sábado, 9 de julio de 2016

Maremoto Político

Maremoto político
El que a hierro mata, a hierro muere

Así como los ciclos vitales de la vida, la historia sociopolítica de nuestro país tuvo sus desenlaces fatídicos, con revueltas y cambios de gobierno a punta de bala y violencia. La historia tiende a repetirse en el torbellino creciente que se llevan instituciones, gobiernos y personajes que estuvieron en el Poder y acabaron en el Cordel.

Freddy Céspedes Espinoza

Fin del siglo XIX y Bolivia nuevamente enfrentada entre el norte y el sur, entre Conservadores y Liberales. Corre el año 1898.
Por una parte los conservadores representados por una Elite de millonarios como Gregorio Pacheco, Aniceto Arce, Francisco Argandoña,  que  trabajaban en una misma lógica, sacar del atraso a Bolivia con la venta de la plata;  especialmente famosa era  una de las minas más ricas del planeta: Huanchaca, cerca a Uyuni.
Por el otro, los del Norte, aquellos liberales conspirando y haciendo prevalecer su ideología de la libertad de cultos, la democracia efectiva para todos, libertad de conciencia y libertad de contrato de trabajo.
No pudieron más, se rompe la tolerancia y ambos bandos se preparan definir las cosas.
Severo Fernandez Alonso, el presidente Constitucional y José Manuel Pando, militar Liberal, valiente por donde se lo mire. Fue uno de los pioneros en la exploración del norte boliviano.
En ese entonces, La ciudad de Sucre era el centro de la vida económica y política, luego con la explotación del estaño, la cercanía a los puertos del Pacífico y sus innumerables recursos económicos, La Paz, comenzó a disputarle la hegemonía a la capital.
No hay más qué hacer, se acabaron las peroratas y discursos, Fernández Alonso el presidente, decide poner fin a los insurrectos paceños,  que instauraron un régimen de facto descentralizado, declarándose como Estado Federal.
La situación se le iba de las manos y con un grueso ejército el presidente Fernández Alonso emprende la cabalgata hacia el Altiplano para controlar a los alzados.
Los paceños estaban armados pobremente, los soldados y algunos voluntarios de la aristocracia chuquisaqueña se sumaron confiados, para la rendición vergonzosa de los ¨Pico verdes¨ pues sería cuestión de días.
Y se levantaron los indígenas
Entre la planicie de Sica Sica y toda la influencia de la cordillera, surge una líder, esposa del General Pando, mujer hermosa y valiente,  además descendiente de la nobleza incaica.
Carmen Guarachi Sinchi Roca, se da modos para comunicarse con los caciques y mandones Aymaras,  bastó  un chasquir de sus dedos,  para que suenen  pututus siembren   indígenas en el Altiplano  y esperar ocultos al ejército Constitucional que venía cabalgando con la constitución bajo el brazo y seguros de  apagar el fuego liberal.
Los indígenas del Altiplano, se aliaron con los liberales, Zárate Willka, estaba al mando de cientos de Aymaras de Calamarca, Ayo Ayo, Viacha, Senkata, Corocoro, Cosmini y prácticamente diezman al ejército Constitucional.
Según el historiador Chuquisaqueño Ovidio Urioste:
