martes, 11 de abril de 2017

José Manuel Pando El Gran explorador de la selva


Freddy Céspedes Espinoza.
Uno de los hombres más importantes en el siglo XIX y principios de XX, fue el ex presidente José Manuel Pando. Este gran hombre, se preocupó como nadie de la región del Noroeste boliviano, norte de La Paz, el Beni, lo que hoy es el Departamento de Pando y la zona del Acre que se perdió en la guerra contra Brasil.
Pando, estuvo en esas selvas repetidas veces: haciendo estudios, otras descubriendo ríos y territorios; también estuvo en comisiones y puestos oficiales para tener conocimiento del gran potencial que encerraba en la extracción de la goma elástica.
Explorar y sentar soberanía en la tierra del caucho
El  diez de agosto de 1892, marcó el inicio de su pasión por descubrir lo que Bolivia guardaba oculto y  emprendió su expedición con 29 hombres cruzando Sorata, ascendiendo a los glaciares del Illampu y descender por  la Cordillera Real a lomo de bestia , también caminando por cañones y barrancos peligrosos, para posteriormente embarcarse en frágiles callapos desde Mapiri con rumbo a Rurrenabaque.
Para el  20 de septiembre de 1892, ya estaban en el pueblo de Reyes y luego bajaron el río Beni hasta Riberalta.
Después de algunos días de descanso en dicha ciudad, comenzaron los preparativos para la expedición del río Madre de Dios.
Después de 22 días de navegación y estudios, se encontraron con un caudaloso río que desembocaba en el río Madre de Dios; hoy se conoce como el Río Heath.
Posteriormente, Pando y sus compañeros encontraron otro río caudaloso, que afluía al Madre de Dios, era el río Tambopata.
Con flechas venenosas los salvajes cobran sus víctimas.
Después de varios días de descanso, se propusieron explorar el río Heath y emprendieron marcha el 10 de marzo de aquel año y después de navegarlo durante 15 días, saltaron a tierra, devolviendo las embarcaciones al Madre de Dios, pues ellos irían por tierra hasta salir al río Beni y el Madidi.
Emprendieron la caminata por el Madidi desconocido, sin más indicaciones que la brújula y sus carabinas para cazar y alimentarse. La travesía por la selva virgen, sin los alimentos necesarios, rodeados de todo género de peligros, acechados por salvajes que les tiraban flechas, atacados por millares de animales ponzoñosos, con un clima infernal,  enfermedades palúdicas y la lesmaniasis asechando al grupo , fue una de las hazañas más salientes de la vida del heroico Coronel Pando.
El 7 de abril, llegaron los expedicionarios al río Madidi- hoy un parque nacional- después de haber recorrido 144 km. a pié en trece días.
Pando y los expedicionarios continuaron por tierra y después de otros once días de viaje llegaron a Ixiamas.
Ya que estamos aquí, sigamos explorando
Nuevamente, bajó el río Beni, arribó el Orthon, hasta Puerto Rico, o sea la confluencia del del Tahuamanu y el Manuripi, empleando 26 días de navegación y un recorrido de 384 Km
En febrero de 1894, Pando, de Riberalta, emprendió viaje de regreso al interior de Bolivia por la vía del Brasil y la Argentina, y en esta última república publicó un libro con el nombre de “ Viaje a la Región de la Goma Elástica”.
Nunca se quejó de lo esforzado de su trabajo
Pando, estuvo en esa zona siete veces, en estudios y comisiones oficiales: en 1890, después de fracasada la revolución liberal.
En 1892, en compañía de Muller e Ibarra.
En 1895, como Comisario Nacional Delimitador de la frontera con el Brasil.
En 1897, con la expedición al Inambary, en compañía de Vernoux.
En 1903 como capitán General del ejército, siendo Presidente de la República, a combatir la revolución separatista del Acre, y en 1906, como Delegado Nacional en el Territorio de Colonias.
La región del Noroeste debe inmensamente al general Pando pues  construyó caminos y edificios, fundó pueblos, y fomentó la navegación de casi todos los ríos.
Una estela luminosa de toda su personalidad ha quedado, el Departamento de Pando, este jirón patrio lleva su nombre en honor a este valeroso hombre. En 1917 murió asesinado.

