la ciencia jurídica con la fuerza de soldados y gendarmes, se hizo vender la península de Taraco, una de las más ricas y populosas comunidades del país. Los indios comunitarios pasaron, con la tierra, a propiedad del presidente.

El liberalismo no concebía otro medio de relación del gobierno con el trabajador que el envío de fuerzas de caballería o infantería a las minas y a las comunidades.

El liberalismo en el poder

El liberalismo en 20 años y más de gobierno había formado su estructura social, ligando a sus partidarios por intereses de toda clase, por combinaciones financieras y el apoyo mutuo entre los que pertenecían a esta santa hermandad.

Estaba sostenido por un ejército creado exclusivamente para el dominio de una clase, tecnificado por prusianos y sumiso a las directivas de los de arriba. Este ejército se distinguía por su amor al orden; se lucía en los desfiles y se recomendaba al presidente Montes por su obediencia.

La sociedad íntegra estaba constituida por elementos del liberalismo y a los opositores se les consideraba clase media o simplemente como cholos. Para ingresar a los salones y bailar en los clubs era preciso enseñar carta y enseña de " liberal", especialmente en La Paz. 

Además los jóvenes tenían todas las franquicias y posibilidades, desde los puestos burocráticos hasta el matrimonio afortunado.

El gobierno liberal de Montes había hecho su aparición en el poder con millones. Era el primer gobierno de Bolivia después de los desastres del pacífico y del Acre que tenía los bolsillos llenos de libras esterlinas y de acciones de bolsa.  En medio de la pobreza general de la vida gris y de las aspiraciones provincianas, alucinaba a los gobiernos intrépidos y a los hombres de negocios.

Desde la mesa presidencial caían migajas y las combinaciones a los partidarios incondicionales. Pero era preciso ser liberal, dar vítores en calles y plazas al general Montes; combatir a los opositores y estar dispuesto siempre a batirse por el régimen.

Prefectos, sub prefectos, jueces, militares, profesores, corregidores, poetas y periodistas debían estar teñidos de liberalismo montista. De otra manera eran despedidos y no tenían sino las puertas de la miseria abiertas de par en par y el refugio de la oposición.

Los antiguos liberales que lucharon contra los gobiernos conservadores, que ostentaban doctrina y principios desaparecen o se esfuman; hasta se sienten avergonzados de llamarse liberales y plantean la diferenciación entre " liberalismo y montismo".

Muchos de ellos critican abiertamente a Montes y más tarde constituirán los elementos con los cuales se formaría el Partido Republicano.

Montes aristocratiza su partido, dando lustre y posibilidades económicas a sus miembros más connotados. El Chalet, el negocio, el empréstito brotan del riñón liberal.

Los partidarios liberales, gente con dinero por supuesto, construyen edificios confortables¸ por primera vez aparecen las salas de baño en las casas y los políticos aunque ya no hablan de doctrinas pueden darse el lujo de invitar a sus amigos a sus alegres casas con fachadas con superposición de órdenes clásicos, decorados con relieves muy peculiares. Estas casas contaban con un patio cuadrangular que daba acceso, a través de un zaguán  de ingreso, a un cuerpo de habitaciones que se desarrollaba en torno a él, y que en uno de sus costados poseía la escalera que permitía el ingreso al segundo piso. En el segundo piso se encontraba el gran salón que en la mayoría de los casos ocupaba la totalidad del frente que daba a la calle, con decoraciones de molduras, frisos y pinturas propias de la época".

Estas casas de la época liberal, todavía pueden ser observadas en el Prado, la Plaza Murillo, la Calle Castro, en la final Comercio, la Sucre, calle Linares y adyacentes, todas en la ciudad de la Paz; quedan también ricos ejemplos en Oruro y otras regiones del país.

En cambio los opositores en su mayoría terratenientes conservan la casona feudal, con amplios patios y corredores, en los cuales se acumulan los productos de la hacienda custodiados por el servicial " Pongo" que poco o nada sabe de los odios y luchas de sus patrones.

