miércoles, 15 de febrero de 2017

Meteoritos en el Altiplano Bolivia

Meteoritos en el Altiplano
Freddy Céspedes

Voy recorriendo el Altiplano desde hace mucho tiempo, no sé si existe esa atracción letal de tierra, montaña, viento, frío y espiritualidad; ni siquiera me atrevo a reflexionar, ya lo hice muchas veces y llegué a la nada. Llegué  a sentirme indefenso cuando el motor del coche se paró de súbito en medio del Salar; también  fui libre caminando las altas montañas de Apolobamba y las planicies interminables de rocas, sedimentos y bofedales donde viven vicuñas y alpacas.
Ese Altiplano, terror de los que suben desde las tierras bajas, viajeros del pasado que se atrevieron a cruzar sin conocerlo; está en mi mente el bravo Diego de Almagro que se arriesgó a desafiar y perder cientos de hombres en esa famosa expedición a Chile.
Todavía siento los cascos de sus caballos, los pocos que aguantaron la sequedad, el desierto andino, los fríos nocturnos, los labios partidos de los soldados y los dedos que se caían cuando se sacaron las botas.
Ese Altiplano que enloqueció a españoles, aventureros ingleses, yugoslavos, franceses y alemanes que aprendieron a deleitarse con el brillo de la plata y el estaño de las minas ubicadas a más de cuatro mil metros, a esos sacerdotes que fundaron iglesias en medio de remolinos y polvo, a llameros que cruzaron sus planicies llevando sal.
Altiplano duro paisaje, cientos de personas llegan desde la lejanía de los continentes para observarte, sentir tus fríos y males de altura.
¡Qué atracción fatal despiertas en los hombres!.
Para otros no tienes atractivo, eres cruel, tediosa y monótona. No te mueves,  eres estática sin color, no tienes labios, pero,  sí curvas sensuales en la lejanía de tus montañas.
Pero a ti Altiplano,  te golpearon por millones de años. Atraes hacia tu suelo cientos de meteoritos que cayeron primero en tus planicies antes que otros lugares. Tu altura era propicia para sentir los golpes de lluvia de bólidos que dejaron lunares profundos como en Jayu-Khota cerca a Salinas de Garci Mendoza. Te dejaron como hijo,  un gigante cráter.
Cerca a Laguna Colorada, tu hermana perdida,  también cayó en medio de la montaña, dejando el rostro del Altiplano con golpes y oquedades.
Los volcanes te dieron forma, sus líquidos pétreos engendraron en ti, figuras escultóricas amorfas, otras crearon ciudades de piedra cual seres mitológicos petrificados que esperan el momento propicio para alzar el vuelo o correr.
Pero esos meteoritos que cayeron sobre ti,  están todavía en tu suelo; algunos al estrellarse se desintegraron en fragmentos de hierro y niquel, otros permanecieron estáticas por millones de años hasta que los hombres descubrieron su utilidad.
Meteoritos pesados, parecen simples rocas, pero tienes tu peso en hierro y otros metales, eres fuerte y puedes con un golpe volver una piedra en puntas de flecha o construir Tiwanaku.
Te utilizaron desde hace miles de años, te dieron diferentes usos los hombres como instrumentos de percusión y proyectiles, las mujeres como morteros ( batanes) o mejor dicho como Morokh´os.
El Altiplano está lleno de meteoritos, vayan busquen la herencia de las abuelas que dejan a las hijas, ahí están los meteoritos convertidos en Morokhos, estuve en las regiones de Oruro Sucre y Potosí, y la mayoría están tirados en un rincón del patio.
Meteoritos convertidos en Morokhos, lindo fin de rocas y hierro que estuvieron girando por el sistema solar hace 4500 millones de años. Esos meteoritos están vivos en las casas de muchos bolivianos.