FUENTES: EL DORADO BOLIVIANO. Chavez Medardo. 1926
DE LOS ANDES AL AMAZONAS. Aguirre Achá, José

“José Manuel Pando Solares nace en La Paz, en 1848. Fue presidente de Bolivia de 1899 a 1904. Comandó la segunda batalla en la Guerra del Acre, contra Brasil. Fue un gran explorador (los relatos de sus expediciones en el norte de La Paz fueron tomadas en cuenta por expertos en el tema) y su gran aporte fue integrar al norte del país. Por ello, el departamento de Pando recibe su nombre”

domingo, 2 de abril de 2017

El Estaño oro de Bolivia

Cuando el Estaño era oro de Bolivia
Simón Patiño el hombre que hizo su  fortuna con el estaño

Freddy Céspedes Espinoza
Cuando Pizarro y Almagro llegaron a América, quedaron sorprendidos por las puntas de lanzas y otras armas de los Incas hechas de resistente bronce que les causaron muchas bajas en la guerra de la conquista.
Lo cierto es que el cobre aleado con el estaño daba a los incas, armas más resistentes y duras capaces de abrirle la cabeza de un golpe a cualquiera que se atrevía a dasafiarlas.
En 1640 decía el padre Alvaro Alonso Barba “Los indígenas llaman plomo blanco” a lo que conocemos nosotros como estaño; éste es el veneno de los metales - sostenía- porque mezclándose con otro metal, perdían su maleabilidad”, es decir, se volvían más duros.
En 1624, las minas de Potosí estaban en su auge, los españoles despreciaron al estaño, para ellos era sinónimo de riqueza sólo la plata; así que el cerro rico de Potosí fue horadado con cinco mil minas que afianzaron las monarquías de Europa.
Llegada la independencia, desfalleció la minería de la plata, no había más remedio que ingresar a las infestadas selvas en busca de la goma elástica para sobrevivir; algunos, perseveraron en el fondo de las viejas minas y ¡zas, sorpresa !, descubrieron ricas y cuantiosas vetas de estaño que el desarrollo de la industria pesada y bélica en Europa y Norteamérica,  exigían por toneladas. Fue la salvación de Bolivia.
Las viejas minas de plata, habían sido rehabilitadas para dar estaño, primero los desmontes de varios siglos fueron aprovechados, luego aparecían más y más en la cordillera de los Andes, formando una gran cadena estañífera como Carhuay-kollo, challapata, Antequera, Poopó Quimsa Cruz, Illimani, Huayna Potosí y otros donde se encontraban pedrones de estaño hasta de una tonelada.
Este mineral era trasladado a los ingenios hasta convertirse en “ barrilla” que era una especie de arena de estaño y que variaba  entre un 65 a 90% de pureza para luego fundirlas y convertirla en barras de metal.
En pocos años, los campamentos de mineros se habían convertido en ciudades, por ejemplo la mina más rica del mundo “ La Salvadora” de Simón Patiño, en Uncía Potosí, contaba en 1907 con cuatro periódicos semanales, diez lujosos hoteles, escuelas particulares y fiscales, una plaza de toros, un biófrafo o cine “París”, clubes de tiro al blanco y tenis, sus tiendas comerciales de extranjeros asociados en clubes Arabe, español, turco, alemán, escocés, austriaco, eslavo, francés y otros.
También contaban con centros de placer para gringos y cholos con pianos, bandurrias y los gramófonos alegrando las frígidas noches de las minas, pero todos ellos con los bolsillos llenos de Libras Esterlinas, es decir se compraba desde amores hasta acciones en las gélidas minas.
En las ciudades como La Paz, Oruro, Cochabamba, Potosí, el comercio y el boom de las construcciones no se detenía, se iluminaron las calles, el servicio de alcantarillado recién era conocido, se inauguraron tranvías en La Paz.
Cochabamba, producía una intensiva agricultura, Los Yungas de la Paz, abastecían de coca a miles de mineros; es decir el estaño benefició a la economía de principios de siglo XX, porque las minas así lo exigían; lastimosamente el grueso de los capitales salidos de las minas se fue a ultramar y hoy sólo quedan pueblos fantasmas donde ayer había opulencia y desarrollo. Ya las minas de estaño de Patiño pasaron a la historia.
FUENTES
UNCIA Y LLALLAGUA 1882-1924. ARANCIBIA ANDRADE, Freddy
EL MACIZO BOLIVIANO. Mendoza, Jaime.
DE MI TIERRA. RODRIGO, Saturnino

lunes, 27 de marzo de 2017

Carlos Franck, el rico alemán de la goma, la quina y el oro


 
Carlos Franck junto a su esposa
Emilia Eyzaguirre Rivert

Franck encontró el paititi y lo convirtió en libras esterlinas

Freddy Céspedes Espinoza

Alisté mochilas para viajar por la Cordillera de Apolobamba y bajar al valle de  Pelechuco, fin del camino carretero en el Altiplano Norte.
Me encontraba nuevamente uno de los buses públicos que  van haciia ese sector tan alejado.

