EL VIENTO Y LOS VOLCANES
Freddy Céspedes Espinoza
La
fuerza del viento de Sur Lípez tiene un encanto cruel, te mueve el mundo
polícromo en un instante, los atardeceres se tornan caprichosos, las
pocas nubes que flanquearon todo el Altiplano se hallan cansadas y
débiles para enfrentarse a esta fuerza poderosa del viento que sopla
todo el día.
Los vientos cruzan como demonios levantando
polvaredas que se elevan al infinito, llevando en su manto arenas que
se meten en todas partes del cuerpo para luego desaparecer
alejándose con una carcajada siniestra en busca de otros seres que
huyen a sus madrigueras o se arremolinan en manadas para frenar su
fuerza y enfrentar unidas el golpe de frío y arena.
En Agosto y
Septiembre, el viento es señor de las planicies de Lípez, sube en
segundos a los volcanes, baja ágil furioso desde sus cumbres, destruye
el vapor de las aguas termales, se torna atrevido y se esconde en las
oquedades de los pequeños valles que se forman en los cañadones y pasos
de las montañas.
Es ese viento que emite melodías del más allá,
sus tonos son conciertos de decibeles diversos y de armonías que
susurra su arrogancia en ritmos de sicus acompasados suaves y agudos
que choca entre los ecos de los volcanes y sus cráteres.
Los
vientos y volcanes se tornan amigos, se respetan y conviven en romances
de millones de años, fueron testigos de los diferentes cambios
geológicos sobre la faz de la tierra; nacieron y crecieron juntos, por
eso van de la mano.
Estoy al fondo del Altiplano que se eleva
suavemente desde los 3660 hasta los 5000 metros, ya me acostumbré a sus
encantos y caprichos con lagos cáusticos y salares que quedan chicos
ante los imponentes volcanes de Sur Lípez.
Esta cordillera
Occidental alegra y deprime, me sorprende y me cansa son la cola de una
inmensa familia de volcanes que hacen fila desde hace millones de años
para entrar en erupción; algunos ya son viejos, otros están edad púber;
otros ya maduros para echar su polvo de cenizas y lava volcánica.
martes, 31 de enero de 2017
jueves, 12 de enero de 2017
El Tesoro de Rocha, Potosí
Potosí, el tesoro más famoso de Bolivia
Freddy Céspedes Espinoza
En Potosí, comenzó a circular abundante moneda de plata falsa; no acuñada en la Casa Real de la Moneda.
Todos señalaban como autor del hecho a un potentado azoguero; su nombre el español, Francisco de la Rocha.
Sus inicios en Potosí fue gracias a la venta de coca.
Un Poema anónimo decía:
Yo soy Rocha; que llegué
a Potosí desdichado,
y en una cancha arrojado
vendiendo coca empecé.
Con la plata que busqué
me puse a labrar moneda.
(Arzáns T.II,87)
Galán enamorado, derrochador de su cuantiosa fortuna, mujeriego empedernido, conquistó a cuanta mujer joven pudo y entre sus amantes más bellas, estaban una indígena llamada Kori-Cusichi y otra preciosa sevillana, que la historia no guardó el nombre.
Una cueva llena de oro y plata
El acaudalado Rocha, abandonó el sincero amor de la indígena por la española, cómplice de los enemigos del millonario, instrumento, más bien; puesto que las autoridades, se valieron de ella, para sacarle palabras a Rocha y hacerle revelar el sitio donde ocultaba su tesoro.
Rocha le confesó todo a su sevillana y hasta la llevó al lugar, una extensa bóveda alumbrada por inmensos candelabros de plata.
Rocha había apilado a un lado, y casi hasta tocar el techo de la bóveda grandes talegas de plata sellada, mientras en otro relucían en montones los lingotes y tejos de oro macizo. Los estantes estaban llenos de utensilios de oro, plata y piedras preciosas.
Las autoridades, creyendo que ya sabían del lugar, apresaron a Rocha y sin más, lo ahorcaron, pensando que la sevillana les mostraría el lugar.
Pero Kori - Cusichi, conoció la traición de la sevillana, la secuestró y llevó por la fuerza a la cueva del tesoro; rodeó su cuello con sus trenzas y la ahorcó.
Se quedaron encerradas para siempre
La piedra que servía de puerta a la cueva, sólo podía ser abierta por fuera; Kori –Cusichi, encomendó esta tarea a un indio que le había ayudado en el rapto de la española.