Pero es preciso ahondar un poco más sobre este partido que se decía liberal y el cual se enfrenta al partido Republicano. En realidad no tenía nada de liberal- a decir de Gustavo A. Navarro, más conocido como Tristán Maroff- a pesar de que agregóse el título de doctrinario, es evidente que la personalidad del general Montes cubría al partido íntegro.

Hombre arbitrario de fuerte carácter, rápido en sus decisiones, astuto y conocedor del medio, supo imponerse sobre sus propios amigos y adversarios.

" Su liberalismo consistió, tal vez, en romper algunas normas tradicionales y conservadoras de la época, en hacer frente a las críticas con valor y en abrir las puertas al capital extranjero. Pero en su vida privada y pública el general Montes era un perfecto conservador igual que sus adversarios republicanos".

" No era de esos liberales de tipo colombiano o mexicano que sostuvieron luchas tremendas con la iglesia, ni de los que como Benito Juarez o Lerdo de Tejada dictasen leyes a favor de la reforma agraria y del pensamiento libre.

Montes, es un hombre de negocios, un presidente realizador, un gobernante desprejuiciado y a quien no le interesa la crítica. Esto es precisamente lo que indigna a la oposición que califica su conducta de cínica y de desafiante al país.

El montismo nada tiene que ver con el liberalismo. Es Montes quien transforma el partido liberal; es Montes quien cubre con su nombre la bandera de su partido convirtiéndolo en personalista.

 El general Pando, Bautista Saavedra, los jóvenes intelectuales del liberalismo quedan olvidados y perdidos en el anonimato si no se resignan a comulgar con el montismo.

Precisamente de este descontento liberal brotará la oposición y, en unión de los antiguos conservadores, se dará vida al partido Republicano.

El nuevo partido no combate a Montes dentro del terreno ideológico puro sino dentro de la moral política, y de ahí que levanta las multitudes y las sataniza contra el gobierno altanero.

Igualmente cada acto electoral en esos tiempos se convierte en una batalla campal con muertos y heridos.

De una parte el gobierno de Montes lanza sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡ Viva Montes !; de otra el partido Republicano hace frente a esos hombres y les mata en la plaza pública, les arrebata las armas, les castiga donde puede, en cada tienda de los suburbios existe un reducto republicano; en las casas más pobres se venera las fotografías de los líderes del republicanismo colocados al lado de pinturas de santos; el folklore popular les dedica sus cantos y en cada fiesta se vitorea sus nombres frenéticamente. Es pues una lucha en que nadie se da cuartel.

 Las familias se dividen y los que sostienen al liberalismo quitan el habla a los republicanos. El odio, la pasión, el engaño y las armas más tremendas se esgrimen entre los dos bandos. La prensa es un resumidero de los más bajos insultos; el pasquín grosero campea como instrumento de propaganda. 

No hay día que no se produzca un incidente. Los liberales atacan las casas de los opositores. Se cometen asesinatos en los pueblos; se castiga y se destruye a los que no comulgan con el gobierno; se les persigue y se les arruina económicamente. Y toda esta lucha no tiene un fin claro no se sabe en realidad por qué es. 

La cuestión es derrocar al gobierno liberal que perdura durante veinte años y se halla corrompido. El pueblo sigue a los opositores no porque conoce su programa, sino porque los cree más honestos porque  sus ojos ven diariamente  los abusos, las persecuciones, el fraude electoral.

Además se le ha dicho al pueblo que el montismo es "practicista", que ha vendido el Litoral y el Acre; que esas grandes sumas de dinero se las distribuyen Montes y sus partidarios. Se agudiza este proceso con el asesinato del general Pando en 1917 atribuido a los liberales y la excitación popular incontenible se desborda ante el acontecimiento.

Cuando el liberalismo nuevamente triunfa y pone en la silla presidencial a Gutiérrez Guerra, el Partido Liberal ya estaba podrido. 

Después de cuatro meses en el poder Gutiérrez Guerra cae del poder y el abogado Bautista Saavedra, con cuatro militares retirados y pocos grupos de artesanos, en la madrugada del 12 de Julio, se apoderó de la policía de La Paz. Para el éxito de esta acción bastó tan solo suprimir al "Tigre" Cusicanqui, temido por su crueldad y valentía, a quién, cuatro soldados sorprendieron en un hotel de la calle Evaristo valle y lo mataron a tiros.