Estos buses conocidos como los Coches Bomba, por la carga que normalmente llevan; desde garrafas de gas hasta dinamita y casi medio centenar de personas que  se acomodan como mejor les viene en gana.

Este fue el inicio de una travesía de más de 14 horas cruzando pueblos altiplánicos, hermosas vistas del llamado Altiplano Alto a más de 4200 metros con miles de llamas, alpacas y la reserva de centenares de vicuñas que contrastan con  hermosas montañas de nieves eternas del Parque Nacional.

Pero el motivo que me impulsó a ir a este sector no era turístico, estaba tras las huellas de un emigrante Alemán que vino a mediados del siglo pasado a Bolivia y que se asentó en Pelechuco. Más tarde llegó a ser uno de los más importantes millonarios de Bolivia gracias a la extracción de la goma, quina y oro del norte paceño.

Carlos Franck, llegó a Pelechuco a mediados de 1860
Todo empezó con los aymaras

Según crónicas coloniales, esta parte del norte paceño desde épocas anteriores a los Incas fueron exploradas por los aymaras, posteriormente el Inca Yayuar Huakaj, a la cabeza de 15.000 guerreros se atrevió a franquear la Cordillera de Apolobamba y descender hasta el Rio Madre de Dios.

Posteriormente El Inca Yupanqui llegó hasta el margen izquierdan del rio Diabeni que en lengua Tacana significa río de los vientos; hoy río Beni.

Desde esas épocas ya se hablaba del Gran Paititi, lugar donde existían ciudades de oro; el misterioso Paititi, motivó posteriormente a los españoles a lanzarse a la aventura de encontrar ese reino siguiendo los caminos incaicos que todavía permanecen intactos desde Pelechuco hasta Apolo.

Si bien las misiones de Apolobamba durante la colonia fueron importantes en el aspecto de convertir a los “infieles chunchos “ al catolicismo, su importancia económica repercutió en el sistema de vida mercantil de los españoles, pues las más ricas de oro se encontraban en esta zona.

Después de la independencia muchos extranjeros llegaron a Bolivia en busca de mejores días, no importando, si los lugares elegidos se hallaban en viejas minas de españoles a más de 4800 metros junto a glaciares o dentro el monte de Ixiamas Mapiri y Apolo, donde los naturales apuntaban sus puntas de flechas envenenadas contra los osados aventureros que ingresaban a sus dominios, tal cual reza en las expediciones hechas por el Ex presidente José Manuel Pando.

Franck encontró el paititi y lo convirtió en libras esterlinas


 Una demostración de su riqueza, era brindar a sus hijos y la gente actividades circenses en su casa de Pelechuco.


Carlos Franck, junto al padre de Germán Busch y los antepasados del presidente Hugo Banzer, según información recogida en el lugar, llegaron juntos a Bolivia, ellos encontraron tanto en el Beni, Santa Cruz y el Norte de la Paz sus nuevos hogares.

El Norte de La Paz conocida con el nombre de la gran Provincia de Caupolicán, abarcaba extensos territorios de Ixiamas, Apolo, los territorios del Acre cedidos al Brasil y la zona de Amarumayu al Perú donde claramente delimitados en los mapas de 1859 se hace referencia como: “Regiones no exploradas y poblada por salvajes”.

Carlos Franck, llegó a Pelechuco a mediados de 1860 sin imaginar  que más tarde, esas tierras salvajes con ríos caudalosos y la presencia de grupos selvícolas, serían su fuente de trabajo para convertir la corteza de quina y el caucho en miles de libras esterlinas.





El Explorador Fawcett en casa de Carlos Franck.

El árbol del caucho crecía en las orillas del  Tuichi, Ixiamas, Rurrenabaque y lo que hoy llamamos el Alto Madidi en medio de pumas y pantanos infectados de caimanes y mortales enfermedades tropicales.