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lunes, 13 de febrero de 2017

El Látigo Negro terror de los guías

EL LÁTIGO NEGRO
TERROR DE LOS GUÍAS DE TURISMO



 El Látigo Negro, mítico personaje que tuvo su émulo en Tiwanaku

 Freddy Céspedes Espinoza
En la década del ochenta del siglo pasado, hacer turismo en Bolivia era mucho más divertido, no había tecnología, pero sí  caminos en forma de calamina y a falta de puentes sólo los valientes osaban cruzar el mentado Lloco Locko, río que se había llevado muchos Taxi Service, con turistas abordo y rescatados por los colegas del volante,  río abajo.
Singulares personajes que formaban parte del círculo de esta actividad tenían vida propia. Habían choferes que fueron ex combatientes de la guerra del Chaco, dueños de algunas Agencias que trataban a sus guías como a siervos de la gleba y distinguidos caballeros como el el Dr. Alberto Laguna Meave, discípulo de Ponsnansky, que acompañaba guiando a personajes  en materia de arqueología y esoterismo masónico.
Eran tiempos de transición entre los amantes de la dictadura y demócratas que se ufanaban de haber sido torturados por los militares.
Por otra parte producto de la guerra fría y las guerrillas de Valle Grande, algunos viejos soldados que habían hecho correr a los guerrilleros cubanos y haberse enfrentado cara a cara contra los barbudos, volvían satisfechos de haber cumplido con la patria. Habían eliminado al Che.
Uno de éstos era ex rangerista,  era el Látigo Negro.
En mi primer tour a las Ruinas de Tiwanaku, hoy quieren llamar sitio arqueológico, eufemismos, más o menos, sigue en ruinas el sitio arqueológico.
Llegué a las ruinas y Dn. Rufino Sanjinés, chouffeur de turismo, me advirtió: “ Vas a tener cuidado con el Látigo”.
No conocía al temido Látigo, ni quería conocerlo, me habían comentado que era un Ex combatiente de Ñancahuazú y estuvo en las guerrillas en primera línea.
Durante los años setenta y los primeros años de los Ochenta, había sido uno de los primeros guías Autodidactas con una verdadera pasión por la arqueología que lo sedujo y se quedó a guiar en el sitio.
Su amplio conocimiento de historia, arqueología, antropología y acucioso en los informes de  excavaciones que realizaron los arqueólogos, le permitió tener un conocimiento amplio y profundo sobre la cultura.
Visitantes como Erick Von Denniken,  se alojó en su casa de la población de Tiwanaku, dieron a Látigo su lugar de primer guía del sitio.
Tanto diplomáticos y embajadores, llegaban a Tiwanaku y buscaban directamente al renombrado Guía para un tour detallado y profesional.
Su pasión por Tiwanaku, lo había llevado a ser un verdadero guardián de la información científica y no cabía en su mente errores como: “Cuando los Incas llegaron, a este lugar construyeron Tiwanaku”. Le enervaba los disparates que hablaban los guías sin escrúpulos que decían que  “habían amasado la piedra, con ciertos líquidos que los extraterrestres habían vaciado en moldes”,
“Para construir  Tiwanaku,  los gigantes habían puesto piedra por piedra”; es decir había que lidiar contra los imbéciles afirmaba.
Ahí estaba el Látigo Negro, pseudónimo que le pusieron, sus detractores o amigos, para referirse a su persona.
Este Látigo Negro era en el cine mexicano, un héroe de características similares al  Llanero Solitario, o el Zorro,  pero con la diferencia que utilizaba el látigo para derrotar a los malvados.
Nuestro Látigo Negro estaba al acecho para escuchar las explicaciones de los Guías de turismo que viajábamos desde La Paz, si no le parecías convincente, ya te esperaba serio al otro día.
Mi encuentro fatídico fue en el Templete Semi- Subterráneo.
El Látigo, Caminaba como Texano, calzaba botas, un abrigo negro le daba un aire de pistolero, una bufanda y un sombrero del Far west, completaba su figura de dueño y señor de Tiwanaku.
Se acercaba a escuchar tus explicaciones, evaluaba tu léxico, el manejo del grupo y sobretodo la calidad de información, más que la cantidad de palabras de los farsantes.
Luego que terminabas, se acercaba y te decía: “Está bien tu información” y se alejaba tranquilo y desaparecía en la nada, tal como había aparecido.
UFFFF. Pasé el examen me dije. Una  vez que te había evaluado, ya no te molestaba y se iba tras la caza de algún otro guía, que tan sólo al verlo, comenzaban a tartamudear.
Pero me dirán, ¿por qué no le hacían frente al Látigo?. Los valientes que se amotinaron, varios de los guías que ya están maduros, se encontraron con la horma de su zapato, pues el látigo, muy gentilmente les decía: Deja a tus pasajeros en la vieja cabaña y salí si eres hombre.
Esas palabras sonaban a humillación y algunos salían a encontrarlo al Látigo, pero volvían literalmente maleteados, revolcados y con el ojo en tinta. En resumen, les sacaba la Crisma.
Otros, le prometían que saldrían a enfrentarlo y terminaban huyendo a toda velocidad en los coches.
Hay muchos Guías de Turismo, que deben todavía recordar la pateadura de Látigo, también recordarán muchos Guías peruanos que ingresaban a las ruinas y aparecía por detrás para “persuadirlos”.
“ Su credencial por Favor”. ¡¿Usted es Guía? Le preguntaba, sí, sí en el Perú.
Ah pero no aquí, así que si no quiere problemas contrate un guía que sepa explicar Tiwanaku.
El látigo Negro,  Terror de los Guías farsantes, manejaba la persuasión a través del miedo.
Cualquier guía nuevo que ingresaba a trabajar, tenía que tener el conocimiento profundo y  necesario, si no era así, por lo menos debía tener los cojones bien puestos, o atenerse a las consecuencias.
El Látigo Negro falleció el 2021. Vive en el recuerdo y  se llama Edgar Hernández Leonardini.
 