El cómplice, debía volver al día siguiente y abrir la puerta secreta, pero al descender de la montaña lo mató un rayo y la Ñusta quedó enterrada para siempre junto al cadáver de su víctima, y con ambas, enterrado el secreto del “ Tapado de Rocha”.
Según un cronista de la época, Arzans de Orzua y Vela, calcula que Rocha ocultó seis millones de pesos en moneda ilegal, pero de plata, a la que se daba el nombre de Rochunos.
El poeta Juan Sobrino nacido en 1610 y fallecido en 1660 dedicó a la muerte de Rocha lo siguiente:
“Vasallos de Potosí / Los
más nobles y leales, / Considerad estos males / que hoy han pasado por
mí. / El capitán Rocha fui, / Que con aplausos y honores / Gocé fiestas y
favores; / pero fortuna voltaría, / Como es inconstante y varía, / me
los convirtió en dolores”
El tapado está entre Potosí y Cantumarca
Según Lucas Jaimes, un indígena apellidado Huanca, al ir de Cantumarca a Potosí, encontró cerca de una montaña una grieta, en cuyo fondo sus ojos sorprendidos, descubrieron inmensas riquezas, de las que sacó todo lo que pudo, señalando el lugar para volver más tarde y aprovechar el tesoro.
Cuando regresó, no pudo dar con él, pero narró que, como custodiándolos, pendía del techo, el esqueleto de una mujer, más allá otro esqueleto con finas joyas; eran las amantes de Rocha que cuidaban el tesoro más allá de la vida y la muerte.
Nada más se ha logrado saber del “Tapado de Rocha”; muchos salieron en su búsqueda, pero nadie dio con él. Potosí guarda celoso el secreto.
¿Quién será el feliz mortal que logre encontrarlo?
Fuentes: Rodrigo, Saturnino. De mi tierra. Edit Celta 1942
sábado, 9 de julio de 2016
Maremoto Político
Maremoto político
El que a hierro mata, a hierro muere
Así como los ciclos vitales de la vida, la historia sociopolítica de nuestro país tuvo sus desenlaces fatídicos, con revueltas y cambios de gobierno a punta de bala y violencia. La historia tiende a repetirse en el torbellino creciente que se llevan instituciones, gobiernos y personajes que estuvieron en el Poder y acabaron en el Cordel.
Freddy Céspedes Espinoza
El que a hierro mata, a hierro muere
Así como los ciclos vitales de la vida, la historia sociopolítica de nuestro país tuvo sus desenlaces fatídicos, con revueltas y cambios de gobierno a punta de bala y violencia. La historia tiende a repetirse en el torbellino creciente que se llevan instituciones, gobiernos y personajes que estuvieron en el Poder y acabaron en el Cordel.
Freddy Céspedes Espinoza
Fin del siglo XIX y Bolivia nuevamente enfrentada entre el norte y el sur, entre Conservadores y Liberales. Corre el año 1898.
Por una parte los conservadores representados por una Elite de millonarios como Gregorio Pacheco, Aniceto Arce, Francisco Argandoña, que trabajaban en una misma lógica, sacar del atraso a Bolivia con la venta de la plata; especialmente famosa era una de las minas más ricas del planeta: Huanchaca, cerca a Uyuni.
Por el otro, los del Norte, aquellos liberales conspirando y haciendo prevalecer su ideología de la libertad de cultos, la democracia efectiva para todos, libertad de conciencia y libertad de contrato de trabajo.
No pudieron más, se rompe la tolerancia y ambos bandos se preparan definir las cosas.
Severo Fernandez Alonso, el presidente Constitucional y José Manuel Pando, militar Liberal, valiente por donde se lo mire. Fue uno de los pioneros en la exploración del norte boliviano.
En ese entonces, La ciudad de Sucre era el centro de la vida económica y política, luego con la explotación del estaño, la cercanía a los puertos del Pacífico y sus innumerables recursos económicos, La Paz, comenzó a disputarle la hegemonía a la capital.
No hay más qué hacer, se acabaron las peroratas y discursos, Fernández Alonso el presidente, decide poner fin a los insurrectos paceños, que instauraron un régimen de facto descentralizado, declarándose como Estado Federal.
La situación se le iba de las manos y con un grueso ejército el presidente Fernández Alonso emprende la cabalgata hacia el Altiplano para controlar a los alzados.