Gracias a su valentía de internarse a esas regiones Franck, logró tener extensas concesiones en estas regiones como producto de  su tozudez germana  y amistad con José Manuel Pando.
Cuando estalló la Guerra del Acre en los primeros años de  1900, Franck financió con su propio dinero al ejército boliviano que tardó más de dos meses en  llegar al la zona de combate.
Por otra parte, la gran fiebre de la goma hizo que  centenares de aventureros nacionales como extranjeros se enfrasquen en batallas personales y de empresas Gomeras como la Galvez Rubbers, Yuyotico de Federico Nielsen Reyes, San Carlos de Franck y otras.
Según refiere el escritor Nazario Pardo Valle, “” La existencia de varias empresas dedicadas a la misma explotación y la delimitación de las concesiones y linderos provocó innumerables problemas, reyertas, peleas, donde la ley del Winchester o la ley del Colt, eran la unica norma que  regía. Era conocida la rivalidad del grupo familiar de Nielsen Reyes y Franck ambos alemanes, contra los hermanos Vidal de Apolo conocidos los tres, por su escosor en el dedo para apretar el gatillo.
Tanto dinero dio el caucho, la quina y el oro que  explotaba en sus minas de Suches, Sorapata y Laje, que Franck llegó a transformar la apacible Pelechuco en una población próspera;  para ello, ni se inmutaba para traer un completo circo para que se distraigan sus doce hijos en el patio de su casa, que contaba con más de 5000 metros Cuadrados de extensión Y con capacidad para tener su propia pista de patinaje   que  hasta ahora existe.
Todavía pude ver los finos muebles europeos, el gigante piano  que llegó aquí sobre lomo de bestia, cajas de música, adornos de marfil, cuadros impresionistas, un sistema de calefacción; además fue la única casa con sistema de arcantarillado; es decir lo más suntuoso y funcional  que una persona rica europea podía poseer en su casa.
De Alemania le llegaba la ropa, los mejores vinos de Francia, los empapelados y las finas alfombras completaba el cuadro señorial de la casa con pasadizos secretos entre habitaciones y túneles que cruzan hasta la orilla opuesta del río de Pelechuco.
Químico de profesión Franck, aportó mucho al país como financiador de expediciones al norte de La Paz, buen constructor de  puentes como el Amantala, que puede considerarse como uno de los puentes colgantes más fascinantes construidos en Bolivia.
Son famosos los caminos de herradura mandados a construir para unir Pelechuco – Apolo, demostrando una tenacidad para llegar a su sueño de potenciar el Norte paceño.
Franck logró consolidar su empresa a tal punto  que exportaba directamente a Europa, dependían de él siringueros, cargadores, fleteros empleados y llegó a ser tan rico que el gobierno liberal de Pando  lo nombró sub prefecto de la provincia, es decir tenía todas las facultades políticas para aplicar la ley a su modo. Tal fue el éxito económico de este lugar  que inclusive, la República del Perú tenía un Consulado en Pelechuco.
Después de la primera Guerra Mundial, cayeron los precios de la Goma, todos sus hijos partieron fuera del país a educarse; la mayoría de los descendientes viven actualmente en Alemania; otros en Brasil y Argentina; quedando en Bolivia algunos que por suerte pude conocerlos.
Carlos Franck murió en 1922 y sus restos descansan en la iglesia de Santiago de Pelechuco junto a la de su esposa Boliviana Emilia Eyzaguirre Rivert.
Franck está muerto, pero nos dejó el camino para emprender nuevamente ese gran desafío,  conquistar el norte de nuestro departamento y redescubrir el potencial económico que encierra.
Balas por doquier
Al retorno de un viaje de Alemania, se encontró con la trágica noticia de que un grupo de forajidos, enemigos de Franck, asaltaron su casa robando la caja fuerte con miles de libras esterlinas y dando muerte a un hijo suyo y la empleada.
La noticia corrió como reguero de pólvora en toda la provincia, las investigaciones se centraron en odios políticos, otros consideraron como ajuste de cuentas como resultado de las frecuentes escaramuzas en el monte; sin embargo Franck esperó el momento oportuno para capturar a los asesinos y con la misma moneda pagó a los criminales, mandándolos a fusilar en plena plaza central, total Franck era uno de los hombres más ricos y por lo tanto, tenía el poder político en sus manos por ser sub prefecto de Caupolicán.
Su seguridad era tal  que   mandó a construir puestos de centinelas justo al frente del ingreso de su casa para protegerse de los enemigos.
Una casa con paredes falsas y pasadizos secretos.
Cual un castillo medieval, la casa de Franck permanece sólida al paso del tiempo, cuenta con paredes de adobe con más de dos metros de espesor, en medio de éstas, existen pasadizos que conducen a habitaciones que ni siquiera se sospecha de su existencia.
Existen puertas camufladas sobre el piso para ingresar a habitaciones oscuras donde podía proteger a su familia en caso de verse en peligro.
FUENTES:
Entrevistas en Pelechuco a Alan Jauregui Segovia, bisnieto de Carlos Franck y Rossmary Ergueta descendiente de Frank.
HISTORIA DE APOLO: Machicado Augusto.
FOTOS DE ALAN JAUREGUI SEGOVIA.