¨Los indios armados de garrote, hondas, macanas, yauris y cuchillos, al son de zampoñas, pututus tamboriles y bombos mataban y aprisionaban a los patrulleros desbandados en Cosmini, irrumpiendo en el templo de Ayo Ayo, donde celebraron canibalesco festín con los heridos, prisioneros y sacerdotes. Allí se encontraba el vicario Monseñor Juan Fernández de Córdova, diputado constitucional y hombre de estirpe y abolengo, cuyas virtudes sobrepasaban todo elogio. La horda alcoholizada arrancó de las manos de  los sacerdotes las formas sagradas, siguió el tormento desarticulando, amarrando y colgando con los alambres del telégrafo a los atormentados y después de chamuscar las carnes y comerlas, se partían los cráneos para beber alcohol¨.
Viva Pando, viva el partido Liberal
Zárate Willka ya es General de División del Ejército Federal, luego de algunas semanas de 1899, el alzamiento de indígenas toma proporciones monstruosas y Pando teme que se le vaya de las manos, pues ya empezaron a atacar a los soldados Federales, en una consigna: Muerte a los blancos en un área de más de 60.000 km entre Oruro, La Paz y Cochabamba.
Después de tanta muerte, se dio la batalla final, 250 muertos constitucionales  quedaron en el Altiplano, centenares de indígenas muertos diseminados en el valle de Cochabamba, otros 150 soldados Federales muertos en batalla. Ganaron los liberales.
Esta guerra civil o revolución Federal,  olvidó la consigna del federalismo, Pando asumió la presidencia, ajustició a los indios que cometieron desmanes y se traslado le sede de gobierno a La Paz, quedando en Sucre el poder judicial. El liberalismo duró veinte años.
Pasaron 21 años y los Republicanos al poder
¨¡Que  mueran los Republicanos mazorqueros carajo!, ¡Abajo los  cholos apátridas!.
De una parte el gobierno de liberal, lanzaba sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡Viva Montes! contra los republicanos de Bautista Saavedra; de otra, el partido Republicano hacía frente a esos hombres con sus ovejas de  “Achacachi”,  famosos matones entrenados en su Hacienda de Avichaca, gritando: ”Asesinos, ladrones, entreguistas, pagados por Chile, en un ir y venir de choques a fuerza de pedradas, palos, balas y con armas más poderosas, los periódicos, que de uno y otro bando llenaban de ansiedad al pueblo¨
No había un día que no se produzca un incidente. Los liberales o pijes, atacan las casas de los opositores. Se cometían asesinatos en los pueblos; se castigaba y se arruinaba a los que no comulgaban con el gobierno; se les perseguía y se los deportaban a Ulla Ulla y al Alto Madidi.
El pataleo de los Liberales
El 12 de julio de 1920, se da el agónico pataleo de los liberales. Su último representante aristocrático,   José Gutierrez Guerra,  sale al destierro  después de dimitir y evitar más  muertes,  por el levantamiento de los Republicanos de Bautista Saavedra.
Los golpistas la planearon bien, nombraron padrinos para el financiamiento del golpe, se compraron a militares y dieron muerte a tiros al temible Tigre Cusicanqui,  famoso represor  al servicio de los liberales.
Muerto el Tigre, los Republicanos ingresan triunfantes. Los otrora, ¨Cholos Mazorqueros¨ entraban satisfechos al Palacio Quemado.
Bautista Saavedra y su Guardia republicana, gobernaron con matanzas de indígenas, dormían con el Mauser listo  para apretar el gatillo en las orillas del Titicaca y el  Estado de sitio permanente, les garantizaba momentáneamente sostenerse en el poder.
Colgaron a Villarroel