Los paceños estaban armados pobremente, los soldados y algunos voluntarios de la aristocracia chuquisaqueña se sumaron confiados, para la rendición vergonzosa de los ¨Pico verdes¨ pues sería cuestión de días.
Y se levantaron los indígenas
Entre la planicie de Sica Sica y toda la influencia de la cordillera, surge una líder, esposa del General Pando, mujer hermosa y valiente, además descendiente de la nobleza incaica.
Carmen Guarachi Sinchi Roca, se da modos para comunicarse con los caciques y mandones Aymaras, bastó un chasquir de sus dedos, para que suenen pututus siembren indígenas en el Altiplano y esperar ocultos al ejército Constitucional que venía cabalgando con la constitución bajo el brazo y seguros de apagar el fuego liberal.
Los indígenas del Altiplano, se aliaron con los liberales, Zárate Willka, estaba al mando de cientos de Aymaras de Calamarca, Ayo Ayo, Viacha, Senkata, Corocoro, Cosmini y prácticamente diezman al ejército Constitucional.
Según el historiador Chuquisaqueño Ovidio Urioste:
¨Los indios armados de garrote, hondas, macanas, yauris y cuchillos, al son de zampoñas, pututus tamboriles y bombos mataban y aprisionaban a los patrulleros desbandados en Cosmini, irrumpiendo en el templo de Ayo Ayo, donde celebraron canibalesco festín con los heridos, prisioneros y sacerdotes. Allí se encontraba el vicario Monseñor Juan Fernández de Córdova, diputado constitucional y hombre de estirpe y abolengo, cuyas virtudes sobrepasaban todo elogio. La horda alcoholizada arrancó de las manos de los sacerdotes las formas sagradas, siguió el tormento desarticulando, amarrando y colgando con los alambres del telégrafo a los atormentados y después de chamuscar las carnes y comerlas, se partían los cráneos para beber alcohol¨.
Viva Pando, viva el partido Liberal
Zárate Willka ya es General de División del Ejército Federal, luego de algunas semanas de 1899, el alzamiento de indígenas toma proporciones monstruosas y Pando teme que se le vaya de las manos, pues ya empezaron a atacar a los soldados Federales, en una consigna: Muerte a los blancos en un área de más de 60.000 km entre Oruro, La Paz y Cochabamba.
Después de tanta muerte, se dio la batalla final, 250 muertos constitucionales quedaron en el Altiplano, centenares de indígenas muertos diseminados en el valle de Cochabamba, otros 150 soldados Federales muertos en batalla. Ganaron los liberales.
Esta guerra civil o revolución Federal, olvidó la consigna del federalismo, Pando asumió la presidencia, ajustició a los indios que cometieron desmanes y se traslado le sede de gobierno a La Paz, quedando en Sucre el poder judicial. El liberalismo duró veinte años.
Pasaron 21 años y los Republicanos al poder
¨¡Que mueran los Republicanos mazorqueros carajo!, ¡Abajo los cholos apátridas!.
De una parte el gobierno de liberal, lanzaba sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡Viva Montes! contra los republicanos de Bautista Saavedra; de otra, el partido Republicano hacía frente a esos hombres con sus ovejas de “Achacachi”, famosos matones entrenados en su Hacienda de Avichaca, gritando: ”Asesinos, ladrones, entreguistas, pagados por Chile, en un ir y venir de choques a fuerza de pedradas, palos, balas y con armas más poderosas, los periódicos, que de uno y otro bando llenaban de ansiedad al pueblo¨
No había un día que no se produzca un incidente. Los liberales o pijes, atacan las casas de los opositores. Se cometían asesinatos en los pueblos; se castigaba y se arruinaba a los que no comulgaban con el gobierno; se les perseguía y se los deportaban a Ulla Ulla y al Alto Madidi.
El pataleo de los Liberales
El 12 de julio de 1920, se da el agónico pataleo de los liberales. Su último representante aristocrático, José Gutierrez Guerra, sale al destierro después de dimitir y evitar más muertes, por el levantamiento de los Republicanos de Bautista Saavedra.
Los golpistas la planearon bien, nombraron padrinos para el financiamiento del golpe, se compraron a militares y dieron muerte a tiros al temible Tigre Cusicanqui, famoso represor al servicio de los liberales.
Muerto el Tigre, los Republicanos ingresan triunfantes. Los otrora, ¨Cholos Mazorqueros¨ entraban satisfechos al Palacio Quemado.