 

miércoles, 22 de marzo de 2017

La fuga de la Isla de Coati

Setenta prisioneros en busca de la libertad

Freddy  Céspedes Espinoza

Después del golpe de 1971, el Coronel Banzer, decide reabrir la Isla de Coati, llamada también hoy Isla de la Luna,  como centro de reclusión desde los años cuarenta.
Era tanta la demanda de cárceles para los “Melenos o comunistas” que los  políticos fueron llevados a la isla por decenas a fin de tenerlos en medio del lago, sin acción ni reacción.
Isla en medio del lago mayor, frente a la Isla del Sol y la península de Yampupata, fué la Alcatráz de los Andes para los delincuentes en los años cuarenta y durante la dictadura de Banzer reabierta para detener a los opositores.
Después de permanecer por mucho tiempo aislados,  setenta prisioneros de Coati decidieron planear la fuga, muy comentada en ese tiempo por su espectacularidad.
Después de tomar presos a los custodios y al mismo jefe o Gobernador, cruzaron  desafiando al lago en un desbande masivo, cruzando cerros, riachuelos, terrazas de agricultura, desniveles geográficos; todo en cuestión de horas y como únicos cómplices, las sombras de la noche que no dejaban ver más de un metro.
Se inicia la fuga
¡Oh fútbol! Cuántas cosas sucedieron en tu nombre; era un partido programado relata un ex prisionero, mi pensamiento era sólo la fuga. Escuché que la pelota rebotaba hacia un lado, era el momento...
Los centinelas de la parte superior del cerro, fueron reducidos en un instante, los guardias de la cocina corrieron la misma suerte; algunos se arrodillaron pidiendo perdón, pero la fuga ya era un hecho.
Crucé hacia Zampaya, la débil embarcación se retorcía por las olas del picado lago; observaba detenidamente los viejos andenes de agricultura con sus sembradíos de papa, maíz y cebada que me sobrecogían el alma, tanta belleza en una amalgama perfecta con la cordillera y el lago mientras tanto sólo en mi mente estaba llegar al Perú, pero no a través del lago, le teníamos mucho miedo y respeto a esa masa de agua que tiene en su vientre muchas personas.Ya en Sampaya, salté de la embarcación.
Con mis cuarenta años yo Efrain N, maestro de escuela en Oruro, sin conocer la zona, seguía al grupo entre empellones y caídas, trataba de no apartarme del grupo, sentía que alguien se aferraba a mis cinturones para que lo ayude, pero me cansaba más, me zafé no sé quién era, pero mi meta era llegar donde sea, pero ya no más Coati.
El miedo a ser recapturados
La noche cayó, ya no se veía la Isla maldita, sólo escuchaba la respiración pausada de mi acompañante circunstancial, “el miedo”,  que no se alejaba, la tenía incrustada en la garganta que no me dejaba respirar.
Mi miedo se reía de mi suerte, yo con voz pausada le decía que me deje en paz, pero se quedaba, me cubría el cerebro, cada piedra era un monstruo que me seguía.
No veía nada, sólo siluetas, estaba en el averno de Dante, grotescas figuras que caían y se levantaban, el teatro del infierno hecho fuga. Habían corajudos, cobardes y niños en cuerpos de hombres que lagrimeaban, el miedo de cada uno salían de sus bocas en cada palabra que cruzaban en las frígidas montañas.
¡Apúrate carajo!, estamos jodidos si nos descubren, tenía miedo a que aparecieran los gorilas y nos ametrallen; no habría justificativo, después de todo era para la dictadura una gran oportunidad para deshacerse de un grupo de presos políticos, que se atrevieron a escaparse por sus narices.
Crucé Copacabana, ahí estaba quieta la colosal iglesia, pedía a la virgen que me acompañe, después de mucho tiempo, me sentí más tranquilo, ya estábamos a sólo diez kilómetros de la libertad, pero mi miedo bajó a mis pies, se introdujo a mis muslos y pantorrillas, me hacía temblar a cada paso que daba, sólo quería llegar, era la última carrera hacia una meta que no llegaba, corría, trotaba, caminaba y me detenía, llegué incluso a tirarme en el duro paisaje para observar la muerte, pues sentía que ya no podía, éramos puntos insignificantes entre las montañas y la inmensidad del lago que me inspiraba coraje, sin darme cuenta, corría y corría sin rumbo, hasta que alguien me paró y me dijo con voz tranquila:  Ya cruzaste la frontera,  estás libre.
Después volamos a Cuba, Coati, ya  era  un recuerdo la fuga fue todo un éxito.