domingo, 12 de febrero de 2017

Mi estrella Fugáz

Mi estrella fugáz
 Freddy Céspedes Espinoza
La vida tiene sus matices, sus aromas y alegrías; te observo y sé que  existías en mis fríos de soledad, en mis pensamientos abstractos, donde las estrellas fugaces bajaban con su larga cabellera hasta perderse en la oscuridad.

Nada más hermoso que ver caer las estrellas, muchos poetas, enamorados, pintores y cantantes se inspiraron en este fenómeno y que va ocurriendo constantemente desde  los últimos 4500 millones de años.
La vida tiene sus matices, sus aromas y alegrías; te observo y sé que  existías en mis fríos de soledad, en mis pensamientos abstractos, donde las estrellas fugaces bajaban con su larga cabellera hasta perderse en la oscuridad.
Hasta parezco poeta me dije, al observar cómo una noche de campamento,  allí cerca al nevado condoriri, fuimos testigos de una lluvia de meteoritos que caían cada cierto momento, dejándonos felices de tan bello encuentro. Allí soñé contigo toda la noche.
Llegaste así, pero no  perdiste tu brillo, iluminaste mi vida aunque tenuemente, surcaste mi espacio,  te acercaste y absorto descubrí tu belleza, tus cabellos y el néctar de tus labios.
Y me dormí tranquilo.
Felizmente llegó el día y la voz del arriero, turbó el silencio: “ Levantarse cojudos”, ya llegó un nuevo día, gritó feliz a los cocineros con su voz de conscripto. 
Desperté con unos gritos de desesperación, el cocinero no se levantó de su carpa, vanos fueron los esfuerzos para ponerlo en pié, había congoja y pesar estaba tieso.
Nadie se explicaba qué había pasado, el más osado, lo jaló de los pies sacándolo de la carpa,  envolvieron su cuerpo en una frazada  y  lo alzaron en su mortaja de frazadita Polar.
Estuvo uno minutos en el suelo envuelto como momia egipcia, hasta que se oyó un suspiro, luego dos y tres, y tosió expulsando a su novia, la muerte. Pidió agua y se levantó asustado y tranquilo; estaba volviendo a la vida.
Nos relató luego,  que cerca al amanecer una de estas hermosas estrellas fugaces, se había enamorado de Martín y cayó en la puerta de su carpa, envolviéndolo con su aroma cósmico y seduciéndolo a dormir con ella para siempre.
Ese gas estuvo millones de años dando vueltas en el espacio e ingresó a la tierra, hizo fricción con la atmósfera y cayó justo en la entrada de la carpa. No murió Martín, pero fue acariciado por la bella diosa Warawarani, muy conocida en en mito de las montañas y lagos andinos.