Bautista Saavedra y su Guardia republicana, gobernaron con matanzas de indígenas, dormían con el Mauser listo para apretar el gatillo en las orillas del Titicaca y el Estado de sitio permanente, les garantizaba momentáneamente sostenerse en el poder.
Colgaron a Villarroel
Después de varios intentos por enderezar la patria, nuevamente militares y políticos están ansiosos de subir al poder, tuvieron que pasar 23 años para que exista otro feroz levantamiento, funestos por cierto, por los muertos que decoran el rosario político de esa época.
En los años cuarenta nacen partidos como el Partido de la Izquierda Revolucionaria PIR, la Falange Socialista Boliviana FSB, la logia Razón de Patria Radepa con muchos militares que quieren también mejores días para el país.
Transcurre poco tiempo Gualberto Villarroel está en el poder, sus esbirros cometen asesinatos en Chuspipata liquidando a una docena de ciudadanos, entre Senadores, abogados y militares.
A raíz de estos hechos, es que una turba bien asesorada, sacrifica a su presidente y sus colaboradores colgándolos en los faroles de la plaza Murillo.
Después de descolgarlo a Villarroel, fue velado y llorado por el pueblo, que aprovechó un descuido para incarle su yauri dentro del cuerpo inerte, como sostienen las abuelas.
Otra vez la masa amorfa, comenzó a saquear, corrió bala y Villarroel pasó a la historia en 1946, con su frase ¨No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres¨.
Corretearon a Claudio San Román
Y llegó el MNR, de Paz Estensoro, San Román, las Barzolas, sus milicianos, Curawara de Carangas, el Cuartel Sucre, Coro Coro, el control político a través del garrote.
Como a todo santo le llega su fiestita, El General Barrientos, los barre literalmente del espacio político en 1964.
Los reductos milicianos son bombardeados desde el avión, Claudio San Román huye al Paraguay, se toman por la fuerza los campos de tortura, se ametralla a los obreros en Villa Victoria.
Cayó Paz, después de una fuerte refriega entre los que defendían al Jefe y los otros que se autoproclamaron los salvadores de la humillación del MNR.
Y otros veinte años el MNRI de Hernásn Siles, El MIR de Paz Zamora, y otros agregados, son en este periodo el caldo de cultivo para la inestabilidad. La COB al mando de Juan Lechín, la Hiperinflación. Un congreso que no apoya al presidente, el desabastecimiento y la cocaína en su auge, hicieron de este periodo uno de los más funestos. Secuestraron al presidente, lo volvieron sano y salvo, para darle la estocada de la renuncia en 1984 y pasaron otros veinte años. Para que echen a Goni.
Este ramillete de balazos, cuartelazos, levantamientos, matanzas, bloqueos, tienen una extraña casualidad que se dan cada veinte a veinticinco años.
Y siempre la misma voz el mismo timbre del grito de la gente,¡ basta carajo!.
Pero sigue la vida, al igual que los fenómenos naturales, nuestra política tiene un ciclo belicoso, una especie de ola que sube y baja y en su momento más crítico estalla, llevándose este maremoto social instituciones, autoridades, ministros, y presidentes.
Es probable que estos hechos, se den por la frustración de una generación que no encontró ningún cambio o mejora en su sistema de vida, las instituciones podridas, los políticos y su prole gobernando como su feudo, es decir que la desilusión de los pobres y los engañados, se hace presente con violencia, cual turbión de montaña, que luego vuelve a su cauce, se entierran los muertos con bandera, se cambian autoridades y sigue el torbellino político con nuevos actores, y los mismos conspiradores de nunca acabar. La historia tiende a repetirse. El que a hierro mata a hierro muere……
¿Quién será el próximo?....
Fuentes:
TRISTÁN MAROF
Víctor Paz.. Vida y transfondo de la política boliviana.
PORFIRIO DIAZ MACHICAO
Bautista Saavedra
HERNÁN LANDIVAR FLORES
Infierno en Bolivia.
GENERAL DEL PUEBLO
Fernado Diez de Medina.
Por una parte los conservadores representados por una Elite de millonarios como Gregorio Pacheco, Aniceto Arce, Francisco Argandoña, que trabajaban en una misma lógica, sacar del atraso a Bolivia con la venta de la plata; especialmente famosa era una de las minas más ricas del planeta: Huanchaca, cerca a Uyuni.