Tomás Chipana el lanchero de la Isla del Sol, que ayudó a la fuga de los presos. Me comentó hace años y con lujo de detalles su aventura, junto a otro valiente lanchero Pablo Rojas.

Fuentes:
Jaime Soria Galvarro, Coati 1972, relatos de una fuga,.

martes, 21 de febrero de 2017

La monja espadachín




LA MONJA ESPADACHÍN

Freddy Céspedes Espinoza
España, 1595, nace Catalina de Erausso, la más famosa monja Alferez que vino a la América a mostrar su valentía en la guerra de la conquista; su espada fulgió en muchas peleas de tabernas y callejones para ajusticiar a los ladrones, bellacos y todo lo que ella consideraba peligroso.
Del convento al galeón
A los cinco años de edad, ya estaba interna en un convento, pero cuando ya iba a recibirse de monja a los quince, decide escapar del claustro vestida de hombre, refugiándose en Valladolid, para luego partir en un galeón con uniforme de soldado hacia América.
Ya en Trujillo, Perú, con el nombre de Alonso Diaz Ramirez de Guzmán, se alistó como soldado en una expedición militar a Chile, donde demostró su fiereza y habilidad para empuñar la espada.
Ya ascendida al grado de Alferez por su temerario valor, intrepidez y fortaleza, la ex monja, tuvo que lidiar con un oficial a quién lo mandó al otro mundo con un certero cuchillazo.
En otra ocasión, un sujeto la molestó amenazándola de muerte, no se inmutó y acto seguido, se avalanzó contra su rival y de un golpe certero, le cortó la cara.
Con destino a Potosí
Ya fugitiva y en compañía de otro soldado, cruzó la Cordillera de Los Andes a caballo dirigiéndose a Potosí, y en el camino mataron a dos individuos que intentaron asaltarles.
En Potosí, volvió a cortar la cara a otra persona, esta vez a una mujer, quién había ofendido a una amiga suya, y por dicha razón fue condenada a servir por diez años en chile sin gozar ningún sueldo para su escarmiento, pero la Audiencia de Charcas, mandó a ponerla en libertad.
Cochabamba no se salvó
Ya en Cochabamba, mató de una estocada a Pedro Chavarría en el templo. Unos frailes la condujeron al convento y allá permaneció oculta cinco meses.
Siempre con la aventura sobre las espaldas y escapando de sus fieros enemigos, desmonta en La Paz y el primer encuentro agrio la esperaba. El criado del corregidor le arrojó el sombrero sobre la cara, y sin pensarlo dos veces, Catalina le clavó una daga en el pecho despachándolo al cementerio.
El corregidor, la envió a la cárcel, y la puso en capilla, acto seguido se confesó por dos días, el sacerdote que escuchó su confesión quedó espantado, al saber que el intrépido soldado, era nada menos que una mujer de armas tomar.
Tal fue el alboroto por este descubrimiento que la sacaron en procesión. Un clérigo le lavó las manos dejándola en el templo para que se arrepintiera, pero nuevamente se escapó y apareció en el Cuzco donde la hirieron de gravedad, confesando nuevamente a los incrédulos clérigos su verdadero sexo.
Una vez repuesta de sus heridas, volvió a España y el rey, la premió con una pensión vitalicia por los servicios prestados a la corona; también el Pontífice Urbano VIII, le dio licencia para seguir vistiendo el traje de hombre y le recomendó sólo “En conservar su virginidad”. La monja Alferez Catalina de Erausso murió en Nápoles en 1626.