sábado, 11 de febrero de 2017

Las momias en el Volcán Thunupa


  Volcán Thunupa y las momias

Freddy Céspedes Espinoza

Subo por  un camino sinuoso con rocas volcánicas formando un callejón que asciende hacia el volcán Thunupa. En la lejanía,  fuertes vientos  vienen arrastrando su éxtasis de  nubes multicolores que se entrelazan y bajan en forma de tornados para danzar rítmicamente;   revolcarse  entre los  pajonales desérticos y  ocultarse en  riscos montañosos;  en las  oquedades de las cuevas  y  terminar extenuados en  el lecho blanco del salar.

Estos vientos corren hacia las cuevas de los alrededores del salar que sirvieron  hace miles de años como abrigos naturales para los primeros habitantes.

Estos vientos ingresan a  sus oquedades para despertar el espíritu de las momias de Coquesa que yacen pensativas viendo el paso del tiempo.

Para los arqueólogos son momias de habitantes del salar y alrededores, que tuvieron un rol de dirección en sus comunidades y éstas,  preservaron sus cuerpos para el recuerdo de la memoria colectiva.
¡Para otros no están muertos!
Son seres iluminados,  fueron desde hace cientos de años,  los guías de estos pueblos.
Emiten luces  en las alboradas y crepúsculos, andan sueltos entre el cosmos y la tierra, entre los diferentes periodos geológicos antidiluvianos.
Llevan el cuerpo transparente y el espíritu llano, muy relacionados entre sí y  los volcanes, andan interconectados por energías que conducen hasta el mar para perderse y emerger en terremotos y tsunamis.
Estas montañas son la energía de los abuelos, Apus o Achachilas encarnados en las momias que descansan con vista hacia el infinito.
Desde la base del volcán se observa  puertas hacia el cosmos, una de ellas está  a 5300 mts,  sólo pueden llegar los elegidos que ya no están vivos físicamente,  sólo acceden los que durmieron el sueño cósmico.
El  brillo de esta montaña,  despide destellos  tiene la forma de conchas nacaradas de rojo ,  purpura y amarillo que actúa como  imán hacia el túnel para hacer los viajes al  cosmos.
El sueño cósmico es tu yo vivo,  con lo inmaterial del universo, es el agujero negro  que te mueve hacia arriba o abajo en tornados que te elevan y te dejan caer en el universo  o  vas viajando por cientos de años hasta perderte en la planicie del salar.
Sus cabezas alargadas y deformadas son la fuerza y hálito del cosmos;  fuerzas que amplían la capacidad del conocimiento inmaterial de las constelaciones en el mapa de su cerebro.
Son seres transparentes;  puedes ver su cerebro  que palpita y  van flotando por mi alrededor mirándome  con sus ojos negros, casi verticales y con la nariz sin cartílago.
Estoy descubriendo  las momias que no son sólo huesos y carne, son deidades que protegen el templo  celestial , son guardianes  que despiertan de su letargo cada noche y  que recorren el volcán.
Son seres misteriosos, llevan vestimenta  plateada,  y provistos de fortaleza que les permite desplazarse hacia el  cordón energético de Azanaques y conectarse con el Illimani.
Suben y bajan, se desplazan silenciosos, no son visibles pero están allí,  esperando el momento para tocar el  inconsciente colectivo de los seres,   e ir a su reencuentro en el más allá.

martes, 31 de enero de 2017

El Viento y los volcanes

EL VIENTO Y LOS VOLCANES
Freddy Céspedes Espinoza
La fuerza del viento de Sur Lípez tiene un encanto cruel, te mueve el mundo polícromo en un instante, los atardeceres  se tornan caprichosos, las pocas nubes que flanquearon todo el Altiplano se hallan cansadas y débiles  para enfrentarse a esta fuerza poderosa del viento  que sopla todo el día.