Después de varios intentos por enderezar la patria, nuevamente militares y políticos están ansiosos de  subir al poder, tuvieron que pasar  23 años para que exista otro feroz levantamiento, funestos por cierto, por los muertos que decoran el rosario político de esa época.
En los años cuarenta nacen partidos como el Partido de la Izquierda Revolucionaria PIR,  la Falange Socialista Boliviana FSB, la logia Razón de Patria Radepa con muchos militares que quieren también mejores días para el país.
Transcurre poco tiempo Gualberto Villarroel está en el poder, sus esbirros cometen asesinatos en Chuspipata liquidando a una docena de ciudadanos, entre Senadores, abogados y  militares.
A raíz de estos hechos, es que una turba bien asesorada,  sacrifica a su presidente y sus colaboradores colgándolos en los faroles de la plaza Murillo.
Después de descolgarlo a Villarroel, fue  velado y llorado por el pueblo, que aprovechó un descuido para incarle su yauri dentro del cuerpo  inerte, como sostienen las abuelas.
Otra vez la masa amorfa, comenzó a saquear, corrió bala y Villarroel pasó a la historia en 1946, con su frase ¨No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres¨.
Corretearon a Claudio San Román
Y llegó el MNR, de Paz Estensoro, San Román, las Barzolas, sus milicianos, Curawara de Carangas, el Cuartel Sucre, Coro Coro, el control político a través del garrote.
Como a todo santo le llega su fiestita, El General Barrientos, los barre literalmente del espacio político en 1964.
Los reductos milicianos son bombardeados desde el avión, Claudio San Román huye al Paraguay, se toman por la fuerza los campos de tortura, se ametralla a los obreros en Villa Victoria.
Cayó  Paz, después de una fuerte refriega entre los que defendían al Jefe y los otros que se autoproclamaron los salvadores de la humillación del MNR.
Y otros veinte años el MNRI de  Hernásn Siles, El MIR de Paz Zamora, y otros agregados, son en este periodo el caldo de cultivo para la inestabilidad. La COB al mando de Juan Lechín, la Hiperinflación. Un congreso que no apoya al presidente, el desabastecimiento y la cocaína en su auge, hicieron de este periodo uno de los más funestos. Secuestraron al presidente, lo volvieron sano y salvo, para darle la estocada de la renuncia en 1984 y pasaron otros veinte años. Para que echen a Goni.
Este ramillete de balazos, cuartelazos, levantamientos,  matanzas, bloqueos, tienen una extraña casualidad que se dan cada veinte a veinticinco años.
Y siempre la misma voz el mismo timbre del grito de la gente,¡ basta carajo!.
Pero sigue la vida, al igual que los fenómenos naturales, nuestra política tiene un ciclo belicoso, una especie de ola que sube y baja y en su momento más crítico estalla, llevándose este maremoto social instituciones, autoridades, ministros, y presidentes.
Es probable que estos hechos,  se den por la frustración de una generación que no encontró ningún cambio o mejora en su sistema de vida, las instituciones podridas, los políticos y su prole gobernando como su feudo,  es decir que la desilusión de los pobres y los engañados,  se hace presente con violencia, cual turbión de montaña, que luego vuelve a su cauce, se entierran los muertos con bandera, se cambian autoridades y sigue el torbellino político con nuevos actores, y los mismos conspiradores de nunca acabar. La historia tiende a repetirse. El que a hierro mata a hierro muere……
¿Quién será el próximo?....