Bautista Saavedra apareció en la mañana de ese día en el balcón del Palacio Quemado. Simultáneamente el regimiento Camacho se levantó en Oruro y todo el ejército acató el golpe. El Liberalismo y el montismo cumplieron su ciclo en la historia Boliviana.

Montes, vivirá todavía en las nuevas generaciones porque fue testigo y partícipe de momentos históricos donde se selló la suerte de nuestro país con la pérdida del Litoral, el Acre y tuvo la suerte o tal vez, la desgracia de observar cómo Bolivia se enfrascaba en otra guerra, la del Chaco, donde también nuestro país, nuevamente perdió una gran extensión de su territorio.

 Ismael Montes, este gran ciudadano y estadista para muchos y vende patria para otros, nació en la Paz el 5 de octubre  de 1861 y falleció en la misma ciudad el 18 de noviembre de 1933.

FUENTES:

SAAVERA EL ÚLTIMO CAUDILLO. Carlos Aramayo Alzerreca con prólogo de Tristán Maroff.

SINTESIS HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE LA PAZ. Julio Diaz Arguedas.

EL DICTADOR SUICIDA. Augusto Céspedes.

ARTE Y ARQUEOLOGÍA # 5-6. Academia Nacional de ciencias de Bolivia.

sábado, 22 de agosto de 2020

La Historia de los Renterías

 

Aureliano Renterías y Misael Renterías  

La familia de boligansters, durante el gobierno de Germán Busch

Freddy Céspedes Espinoza

Nací en 1886 en Sucre, aquella ciudad blanca de balcones y patios con flores, de historias de amor y espadachines que bajaban de Potosí a curar las heridas durante la colonia.

Vengo de la vieja Audiencia de Charcas y el poder de la iglesia, sus retablos,  pinturas de la vida de Cristo y los santos que protegen la ciudad blanca.

Nací en una ciudad demasiada tranquila para mi ímpetu, las mañanas y tardes son iguales, todo está tranquilo para dejar pasar la vida, las flores de las plazas y jardines me adormecen con su fragancia; ya Potosí dejó de ser el centro de atención y la minería va cayéndose a pedazos por el derrumbe del precio de la plata.

Sucre no es para Aureliano Renterías, Sucre es una ciudad bonita para los que nacieron con herencias de siglos, herencias de tapados encontradas en las viejas casonas, herencias de casas de Hacienda con indígenas incluidos para que trabajen.

Mas yo no tengo riquezas, sólo mis manos aprendieron el oficio de la carpintería,  a moldear hermosos muebles, comedores, vitrinas, pero ya la gente no valora el trabajo en madera; además ya estoy joven y no quiero estar más tiempo en Sucre.

Pasaron los años y ya tengo tres hijos en diferentes madres, no importa ellos serán mi apoyo cuando crezcan, además la crisis nos impulsa a trabajar juntos, cada uno tiene su especialidad, para que vayan puliendo su conocimiento.

Para inicios de la década de 1930 nos comenta en su investigación Nigel Abraham Caspa Pacheco, Aureliano ya estaba en La Paz y tenía domicilio en la calle Vicente Ochoa, actual Zona Gran Poder, viviendo con un pariente y su hijo Misael, nacido en Oruro en 1907 de la unión con Cesaria Flores”. “La reciente crisis económica y sus efectos, evidentemente, había afectado a toda una generación de hombres y mujeres en edad de trabajo e impulsado flujos migratorios al interior y fuera de la república”.
“El oficio de carpintero que compartían Aureliano y Misael no bastaba para tener una vida fácil en un país con amplia población competitiva y especializada en ocupaciones manuales. La criminalidad y la violencia, en esas circunstancias, eran comunes en la vida cotidiana e incluso estaban incrustadas en la política, sin distinción de género ni edad”.

Somos una banda de rateros, antes así se llamaba, luego se utilizó como banda de ladrones, de pícaros, de cacos, y todos los adjetivos utilizados por la prensa, la policía y la gente común que sabía de nuestras andanzas.