Los vientos cruzan como demonios  levantando polvaredas  que se elevan al infinito,  llevando en su manto arenas que se meten en todas partes del cuerpo   para  luego desaparecer   alejándose con una carcajada siniestra en busca de otros seres   que huyen a sus madrigueras o se arremolinan en manadas  para frenar su fuerza y enfrentar unidas el golpe de frío y arena.
En Agosto  y Septiembre, el viento es señor de las planicies de Lípez, sube en segundos a los volcanes, baja ágil  furioso desde sus cumbres, destruye el vapor de las aguas termales, se torna atrevido y se esconde en las oquedades de los pequeños valles que se forman en los cañadones y pasos de las montañas.
Es ese viento que emite melodías del más allá, sus tonos son conciertos de decibeles diversos  y de armonías que susurra  su arrogancia en  ritmos de sicus  acompasados suaves y agudos   que choca entre los ecos de los volcanes  y  sus cráteres.
Los vientos y volcanes se tornan amigos, se respetan y conviven en romances de millones de años, fueron testigos de los diferentes cambios geológicos  sobre la faz de la tierra; nacieron y crecieron juntos,  por eso van de la mano.
Estoy al fondo del Altiplano que se eleva suavemente desde los 3660  hasta los 5000 metros, ya me acostumbré a sus encantos y caprichos con lagos cáusticos y salares que quedan chicos ante los imponentes volcanes de Sur Lípez.
Esta cordillera Occidental  alegra y deprime, me sorprende y me cansa son la cola de una inmensa familia de volcanes que hacen fila desde hace millones de años para entrar en erupción; algunos ya son viejos, otros están edad púber;  otros ya maduros para echar su polvo de cenizas y lava volcánica.

jueves, 12 de enero de 2017

El Tesoro de Rocha, Potosí

Potosí, el tesoro más famoso de Bolivia
  Freddy Céspedes Espinoza

En Potosí, comenzó a circular abundante moneda de plata falsa; no acuñada en la Casa Real de la Moneda.
Todos señalaban como autor del hecho a un potentado azoguero; su nombre el español, Francisco de la Rocha. 
Sus inicios en Potosí fue gracias a la venta de coca.
Un Poema anónimo decía:

Yo soy Rocha; que llegué

a Potosí desdichado,

y en una cancha arrojado

vendiendo coca empecé.

Con la plata que busqué

me puse a labrar moneda.

(Arzáns T.II,87)

Galán enamorado, derrochador de su cuantiosa fortuna, mujeriego empedernido, conquistó a cuanta mujer joven pudo y entre sus amantes más bellas, estaban una indígena llamada Kori-Cusichi y otra preciosa sevillana, que la historia no guardó el nombre.
Una cueva llena de oro y plata
El acaudalado Rocha, abandonó el sincero amor de la indígena por la española, cómplice de los enemigos del millonario, instrumento, más bien; puesto que las autoridades, se valieron de ella, para sacarle palabras a Rocha y hacerle revelar el sitio donde ocultaba su tesoro.
Rocha le confesó todo a su sevillana y hasta la llevó al lugar, una extensa bóveda alumbrada por inmensos candelabros de plata.
Rocha había apilado a un lado, y casi hasta tocar el techo de la bóveda grandes talegas de plata sellada, mientras en otro relucían en montones los lingotes y tejos de oro macizo. Los estantes estaban llenos de utensilios de oro, plata y piedras preciosas.
Las autoridades, creyendo que ya sabían del lugar, apresaron a Rocha y sin más, lo ahorcaron, pensando que la sevillana les mostraría el lugar.
Pero Kori - Cusichi, conoció la traición de la sevillana, la secuestró y llevó por la fuerza a la cueva del tesoro; rodeó su cuello con sus trenzas y la ahorcó.
Se quedaron encerradas para siempre
La piedra que servía de puerta a la cueva, sólo podía ser abierta por fuera; Kori –Cusichi, encomendó esta tarea a un indio que le había ayudado en el rapto de la española.
El cómplice, debía volver al día siguiente y abrir la puerta secreta, pero al descender de la montaña lo mató un rayo y la Ñusta quedó enterrada para siempre junto al cadáver de su víctima, y con ambas, enterrado el secreto del “ Tapado de Rocha”.
Según un cronista de la época, Arzans de Orzua y Vela, calcula que Rocha ocultó seis millones de pesos en moneda ilegal, pero de plata, a la que se daba el nombre de Rochunos. 
El poeta Juan Sobrino nacido en 1610 y fallecido en 1660 dedicó a la muerte de Rocha lo siguiente:
“Vasallos de Potosí / Los más nobles y leales, / Considerad estos males / que hoy han pasado por mí. / El capitán Rocha fui, / Que con aplausos y honores / Gocé fiestas y favores; / pero fortuna voltaría, / Como es inconstante y varía, / me los convirtió en dolores”
El tapado está entre Potosí y Cantumarca
Según Lucas Jaimes, un indígena apellidado Huanca, al ir de Cantumarca a Potosí, encontró cerca de una montaña una grieta, en cuyo fondo sus ojos sorprendidos, descubrieron inmensas riquezas, de las que sacó todo lo que pudo, señalando el lugar para volver más tarde y aprovechar el tesoro.
Cuando regresó, no pudo dar con él, pero narró que, como custodiándolos, pendía del techo, el esqueleto de una mujer, más allá otro esqueleto con finas joyas; eran las amantes de Rocha que cuidaban el tesoro más allá de la vida y la muerte.
Nada más se ha logrado saber del “Tapado de Rocha”; muchos salieron en su búsqueda, pero nadie dio con él. Potosí guarda celoso el secreto.
¿Quién será el feliz mortal que logre encontrarlo?