Fuentes:
TRISTÁN MAROF
 Víctor Paz.. Vida y transfondo de la política boliviana.

PORFIRIO DIAZ MACHICAO
Bautista Saavedra

HERNÁN LANDIVAR FLORES
Infierno en Bolivia.

GENERAL DEL PUEBLO
Fernado Diez de Medina.

lunes, 20 de junio de 2016

La Cordillera de Apolobamba



La Cordillera de Apolobamba
Freddy Céspedes Espinoza

La claridad del amanecer en el altiplano. El illimani, el Illampu y el Huayna Potosí, despiertan para echar las aguas de sus glaciares dormidos, el sol les ilumina sus frentes rosadas; allá en el altiplano los apurados, corren para bajar hacia la ciudad de la Paz, mientras otros como yo, se alejan en esa infinita planicie ocre salpicada de papas, habas y cebadas.
Los ríos que bajan desde el Altiplano alto, alimentan sus aguas a través del río Suches. Todavía se observa los despojos de su fiesta del turbión de los meses de lluvia, ahora está tranquilo, lúcido y bello, más tarde reposará sus aguas en el lago Titicaca.
El ascenso lento por un camino de tierra, nos muestra los diferentes periodos geológicos en los colores de sus rocas, las pajas bravas de la planicie de Ulla Ulla que marca el único movimiento uniforme del soplido del viento, las llamas, alpacas y vicuñas, ya no se molestan al cruce raudo del bólido de Trans Altiplano, que ya tiene las manchas de tierra en toda la carrocería.
En la lejanía, asoman curiosos los picos altos de la Cordillera de Apolobamba ( Planicie de los dioses o Apus)  que aparecen y desaparecen en el zigzag de descenso hacia Charazani.
Los valles nos abren sus brazos atrás quedó el yermo, los caballitos nativos aceleran la marcha con un certero golpe de una Chirca en sus lomos, los campesinos del valle saludan con una sonrisa amigable, el paisaje adquiere un tono más alegre; estamos en Charazani.
Los caminos pre colombinos
Charazani, histórico pueblo, donde los intrépidos españoles y curas franciscanos fundaron un curato para catequizar a los infieles de Apolobamba, sus casas  coloniales hacen  mucho que las abandonaron, sólo quedan algunas antiguas en pie con sus gruesas paredes, balcones de hierro forjado y techos de paja brava que se caen en pedazos; más allá el progreso, arruinó por completo su bello aspecto del siglo XIX.
Pero los caminos precolombinos están intactos. Desde Charazani, corren hileras de caminos empedrados hacia las diferentes comunidades atravesando ríos, preciosos farellones verdes y sólidos andenes precolombinos similares a los del Cuzco.
Los cerros, no hay nada más sublime que observarlos calladamente, tienen una historia de siglos, por allá caminaron los trashumantes Kallawayas, los incas, y los aymaras para su sustento; también los españoles incaron sus espuelas para no caer en las oquedades.
Tibieza de valle, el ascenso por el camino pre colombino hacia el poblado de Curva es un trinar constante de mirlos, patos zambullidores en las corrientes de los ríos, los infaltables chihuancos, chaiñas, pichitancas y colibries desde el pequeño y gracioso verde, hasta el fuerte y pesado colibrí gigante, que no puede permanecer mucho tiempo en el aire.
Pueblos perdidos como Niño Korín o Cañizaya, callejuelas estrechas en medio de los andenes, piedras de siglos, graneros que a pesar del tiempo, son todavía las colcas pre colombinas,  esperando que se llenen de maíz, tal como hace quinientos años o más.
La tibia caminata llena los pulmones de una brisa fresca, el ascenso se hace pesado pero bello, 18 km de un serpenteante ascenso estamos muy cerca del místico poblado de Curva, famosa por sus curanderos kallawayas.
Akhamani la montaña sagrada de los Kallawayas
Como hace cien años
Curva, población en la cima del cerro, su plaza principal, su iglesia, más allá las construciones del siglo XIX, con sus borricos, mulas y cerdos que caminan en la plaza, nada cambió mantiene su toque rural, los escasos pobladores miran desde sus ventanas y puertas temerosos a los forasteros.
Su posición estratégica la hacen invulnerable, desde curva se tiene una vista formidable del valle. La bruma del trópico de Apolo, no se atreve a subir hasta la cima, más bien permanece descansando en lo profundo de sus cañadones, a la espera de una corriente de aire más caliente lo suficientemente fuerte para abrazar al pueblo cuando llegue la noche.
La montaña sagrada de los kallawayas
Bello amanecer en las carpas, el nevado Akhamani se sorprende al vernos, nos sobrecoge nuestra pequeñez humana ante la majestuosidad de este gigante..
Montaña de casi seis mil metros con su largo cuerpo de glaciares que brillan con el sol. El misticismo que encierra esta montaña va acompañada por la infinidad de ofrendas que recibe frecuentemente, pues para el mundo kallawaya, es la montaña más poderosa, sagrada y altiva que obliga a los más incrédulos a rendirle pleitesía a esta mole que vio pasar muchas generaciones.
La Cordillera de Apolobamba, sus espejismos visuales con todas las tonalidades del arcoiris son reales.
Ya muchos, se olvidaron de lo grandioso de estos lugares solitarios. Hay mucho tiempo para reflexionar entre las fuerzas telúricas de Apolobamba y su energía que irradia paz, tranquilidad y silencio. 