FUENTES
LLANOS Aparicio, Luis.
ESTAMPAS ANTIGUAS DE LA PAZ


sábado, 18 de febrero de 2017

El compañero Mamani

EL COMPAÑERO MAMANI
El más grande agitador de masas de los 80

Freddy Céspedes Espinoza
Allá por los años 82-83-84 las marchas y los dinamitazos cobraron fuerza descomunal en las calles de La Paz, con  el estallido y destrucción de  adoquines que tachonaban las calles empedradas.
El descontento contra el gobierno de Hernán Siles Zuazo era pan de todos los días, era  imposible parar la crisis.
Su gobierno seguía emitiendo papel moneda sin respaldo económico para acallar los estómagos de la gente, que se retorcían por la escasez de alimentos. Tocamos fondo con 25.000% de inflación.
Los jóvenes de entonces, debían  soportar la crisis haciendo cola desde las 2 de la mañana hasta las seis para diez panes. No había carne, aceite, huevos, verduras; tampoco buenos sueldos; con mi primer emprendimiento empresarial de venta de balas de revolver, me compré un jean.
Había tal demanda de proyectiles argentinos,  que un amigo me vendía balas al raleo, que los financiaba rápidamente, ya que existía demanda de potenciales suicidas para acabar con su vida.
¡Carajo! la crisis y el gobierno hambreador de la UDP Y EL MIR, ni se inmutaban.
Se acuñó la frase “ Gobierno hambreador”, todos repetían; los dirigentes sindicales, los troskos, los políticos, los mineros, los fabriles hasta el compañero Mamani.
Pero ¿quién era este singular personaje?
La primera vez que lo vi fue en una marcha de la COB, iba al frente de todos, y era el que primero recibía la furia de los pacos. Pero aún así les gritaba sus verdades como: " Pacos Calamarqueños" haciéndoles recuerdo de su pasado gansteril, cuando el comandante, era cabeza de un asalto a la remesa de sueldos de los mineros,  allá por los años sesenta,
Y seguía gritando contra el gobierno, contra los militares, a quienes llamaba gorilas,  contra los burgueses, contra los animales con corbata, así los llamaba a los burócratas; contra los fascistas, contra los traidores del partido Comunista, contra todos; es decir nadie se salvaba.
El Atrio de la UMSA era su palestra. Desde la altura de la puerta principal, arengaba su discurso, cual Lenín Aymara, y los jóvenes solíamos quedarnos a observar, apoyar y aplaudirlo, entre sonrisas.
Nos quedamos extasiados para estudiar su comportamiento y su léxico bien utilizado, aprendido de los discursos de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Jaime Paz o de los pícaros oradores de la nada.
Hasta parecía el próximo candidato presidencial, manejaba muy bien el manifiesto comunista, citas del Capital de Marx, y la revolución del proletariado.
Descansaba, tomaba aire cual pensador; y retomaba la arenga contra el imperialismo Yanqui, contra el Che y contra todo lo que consideraba ser enemigo de la clase obrera.
Era de complexión delgada, su corte de cabello era a tijera libre, llevaba un saco corto de mangas, un pantalón de terno y tennis, que esa época eran conocidos como Kids con caña.
Ese era mi orador, el compañero Mamani.
Ya  no está más entre nosotros, me dijeron que se murió hace mucho tiempo.
Sus discursos fueron copiados por muchos y no respetaron derechos de autor;  algunos no le cambiaron ni una sola coma, sus pensamientos siguen vigentes en la actualidad y hay seguidores del mismo, que me hizo recordar a este singular personaje.
Se perdió, el candor de las marchas, pues marchaba al frente de la COB, llevando su gigante pancarta, animaba, gritaba, se desgañitaba por su ideal socialista.
¡El compañero Mamani, estaba loco!...