“ Un candado violentado y quebrado en la mañana del 16 de mayo de 1931 sería la prueba del robo en la sección de barraca de la empresa “Jorge Saenz e Hijos” ubicada en la Calle Murillo. El jefe de sección de la empresa, Armando Villavicencio, presentaba la denuncia contra Aureliano Renterias por robo de herramientas de carpintería y dinero en efectivo que ascendía a los Bs. 274. Este caso era solo uno de los 18 robos asociados a los Renterias, enlistados por el agente policial Pablo Zaballa de la División de Hurtos y Robos. Aquella situación colocaba a aquel grupo criminal entre las prioridades de la policía. Las investigaciones tomarían tres meses hasta Agosto de aquel año.”

“El 19 de Agosto de 1931 Aureliano Renterias y su hijo Misael Renterias fueron capturados y prontuariados por robo de especies. Así iniciaba una historia que alcanzaría su climax seis años después. Si bien el primer arresto terminó en un “arreglo de facto” por una suma de Bs. 150, en febrero de 1932 Aureliano sería capturado nuevamente por robo confeso de especies junto a su esposa Nazaria Ortiz y su hija menor Aurora.”

“La famosa banda de los Renterías ganó notoriedad y cobertura entre 1931 y 1937 en la ciudad de La Paz. Su zona de acción se irradiaba en las calles Sagárnaga (antes Tambo de las harinas y Chocata incluida la Illampu), Santa Cruz (antes Supaicalle o calle del diablo y Uturuncu), Linares (antes Capacanavi), Murillo, Max Paredes y paralelas. Robos de especies, sombreros, relojes, botellas y otros objetos eran su especialidad, pero la ambición crecería”.

“El asalto a la lujosa vidriería italiana Crispieri en abril de 1937 fue el hecho que puso nuevamente a los Renterias como enemigos públicos número uno de la ciudad. Era el último de una serie de asaltos sufridos en la ciudad de La Paz, entre los que se contaba la tienda El Siglo, sastrería Zapata, tienda de abarrotes Ostaloza y Cáceres. La banda de los Rentería fue perseguida y capturada, pero su líder, Misael Renterías, logró evadir y fugarse del control policial. La persistencia de los agentes tuvo fruto la mañana del 14 de abril de 1937 cuando acorralaron al prófugo en una casa de la calle Amazonas (zona San Pedro.”

“La captura del Misael Renterias sería aparatosa con intercambio de disparos de armas de fuego, ocupando algunos titulares de los periódicos (El Diario, 17.IV.1937). Tras percatarse del acorralamiento, el líder de la banda se parapetó diestra y ágilmente detrás de turriles de gasolina y abrió fuego contra la policía sin lograr hacer blanco. Cesar Seoane, cabo de carabineros, hirió en la pierna a Misael y lo obligó a pedir tregua. De la habitación donde había compartido lecho con su amante, Albina Reyes (prontuariada penalmente en 1936), se incautaron varios objetos robados y también valiosos objetos de oro sustraídos de la vidriería de los Crispieri. En la captura también Intervinieron el soldado Juan Blanco, los agentes Manuel Toro, Pablo Zaballa y Victor Navia y el subjefe de investigaciones, Guillermo Urquizo”.

Misael Renterías, el temible y famoso líder de la banda criminal que tuvo en jaque a una ciudad sería atendido de sus heridas en la Asistencia Pública, remitido a la central de Policía y mantenido incomunicado. Nuestra pista se diluye después de saber atrapados y encerrados a los Renterias”.

En el Panóptico de San Pedro

 “ La celda es completamente obscura, creo de un metro cuadrado de perímetro y cuatro de altura. Junto al tumbado hay una pequeña reja. El piso es tan húmedo como si hubieran echado baldes de agua. El hedor, insoportable. Al pasar el segundo patio, a un hombre le dije muy  ligeramente: “ me han de flagelar  esta noche”.  Y el hombre me respondió:

“ Mientras estemos aquí no lo flagelará nadie”. Grite. No hay ley para flagelar “ Era el famoso ratero  Misael Renterías, el gangster boliviano, que para él en ese instante no había ley para flagelar, pero poco tiempo después, habría una ley  para masacrarlo con toda su familia , sin proceso alguno”.