                                   El último paso entre Illo Illo y Pelechuco a casi 5000 metros

Aquí en Apolobamba viven los Apus o dioses antiquísimos de nuestra cultura, son espíritus que vuelan de un lugar a otro en carambolas energéticas, chocando sus cabezas entre las vibraciones de la cadena montañosa más bella de Bolivia.
Después del Nudo de Vilcanota en Perú, una bifurcación grandiosa entre a suelo boliviano con el nombre de Nudo de Apolobamba, en una interminable cadena de picos montañosos y lagos verduscos que echan sus aguas tanto al Titikaka como al Amazonas.
Sobresalen el Chaupi Orkho, Cololo, el Palomani, el Katantika, el Machu Sunchulli, y la montaña Akhamani, la más sagrada y poderosa para los Kallawayas y místicos de todo el mundo, que vienen aquí en peregrinaciones sagradas por largos días.
Estas caminatas por las altos pasos de hasta 5100 metros, fortalece el equilibrio mental, físico y espiritual, es la simbiosis perfecta entre montaña y hombre para crear fuerza, razonamiento y respeto a las fuerzas ocultas.
Los Kallawayas, aquellos médicos herbolarios viven en sus faldas entre hierbas medicinales y sus conversaciones mentales con el espíritu de las montañas.
Aquí, es tan real el Anchanchu, aquel ser maligno que dispersa granizadas y heladas, hasta el Thullu Peskho, divinidad con el miembro sexual incandescente que anda en las noches frías, buscando doncellas.
 El centelleo de los glaciares, las vibraciones moleculares de minerales y cuarzos, los ecos musicales de la naturaleza, todo en una amalgama entre el esoterismo y la realidad que nos transporta hacia la montaña Akhamani..
Apolobamba, los dioses andan sueltos, sólo hay que esperarlos para que con su hálito energético, nos vuelvan al equilibrio que tanto necesitamos los seres humanos.
Ya van dos  días de caminata por la frígida Cordillera de Apolobamba, asciendo lentamente por un camino pre colombino hasta los 5100 metros y ante mi vista está el Machu Sunchúlli, montaña rica en filones de oro que se tragó en tres siglos cientos de almas.
Esta cordillera hace límite con el Perú y es la reserva más grande de cóndores y vicuñas en el Parque Nacional Ulla Ulla donde los altos glaciares forman lagos de diferente color que alimentan al Titikaka.
Machu Sunchulli, todo sea por el oro
El pensamiento europeo, durante el  descubrimiento y conquista de América estuvo fuertemente dominada  por las ideas mercantilistas en lo económico. De ahí que la obsesión por los metales, las esmeraldas y otras piedras preciosas haya sido el estímulo de la mayoría de las aventuras de la conquista.
Las leyendas de " El Dorado" y " El Gran paititi", son las expresiones de esa codicia europea por las riquezas abundantes y fáciles.
Las personas o las naciones eran más poderosas cuanto más oro o plata tuviesen.
Para este fin,  se adoptó el trabajo en las minas del Alto Perú  una institución incaica que tenía características diferentes a la concepción de  los españoles, que fueron impuestas en forma inhumana a diferencia donde las minas del inca eran trabajadas por turnos obligatorios por los habitantes de la región.
Consolidada la conquista, la búsqueda de metales preciosos impulsó a centenares de españoles a emprender  viajes en busca del preciado metal, llegando hasta lugares inimaginables  en busca del gran Dorado, que según informaciones de ese tiempo se hallaba detrás de Los Andes.
Las misiones de Apolobamba
Los misioneros franciscanos fueron los primeros que se dedicaron a la conversión de las tribus de infieles (Chunchos, Lecos) existentes hacia el oriente de la cordillera de los Andes y con tal motivo efectuaron varias expediciones, unas tomando la vía de Zongo, otras la de Carabaya, y, finalmenente la vía de Camata; detrás de ellos, los capitanes y soldados españoles.
“........En Charazani la orden de los franciscanos establecieron una base de aprovicionamiento y fomento de las misiones de Apolobamba, con cuyo motivo se fundó el convento de Charazani en el año 1686.
Los padres franciscanos también servían los curatos de Charazani, Pelechuco y sus anexos Sunchullí y Suches.
Es así que Sunchullí, mina incaica, pasó a a ser considerada como uno de los centros más preciados por los españoles por tener minas famosas para la explotación de oro.
                                  Cruzando el Snchulli,  la mina más rica de oro durante la colonia 