Fuentes: Rodrigo, Saturnino. De mi tierra. Edit Celta 1942

sábado, 9 de julio de 2016

Maremoto Político

Maremoto político
El que a hierro mata, a hierro muere

Así como los ciclos vitales de la vida, la historia sociopolítica de nuestro país tuvo sus desenlaces fatídicos, con revueltas y cambios de gobierno a punta de bala y violencia. La historia tiende a repetirse en el torbellino creciente que se llevan instituciones, gobiernos y personajes que estuvieron en el Poder y acabaron en el Cordel.

Freddy Céspedes Espinoza

Fin del siglo XIX y Bolivia nuevamente enfrentada entre el norte y el sur, entre Conservadores y Liberales. Corre el año 1898.
Por una parte los conservadores representados por una Elite de millonarios como Gregorio Pacheco, Aniceto Arce, Francisco Argandoña,  que  trabajaban en una misma lógica, sacar del atraso a Bolivia con la venta de la plata;  especialmente famosa era  una de las minas más ricas del planeta: Huanchaca, cerca a Uyuni.
Por el otro, los del Norte, aquellos liberales conspirando y haciendo prevalecer su ideología de la libertad de cultos, la democracia efectiva para todos, libertad de conciencia y libertad de contrato de trabajo.
No pudieron más, se rompe la tolerancia y ambos bandos se preparan definir las cosas.
Severo Fernandez Alonso, el presidente Constitucional y José Manuel Pando, militar Liberal, valiente por donde se lo mire. Fue uno de los pioneros en la exploración del norte boliviano.
En ese entonces, La ciudad de Sucre era el centro de la vida económica y política, luego con la explotación del estaño, la cercanía a los puertos del Pacífico y sus innumerables recursos económicos, La Paz, comenzó a disputarle la hegemonía a la capital.
No hay más qué hacer, se acabaron las peroratas y discursos, Fernández Alonso el presidente, decide poner fin a los insurrectos paceños,  que instauraron un régimen de facto descentralizado, declarándose como Estado Federal.
La situación se le iba de las manos y con un grueso ejército el presidente Fernández Alonso emprende la cabalgata hacia el Altiplano para controlar a los alzados.
Los paceños estaban armados pobremente, los soldados y algunos voluntarios de la aristocracia chuquisaqueña se sumaron confiados, para la rendición vergonzosa de los ¨Pico verdes¨ pues sería cuestión de días.
Y se levantaron los indígenas
Entre la planicie de Sica Sica y toda la influencia de la cordillera, surge una líder, esposa del General Pando, mujer hermosa y valiente,  además descendiente de la nobleza incaica.
Carmen Guarachi Sinchi Roca, se da modos para comunicarse con los caciques y mandones Aymaras,  bastó  un chasquir de sus dedos,  para que suenen  pututus siembren   indígenas en el Altiplano  y esperar ocultos al ejército Constitucional que venía cabalgando con la constitución bajo el brazo y seguros de  apagar el fuego liberal.
Los indígenas del Altiplano, se aliaron con los liberales, Zárate Willka, estaba al mando de cientos de Aymaras de Calamarca, Ayo Ayo, Viacha, Senkata, Corocoro, Cosmini y prácticamente diezman al ejército Constitucional.
Según el historiador Chuquisaqueño Ovidio Urioste:
¨Los indios armados de garrote, hondas, macanas, yauris y cuchillos, al son de zampoñas, pututus tamboriles y bombos mataban y aprisionaban a los patrulleros desbandados en Cosmini, irrumpiendo en el templo de Ayo Ayo, donde celebraron canibalesco festín con los heridos, prisioneros y sacerdotes. Allí se encontraba el vicario Monseñor Juan Fernández de Córdova, diputado constitucional y hombre de estirpe y abolengo, cuyas virtudes sobrepasaban todo elogio. La horda alcoholizada arrancó de las manos de  los sacerdotes las formas sagradas, siguió el tormento desarticulando, amarrando y colgando con los alambres del telégrafo a los atormentados y después de chamuscar las carnes y comerlas, se partían los cráneos para beber alcohol¨.
Viva Pando, viva el partido Liberal
Zárate Willka ya es General de División del Ejército Federal, luego de algunas semanas de 1899, el alzamiento de indígenas toma proporciones monstruosas y Pando teme que se le vaya de las manos, pues ya empezaron a atacar a los soldados Federales, en una consigna: Muerte a los blancos en un área de más de 60.000 km entre Oruro, La Paz y Cochabamba.
Después de tanta muerte, se dio la batalla final, 250 muertos constitucionales  quedaron en el Altiplano, centenares de indígenas muertos diseminados en el valle de Cochabamba, otros 150 soldados Federales muertos en batalla. Ganaron los liberales.
Esta guerra civil o revolución Federal,  olvidó la consigna del federalismo, Pando asumió la presidencia, ajustició a los indios que cometieron desmanes y se traslado le sede de gobierno a La Paz, quedando en Sucre el poder judicial. El liberalismo duró veinte años.
Pasaron 21 años y los Republicanos al poder
¨¡Que  mueran los Republicanos mazorqueros carajo!, ¡Abajo los  cholos apátridas!.
De una parte el gobierno de liberal, lanzaba sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡Viva Montes! contra los republicanos de Bautista Saavedra; de otra, el partido Republicano hacía frente a esos hombres con sus ovejas de  “Achacachi”,  famosos matones entrenados en su Hacienda de Avichaca, gritando: ”Asesinos, ladrones, entreguistas, pagados por Chile, en un ir y venir de choques a fuerza de pedradas, palos, balas y con armas más poderosas, los periódicos, que de uno y otro bando llenaban de ansiedad al pueblo¨
No había un día que no se produzca un incidente. Los liberales o pijes, atacan las casas de los opositores. Se cometían asesinatos en los pueblos; se castigaba y se arruinaba a los que no comulgaban con el gobierno; se les perseguía y se los deportaban a Ulla Ulla y al Alto Madidi.
El pataleo de los Liberales
El 12 de julio de 1920, se da el agónico pataleo de los liberales. Su último representante aristocrático,   José Gutierrez Guerra,  sale al destierro  después de dimitir y evitar más  muertes,  por el levantamiento de los Republicanos de Bautista Saavedra.
Los golpistas la planearon bien, nombraron padrinos para el financiamiento del golpe, se compraron a militares y dieron muerte a tiros al temible Tigre Cusicanqui,  famoso represor  al servicio de los liberales.
Muerto el Tigre, los Republicanos ingresan triunfantes. Los otrora, ¨Cholos Mazorqueros¨ entraban satisfechos al Palacio Quemado.
Bautista Saavedra y su Guardia republicana, gobernaron con matanzas de indígenas, dormían con el Mauser listo  para apretar el gatillo en las orillas del Titicaca y el  Estado de sitio permanente, les garantizaba momentáneamente sostenerse en el poder.
Colgaron a Villarroel
Después de varios intentos por enderezar la patria, nuevamente militares y políticos están ansiosos de  subir al poder, tuvieron que pasar  23 años para que exista otro feroz levantamiento, funestos por cierto, por los muertos que decoran el rosario político de esa época.
