martes, 31 de enero de 2017

El Viento y los volcanes

EL VIENTO Y LOS VOLCANES
Freddy Céspedes Espinoza
La fuerza del viento de Sur Lípez tiene un encanto cruel, te mueve el mundo polícromo en un instante, los atardeceres  se tornan caprichosos, las pocas nubes que flanquearon todo el Altiplano se hallan cansadas y débiles  para enfrentarse a esta fuerza poderosa del viento  que sopla todo el día.

Los vientos cruzan como demonios  levantando polvaredas  que se elevan al infinito,  llevando en su manto arenas que se meten en todas partes del cuerpo   para  luego desaparecer   alejándose con una carcajada siniestra en busca de otros seres   que huyen a sus madrigueras o se arremolinan en manadas  para frenar su fuerza y enfrentar unidas el golpe de frío y arena.
En Agosto  y Septiembre, el viento es señor de las planicies de Lípez, sube en segundos a los volcanes, baja ágil  furioso desde sus cumbres, destruye el vapor de las aguas termales, se torna atrevido y se esconde en las oquedades de los pequeños valles que se forman en los cañadones y pasos de las montañas.
Es ese viento que emite melodías del más allá, sus tonos son conciertos de decibeles diversos  y de armonías que susurra  su arrogancia en  ritmos de sicus  acompasados suaves y agudos   que choca entre los ecos de los volcanes  y  sus cráteres.
Los vientos y volcanes se tornan amigos, se respetan y conviven en romances de millones de años, fueron testigos de los diferentes cambios geológicos  sobre la faz de la tierra; nacieron y crecieron juntos,  por eso van de la mano.
Estoy al fondo del Altiplano que se eleva suavemente desde los 3660  hasta los 5000 metros, ya me acostumbré a sus encantos y caprichos con lagos cáusticos y salares que quedan chicos ante los imponentes volcanes de Sur Lípez.
Esta cordillera Occidental  alegra y deprime, me sorprende y me cansa son la cola de una inmensa familia de volcanes que hacen fila desde hace millones de años para entrar en erupción; algunos ya son viejos, otros están edad púber;  otros ya maduros para echar su polvo de cenizas y lava volcánica.

jueves, 12 de enero de 2017

El Tesoro de Rocha, Potosí

Potosí, el tesoro más famoso de Bolivia
Freddy Céspedes
En Potosí Allá por 1751, comenzó a circular abundante moneda de plata falsa; no acuñada en la Casa Real de la Moneda.
Todos señalaban como autor del hecho a un potentado azoguero; su nombre el español, Francisco de la Rocha.
Galán enamorado, derrochador de su cuantiosa fortuna, mujeriego empedernido, conquistó a cuanta mujer joven pudo y entre sus amantes más bellas, estaban una indígena llamada Kori-Cusichi y otra preciosa sevillana, que la historia no guardó el nombre.
Una cueva llena de oro y plata
El acaudalado Rocha, abandonó el sincero amor de la indígena por la española, cómplice de los enemigos del millonario, instrumento, más bien; puesto que las autoridades, se valieron de ella, para sacarle palabras a Rocha y hacerle revelar el sitio donde ocultaba su tesoro.
Rocha le confesó todo a su sevillana y hasta la llevó al lugar, una extensa bóveda alumbrada por inmensos candelabros de plata.
Rocha había apilado a un lado, y casi hasta tocar el techo de la bóveda grandes talegas de plata sellada, mientras en otro relucían en montones los lingotes y tejos de oro macizo. Los estantes estaban llenos de utensilios de oro, plata y piedras preciosas.
Las autoridades, creyendo que ya sabían del lugar, apresaron a Rocha y sin más, lo ahorcaron, pensando que la sevillana les mostraría el lugar.
Pero Kori - Cusichi, conoció la traición de la sevillana, la secuestró y llevó por la fuerza a la cueva del tesoro; rodeó su cuello con sus trenzas y la ahorcó.
Se quedaron encerradas para siempre
La piedra que servía de puerta a la cueva, sólo podía ser abierta por fuera; Kori –Cusichi, encomendó esta tarea a un indio que le había ayudado en el rapto de la española.
El cómplice, debía volver al día siguiente y abrir la puerta secreta, pero al descender de la montaña lo mató un rayo y la Ñusta quedó enterrada para siempre junto al cadáver de su víctima, y con ambas, enterrado el secreto del “ Tapado de Rocha”.
Según un cronista de la época, Arzans de Orzua y Vela, calcula que Rocha ocultó seis millones de pesos en moneda ilegal, pero de plata, a la que se daba el nombre de rochunos.
El tapado está entre Potosí y Cantumarca
Según Lucas Jaimes, un indígena apellidado Huanca, al ir de Cantumarca a Potosí, encontró cerca de una montaña una grieta, en cuyo fondo sus ojos sorprendidos, descubrieron inmensas riquezas, de las que sacó todo lo que pudo, señalando el lugar para volver más tarde y aprovechar el tesoro.
Cuando regresó, no pudo dar con él, pero narró que, como custodiándolos, pendía del techo, el esqueleto de una mujer, más allá otro esqueleto con finas joyas; eran las amantes de Rocha que cuidaban el tesoro más allá de la vida y la muerte.
Nada más se ha logrado saber del “Tapado de Rocha”; muchos salieron en su búsqueda, pero nadie dio con él. Potosí guarda celoso el secreto.
¿Quién será el feliz mortal que logre encontrarlo?

Fuentes: Rodrigo, Saturnino. De mi tierra. Edit Celta 1942

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