El nombre completo de la montaña es  Machu-Sunchulli y en quechua significa, “lugar donde cae la lluvia y frío”.
El campamento se encuentra a 4600 metros sobre el nivel del mar.
El lugar es verdaderamente sorprendente debido a que existe gente trabajando en viejas minas incaicas y coloniales.
Cuando se logra entablar conversación con algún minero; lo primero que hacen referencia, es el pueblo enterrado por el “Supay” lo que destruyó por completo la población y todas las construcciones; quedando solamente a la vista, centenares de huesos humanos, quimbaletes y morteros gigantescos diseminados en un amplio perímetro.
Ubicada en la Cordillera de Apolobamba esta mina tuvo en su apogeo un movimiento inusual de forajidos y aventureros  al igual que en Potosí.
Comenzaron a construir habitaciones para uso de los conquistadores, una iglesia y algunas dependencias donde se trataba el metal extraído de las profundidades del cerro.
Su apogeo fue tal que en poco tiempo la concentración de gente se incrementaba por la alta ley del oro que se extraía de sus vetas; el preciado metal tenía 24 quilates.
La Mita como Sistema.
Para este auge del oro, la mita como sistema de trabajo, era la base para sostener la producción junto al uso intensivo de mano de obra gratuita; ya que la mita era un " servicio que debían prestar los indios de todo el Perú, desde los 18 hasta los 50, así se arrancaba al indio del seno de la familia, del terruño regado con el sudor de sus padres, transportándolo a inmensas distancias, se le aplicaba a trabajos penosos para los que no tenía inclinación, se le tazaba el estipendio, y no se le eximía del tributo. Los indios sabían que de las minas no debían volver más, pues consideraban este trabajo como mortal; y para encaminarse a él arreglaban sus cosas y se despedían de sus familiares para siempre."
Existen referencias de que al trabajo de las minas concurrían, por término medio, cuarenta mil indios por año. De estos no volvían a sus casas sino la quinta parte. Así que la mita en 250 años causó la pérdida de casi 8.000.000 de indios que perecieron víctimas del trabajo y de la intemperie.
Nuevamente aparece el oro
Pero el oro desapareció sólo por algunos siglos, los cateadores de minas se introdujeron  a estos socavones abandonados buscando nuevamente el preciado metal. Para sorpresa de ellos, se encontraron con mitayos de la colonia, que al estar engrillados unos a otros perecieron por falta de auxilio ya que en el exterior ya nadie sobrevivía por el derrumbe; murieron de hambre y frío.
El clima frígido se encargó del resto, eran momias  cual sacadas de un refrigerador con sus sombreros de cuero de llama, ojotas del mismo material, piel pegada al cuerpo y un pfhullo ( Frazada tejida con lana de llama)  húmedo y vetusto que les servía de cobija.
Hoy estos mitayos son deidades de la montaña  que protegen la mina.
Hace unos doce años tuve la oportunidad de visitar la mina y estaban allá, están presentes sus espíritus, parece que el sonido de sus golpes contra la roca persistiera.
Estos caminos conectaron los Andes con las tierras tropicales y y Altiplano, todavía recorren suspendidos en las montañas hasta Llegar a Pelechuco a 3600 mts.

FUENTES: GIRAULT, Louis. Kallawa Curanderos Itinerantes de los Andes.
OBLITAS, Enrique.  Cultura Callawaya.
ARELLANO, Jorge. La Cultura Mollo en  Revista Pumapunku # 12.1978.
Revista Khana. Julio 1959. La Encomienda y la Mita a través de la historiografía moderna por Hilarión Acosta R




APOLOBAMBA
Trekking-Tour Cultural  y  Aventura 
Pelechuco-Curva

APOLOBAMBA 06D/05N.
Salida: La Paz
Termina: La Paz
Tipo de transporte ::  4wd al inicio y fin  de la caminata
Tipo de alojamiento: Camping
Tamaño del grupo Min. 2 personas