En los años cuarenta nacen partidos como el Partido de la Izquierda Revolucionaria PIR,  la Falange Socialista Boliviana FSB, la logia Razón de Patria Radepa con muchos militares que quieren también mejores días para el país.
Transcurre poco tiempo Gualberto Villarroel está en el poder, sus esbirros cometen asesinatos en Chuspipata liquidando a una docena de ciudadanos, entre Senadores, abogados y  militares.
A raíz de estos hechos, es que una turba bien asesorada,  sacrifica a su presidente y sus colaboradores colgándolos en los faroles de la plaza Murillo.
Después de descolgarlo a Villarroel, fue  velado y llorado por el pueblo, que aprovechó un descuido para incarle su yauri dentro del cuerpo  inerte, como sostienen las abuelas.
Otra vez la masa amorfa, comenzó a saquear, corrió bala y Villarroel pasó a la historia en 1946, con su frase ¨No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres¨.
Corretearon a Claudio San Román
Y llegó el MNR, de Paz Estensoro, San Román, las Barzolas, sus milicianos, Curawara de Carangas, el Cuartel Sucre, Coro Coro, el control político a través del garrote.
Como a todo santo le llega su fiestita, El General Barrientos, los barre literalmente del espacio político en 1964.
Los reductos milicianos son bombardeados desde el avión, Claudio San Román huye al Paraguay, se toman por la fuerza los campos de tortura, se ametralla a los obreros en Villa Victoria.
Cayó  Paz, después de una fuerte refriega entre los que defendían al Jefe y los otros que se autoproclamaron los salvadores de la humillación del MNR.
Y otros veinte años el MNRI de  Hernásn Siles, El MIR de Paz Zamora, y otros agregados, son en este periodo el caldo de cultivo para la inestabilidad. La COB al mando de Juan Lechín, la Hiperinflación. Un congreso que no apoya al presidente, el desabastecimiento y la cocaína en su auge, hicieron de este periodo uno de los más funestos. Secuestraron al presidente, lo volvieron sano y salvo, para darle la estocada de la renuncia en 1984 y pasaron otros veinte años. Para que echen a Goni.
Este ramillete de balazos, cuartelazos, levantamientos,  matanzas, bloqueos, tienen una extraña casualidad que se dan cada veinte a veinticinco años.
Y siempre la misma voz el mismo timbre del grito de la gente,¡ basta carajo!.
Pero sigue la vida, al igual que los fenómenos naturales, nuestra política tiene un ciclo belicoso, una especie de ola que sube y baja y en su momento más crítico estalla, llevándose este maremoto social instituciones, autoridades, ministros, y presidentes.
Es probable que estos hechos,  se den por la frustración de una generación que no encontró ningún cambio o mejora en su sistema de vida, las instituciones podridas, los políticos y su prole gobernando como su feudo,  es decir que la desilusión de los pobres y los engañados,  se hace presente con violencia, cual turbión de montaña, que luego vuelve a su cauce, se entierran los muertos con bandera, se cambian autoridades y sigue el torbellino político con nuevos actores, y los mismos conspiradores de nunca acabar. La historia tiende a repetirse. El que a hierro mata a hierro muere……
¿Quién será el próximo?....

Fuentes:
TRISTÁN MAROF
 Víctor Paz.. Vida y transfondo de la política boliviana.

PORFIRIO DIAZ MACHICAO
Bautista Saavedra

HERNÁN LANDIVAR FLORES
Infierno en Bolivia.

GENERAL DEL PUEBLO
Fernado Diez de Medina.

Pedro Domingo Murillo y la revolución de 1809

Revolución de Julio de 1809 Freddy Céspedes Espinoza El gran movimiento revolucionario había creado en La Paz sus figuras centrales, hér...