“Una de las tardes siguientes, como de costumbre, salgo a tomar sol. En la puerta de un calabozo colectivo, junto al canal, varios hombres están jugando a los dados. Son los famosos rateros Renterías, una familia de boligangsters compuesta por el padre y sus hijos Misael, Eduardo y Luis. Misael es el jefe  de la banda, bien parecido y macizo. Están jugando al Krabs todo lo que tienen  en la fantasía: mujeres, casas, y lo que es peor, desde uno a diez millones de bolivianos. La bulla es estruendosa”. Me aproximo.

-¿ Cómo anda el juego?

-Mal “Doctor”. Me han ganado todas mis casas y varios millones de bolivianos –responde Misael-. 

( Esto era un presagio, porque después de haber sido masacrados, les robaron sus casas  y el producto de sus robos , habiendo sido sindicado un capitán  Prado de la misma policía , quién fugó a la Argentina).

- Mal hecho-rumoreo yo-. Estarás bien en amores entonces.

-Tampoco. Cuando uno cae a la chirona  ya nadie se acuerda…

- ¿ Y desde cuándo están aquí?

-Estamos ya aquí 150 días. Como no hay nadie quién reclame por nosotros, nuestro asunto está durmiendo en la Prefectura.

- ¿ Y por qué los han traído?

-Porque dicen que somos ladrones.

- ¿ Y en verdad que no lo son?

-No “Doctor”. La nuestra es una profesión, es decir, nos apoderamos de lo ajeno  para no morirnos de hambre y para socorrer a los pobres. Ladrones son, aquellos  que simulan honradez para apoderarse de lo ajeno, pero, no nosotros, que robamos de frente, sin simular.

- Sí “Doctor”. Dice Luis, que es el más vehemente y vivo-. No somos como nuestros verdugos, que so pretexto  de ser policías, se apoderan de todo el producto de nuestro trabajo y hasta se visten con nuestros ternos y camisas…

- Y para que usted sepa lo que es esa gente-toma la palabra el padre.

- Trabajamos con ellos en sociedad, y perciben sin hacer nada el cincuenta por ciento de nuestro esfuerzo…..Cuando nos negamos partirles las ganancias, nos balean, nos roban y nos echan en la cárcel, como lo están haciendo ahora. ¿ No son ladrones Doctor?

- Son más que ladrones – respondo- . ¡ Son criminales de la peor especie! Lástima que nadie pueda sancionarlos, porque todos son lo mismo en esta tierra de Jauja, donde el más bribón el más pillo se arma.

“Don Ivo, sin hacerse sentir estaba escuchando, empieza a aplaudir. Los otros siguen con frenesí. Se produce un revuelo entre los gendarmes. El Centinela grita: “ ¡ Cabo de llaves! Irrumpe haciendo sonar su manojo metálico. Soy empujado con saña en mi madriguera. El sol se apaga y me sumo en la noche eterna de mi prisión”.

Los famosos Renterías fueron  masacrados con toda su familia, sin proceso alguno, fueron asesinados y ahora la historia de estos boligansters, como los llama Julio Aquiles Munguía, ya está resuelta.

Fuentes:

Nigel Abraham Caspa Pacheco hizo una investigación fabulosa sobre estos personajes que hubieran pasado al olvido sin ser conocidas. Todo el texto entre comillas le pertenece. Las fotos son de su autoría.

También es importante mencionar a Julio Aquiles Munguía, escritor, aventurero y patriota, quién estuvo en la cárcel en ese momento junto a los Renterías y gracias a él,  se pudo conocer más sobre la vida y la muerte de estos ladrones.

Julio Aquiles Munguía, estuvo encerrado en el Panóptico de  San Pedro en 1937 por  enrostrarles a los militares en un manifiesto,  que la guerra del Chaco se había perdido por la ineptitud  de sus oficiales.

Perigeo boliviano 1942 . Julio Aquiles Munguía pag.16,19,20,21.

 

 

Los Mokho Karas o Thili Runas siguen vivos

  LOS MOKHO KARAS O THILI RUNAS SIGUEN VIVOS Freddy Céspedes Espinoza Cuando Francisco Pizarro tomó prisionero al Inca Atahuallpa en...