Programa:
Día 1.- La Paz - Ulla Ulla – Pelechuco.
Saliendo muy temprano desde La Paz por 4x4 y 10 horas de viaje
Este es el lugar donde muchos llaman el Tibet de América. La gran cadena montañosa de Apolobamba se manifiesta en todo su esplendor. Lagos con avifauna y la soledad del paisaje nos llevarán hasta el último pueblo de los andes,  Pelechuco a 3600 mts. Hotel B.L.D

Día 2.- Trekking  Pelechuco- Atawani -6 horas de caminata
 En esta primera jornada,  el ascenso lento nos permite observar con claridad, el camino pre colombino que asciende  hacia las terrazas de agricultura y pequeños asentamientos humanos con  casas sencillas y cubiertas con paja brava.
El horizonte se abre lentamente para observar en los alrededores la gran cadena de la Cordillera de Apolobamba con picos  como el Huanacuni, Colololo, Katantika y otros que forman un herradura  de glaciares y morrenas en las partes más altas.Después de cruzar el paso de keansani 4717 mts, iniciaremos el descenso entre nieve y morrenas milenarias, observando el gran conocimiento de ingeniería caminera Tiwanaku e Inca . Camping 4200  B.L.D

Día 3.- Trekking Atawani- Machu Sunchulli-7 horas de caminata
El fresco amanecer nos impulsa a continuar la fascinante caminata, los riachuelos que bajan de los macizos forman en los bofedales andinos una serie de caprichosas rutas que asemejan  culebras sin fin que van formando meandros con variedad de  patos andinos y otras aves.
La presencia de pueblos pequeños como illo illo, le dan una pausa fugaz a nuestro caminar;  sólo el silencio y el ladrido de los perros en la lejanía, nos despierta de nuestro letargo, para  vernos nuevamente solos,  entre las moles de piedra del zigzageante ascenso  hasta los bofedales de Sunchilli; un reto de fuerza y voluntad, en montañas con sienes blancas que observan en nuestro peregrinar. Camping 4805 mts. B.L.D

Día 4.- Trekking Sunchulli- Inca Cancha- 6 horas de caminata
Las llamas y alpacas desperezan nuestra mente, decenas de ellas se acercan curiosas, obviamente, porque estamos en sus dominios, donde normalmente se alimentan de la hierba andina.
La presencia de lagos de diferente matiz  nos impulsan a llegar hasta el punto más alto de nuestra expedición ( 5100 mts),  para posteriormente abrazar el contorno de la Montaña Machu Sunchulli y alejarnos de su siniestra belleza,  y descender  por  la encañada más espectacular del trayecto, en un culebreo constante  hasta llegar a Inca Cancha o Tambo del Inka, lugar de descanso desde épocas antiquísimas.  Camping. 4300 mts.

Día 5.- Trekking Inka Cancha- Hatum Pampa. 6 horas de caminata
Bello amanecer en las carpas, el nevado Akhamani se sorprende al vernos, lo sobrecoge nuestra pequeñez humana ante la majestuosidad de este gigante.
Montaña de casi seis mil metros con su largo cuerpo de glaciares plateados. El misticismo que encierra va acompañada por la infinidad de ofrendas que recibe, pues para el mundo kallawaya, es la montaña más poderosa, sagrada y altiva que obliga a los más incrédulos a rendirle pleitesía. Camping 4000 mts.