viernes, 17 de febrero de 2017

El fantasma del río

Un viaje hacia lo desconocido
Freddy Céspedes Espinoza

Bolivia es un país atractivo para los fotógrafos de todo el mundo por su diversidad paisajística y antropológica,  despertando interés a los profesionales de la fotografía para retratar un Aymara fornido, un Chimán semidesnudo o un wanayek del Chaco en el Pilcomayo.
El objetivo era claro, debíamos recorrer el país durante un mes, fotografiando a seres humanos que no hubieran tenido un contacto con lo Occidental, que hayan mantenido sus valores y conocimientos ancestrales impolutos, que su vestimenta sea de interés y los rostros también, puedan ser publicadas en una revista comercial a nivel mundial.
Es que la comercialización de la cultura,  los rostros humanos y la globalización de los medios, han convertido a la fotografía en un buen negocio manejado por transnacionales a través de las diferentes revistas impresas y de las nuevas tecnologías.
Recorrimos el país, visitamos comunidades Aymaras alejadas, el común denominador,  era que ya no utilizaban el poncho en su vestimenta, habían cambiado por la chamarra acompañada de una gorra deportiva Nike.
Las mujeres hablaban por celular; es decir que ya no existía Aymaras hombres,  que guarden su vestimenta, pero sí estaba latente el valor genético de su dureza somática y sus viejas organizaciones de comunidades y Ayllus. El Aymara dirigente de sus comunidades,  se había convertido en líder político.
Ya no se podía tomar fotografías reales, sólo nos limitamos a decir; que la globalización había hecho estragos en las culturas; me dio la razón la realidad.
Estuvimos en El Altiplano, en los valles de Cochabamba y Sucre, en el Chaco, en Ibibobo, en Villamontes y terminábamos el trabajo en Arque, una población cochabambina a orillas del río del mismo nombre.
El nombre del fotógrafo de la National Geographic era Atila, hombre fornido y joven de unos cuarenta años, llevaba  una barba rala y una larga cabellera que le caía sobre las espaldas  que la controlaba mediante una cola.
Atila fotógrafo, era descendiente de Atila, el bárbaro de los Uhnos, que habían arrasado Europa. Procedía de la lejana Hungría, iba cámara en mano por los rincones más difíciles, hasta que llegó Semana Santa para la solemne misa en Arque; posteriormente,  decidimos ir a explorar por el cañadón del río,  en una interminable planicie de lodo seco y piedras centenarias que fueron arrastradas por los turbiones.
Las viejas rieles del ferrocarril estaban suspendidas por los aires, por debajo de ellas corría el río. Un pueblo hermoso con ceibos y flores, gente tranquila; fue uno de primeros pueblos fundados por el José Antonio de Sucre en 1827.
Subimos por el río una hora, Atila, su novia, el chofer Mario y yo hasta encontrar las conocidas aguas termales que nos recomendaron en el pueblo. Disfrutamos por un largo momento.
Ya al retorno el cañadón comenzó a oscurecer más rápido que los cerros,  donde todavía se podía ver un sol anaranjado.
Un viento helado corría suelto a través de la planicie del río formando pequeños tornados que aparecían y se esfumaban cuando ascendían unos cuantos metros.
Un viento helado recorrió mi espinazo, y decidí ir adelante, detrás Mario, Monika y Atila que se había retrasado; tal vez con ganas de estar solo, para ir al baño.
Así recorrimos 500 metros y ya casi caía la noche. De pronto oí gritar a una persona, era un grito de terror.
Seguí el paso, luego aceleré y por detrás mis acompañantes; Atila no aparecía, en fin nadie se perdería en un río y Arque estaba sólo a un kilómetro y las luces del pueblo, ya parpadeaban tímidas a las sombras de la noche.
Llegamos al Pueblo, pero Atila no aparecía, me entró una corazonada y decidimos volver al encuentro del barbudo. Pensé que tal vez lo habían asaltado por quitarle su cámara; así que aceleré el paso y mis cabellos se erizaron al escuchar nuevamente un grito de terror, luego otro, y otro….Estaban matando a Atila.
Oí voces, jadeos gritos y más gritos, corrí armado de una inmensa piedra en la mano, era el instinto más primitivo de defensa que llevamos en el inconsciente colectivo los hombres. Corrí y al dar la vuelta a una vieja casa que el río se había llevado, vi a Atila ensangrentado gritando y  peleando con la sombras. Tomó su cuchillo y al intentar dar un último golpe se había herido el brazo.
¡ Atila, Atila grité! Mónika venía por detrás sollozando  desesperadamente. De pronto paré en seco, Atila me miró, hizo el ademán de atacarme y cayó desmayado al piso.
Corrí y lo desarmé. Ya pasó, ya pasó le dije y comenzó a lagrimear como un indefenso niño.
¿ Qué pasó Atila?, despierta, reacciona Atila que pasó, estás herido.
-Quiso pararse y se lo impedí con todas mis fuerzas. Me dijo: - están allí, allí, ves, son los dos militares que quisieron matarme. ¿ Dónde?. ¡ Allí allí. se están alejando con sus chamarras  los militares. Los militares
No hay nada Atila, están allá y nos miran me contestó tembloroso.
¡Están allá musitaba, están allá, están allá repetía mientras caminaba apoyado en mí brazo, como si estuviese completamente borracho. ¡ Están…..
Recorrimos unos doscientos metros, y nuevamente un extraño frío recorrió mi cuerpo, Atila ya algo más tranquilo me dijo, ya no están, ya no están; se fueron.
Di la última mirada y con espanto descubrí una gran cruz de madera en las márgenes del Rio. Era el lugar donde cayó el helicóptero y murió  ex presidente del país René Barrientos Ortuño en 1969.
!Atila nunca más volvió a Bolivia!

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