Día 6 .- Trekking Hatum Pampa- Curva- La Paz. 5 horas de caminata
Tibieza de valle, descenso rápido y el posterior ascenso hacia el poblado de Curva con un trinar constante de mirlos y patos zambullidores en la corriente de los ríos,
Los infaltables mirlos, gorriones  y colibries, desde el pequeño y gracioso verde, hasta el fuerte y pesado colibrí gigante,  nos dan su bienvenida.
Pueblo  perdido,  con callejuelas estrechas en medio de los andenes de piedras de siglos sujetadas por líquenes, graneros pre colombinos,  esperando que se llenen de maíz, tal como hace quinientos años.
Este místico poblado  es famoso por sus curanderos kallawayas. Que van de pueblo en pueblo con sus remedios de  plantas milagrosas.
Desde Curva se tiene una vista formidable del valle que descenderemos por vehículo hacia Charazani donde disfrutaremos de aguas termales y luego retornar a La Paz.  B.L.
Los Servicios Incluyen.
·         Transporte Privado Ida Y Vuelta.
·         Guía Bilingüe.
·         Cocinero.
·         Alimentación, comida Vegetariana A solicitud.
·         Agua,  Snacks
·         Llamas  y mulas para llevar las mochilas y el equipo.
·         Carpas, Aislantes, Carpa Comedor, Carpa Cocina, Carpa Baño.
·       


 


jueves, 16 de junio de 2016

El silencio y el Amuki



 
EL SILENCIO Y EL AMUKI
Freddy Céspedes Espinoza
Vos  Amuki nomás, solían referirse los abuelos y abuelas  para que te  mantengas callado o en silencio  sin opinar.
Pero qué extraña palabra Aymara,  Amuki,  que  no es el silencio total, es el  yo que no se calla, que te habla internamente  en tus horas difíciles, que conoce  los problemas que te afligen  y  que sólo retumban en tu cabeza.
El Amuki es tu yo interior que no está en silencio, es muy activo pero lo ignoramos,  no  permitimos  fluir  abiertamente, evitamos que golpee nuestro cerebro  y nos diga que estamos errados;  no  damos opción a manifestarse, sea  por  el  ruido o el stress de nuestro entorno ajetreado.
Cuando el Amuki fluye de ti,  se manifiesta en una abierta conversación entre tu cerebro y la profundidad del eco de sus reflexiones profundas que te atormenta y te recuerda   lo equivocados que estamos respecto a la vida.
Qué ecos sublimes tocan  nuestro ser cuando dejamos que el Amuki se convierte en tu amigo y dejamos que hable de forma abierta y sin prejuicios, porque te conoce desde tu niñez, conoce  tus miedos y trata de explicarte para que no reacciones  en forma testaruda y sin lucidez.
El Amuki no tiene voz material, pero está en tu interior dormido y cansado de reflexionarte sin que te inmutes ni reacciones hasta que descubras su existencia.
Largas horas de silencio y reflexión permiten  despertar tu Amuki, se manifiesta en un dialogo de preguntas y respuestas certeras, aconsejándote a que tomes una determinación, un cambio de actitud un nuevo amor tal vez,  o un nuevo trabajo, un rumbo distinto respecto  a la vida y sus vaivenes superficiales que ocultaron la esencia del Amuki que es el abuelo eterno, el yo interior puro.
Son  seres de la luz que te ilumina y que viven en el inconsciente colectivo de los seres humanos, pero   arrinconado en el olvido e impotente de no poder ayudarte.
Ese Amuki de nuestras culturas ancestrales pervive en cada uno de nosotros, independientemente del tiempo pasado, de la lejanía del gran Tiwanaku, en sus puertas celestiales que te proyectan  en el horizonte abierto del tiempo y del espacio llevándote a las frías planicies de los salares  o  la cima de las montañas donde mora también el sabio AMUKI.
Qué encuentro maravilloso, el  Amuki  y tú, ambos van en armonía; él deja volar tus sentidos y te eleva hacia tu paz. Tú le confías tus temores y la respuesta la tienes en el acto. Sólo debes actuar sin pensar más, sin alargar tus decisiones, pues muchas veces vives años llevando tus dudas en las espaldas y cuando decides dar un giro a tu vida,  ya el atardecer de tu existencia  lleva sombras oscuras dejando morir al Amuki sin conocerlo.

Los Mokho Karas o Thili Runas siguen vivos

  LOS MOKHO KARAS O THILI RUNAS SIGUEN VIVOS Freddy Céspedes Espinoza Cuando Francisco Pizarro tomó prisionero al Inca Atahuallpa en...