Por el otro, los del Norte, aquellos liberales conspirando y haciendo prevalecer su ideología de la libertad de cultos, la democracia efectiva para todos, libertad de conciencia y libertad de contrato de trabajo.
No pudieron más, se rompe la tolerancia y ambos bandos se preparan definir las cosas.
Severo Fernandez Alonso, el presidente Constitucional y José Manuel Pando, militar Liberal, valiente por donde se lo mire. Fue uno de los pioneros en la exploración del norte boliviano.
En ese entonces, La ciudad de Sucre era el centro de la vida económica y política, luego con la explotación del estaño, la cercanía a los puertos del Pacífico y sus innumerables recursos económicos, La Paz, comenzó a disputarle la hegemonía a la capital.
No hay más qué hacer, se acabaron las peroratas y discursos, Fernández Alonso el presidente, decide poner fin a los insurrectos paceños, que instauraron un régimen de facto descentralizado, declarándose como Estado Federal.
La situación se le iba de las manos y con un grueso ejército el presidente Fernández Alonso emprende la cabalgata hacia el Altiplano para controlar a los alzados.
Los paceños estaban armados pobremente, los soldados y algunos voluntarios de la aristocracia chuquisaqueña se sumaron confiados, para la rendición vergonzosa de los ¨Pico verdes¨ pues sería cuestión de días.
Y se levantaron los indígenas
Entre la planicie de Sica Sica y toda la influencia de la cordillera, surge una líder, esposa del General Pando, mujer hermosa y valiente, además descendiente de la nobleza incaica.
Carmen Guarachi Sinchi Roca, se da modos para comunicarse con los caciques y mandones Aymaras, bastó un chasquir de sus dedos, para que suenen pututus siembren indígenas en el Altiplano y esperar ocultos al ejército Constitucional que venía cabalgando con la constitución bajo el brazo y seguros de apagar el fuego liberal.
Los indígenas del Altiplano, se aliaron con los liberales, Zárate Willka, estaba al mando de cientos de Aymaras de Calamarca, Ayo Ayo, Viacha, Senkata, Corocoro, Cosmini y prácticamente diezman al ejército Constitucional.
Según el historiador Chuquisaqueño Ovidio Urioste:
¨Los indios armados de garrote, hondas, macanas, yauris y cuchillos, al son de zampoñas, pututus tamboriles y bombos mataban y aprisionaban a los patrulleros desbandados en Cosmini, irrumpiendo en el templo de Ayo Ayo, donde celebraron canibalesco festín con los heridos, prisioneros y sacerdotes. Allí se encontraba el vicario Monseñor Juan Fernández de Córdova, diputado constitucional y hombre de estirpe y abolengo, cuyas virtudes sobrepasaban todo elogio. La horda alcoholizada arrancó de las manos de los sacerdotes las formas sagradas, siguió el tormento desarticulando, amarrando y colgando con los alambres del telégrafo a los atormentados y después de chamuscar las carnes y comerlas, se partían los cráneos para beber alcohol¨.
Viva Pando, viva el partido Liberal
Zárate Willka ya es General de División del Ejército Federal, luego de algunas semanas de 1899, el alzamiento de indígenas toma proporciones monstruosas y Pando teme que se le vaya de las manos, pues ya empezaron a atacar a los soldados Federales, en una consigna: Muerte a los blancos en un área de más de 60.000 km entre Oruro, La Paz y Cochabamba.
Después de tanta muerte, se dio la batalla final, 250 muertos constitucionales quedaron en el Altiplano, centenares de indígenas muertos diseminados en el valle de Cochabamba, otros 150 soldados Federales muertos en batalla. Ganaron los liberales.
Esta guerra civil o revolución Federal, olvidó la consigna del federalismo, Pando asumió la presidencia, ajustició a los indios que cometieron desmanes y se traslado le sede de gobierno a La Paz, quedando en Sucre el poder judicial. El liberalismo duró veinte años.
Pasaron 21 años y los Republicanos al poder
¨¡Que mueran los Republicanos mazorqueros carajo!, ¡Abajo los cholos apátridas!.
De una parte el gobierno de liberal, lanzaba sus huestes de matones agresivos y feroces a romper el espinazo al grito de ¡Viva Montes! contra los republicanos de Bautista Saavedra; de otra, el partido Republicano hacía frente a esos hombres con sus ovejas de “Achacachi”, famosos matones entrenados en su Hacienda de Avichaca, gritando: ”Asesinos, ladrones, entreguistas, pagados por Chile, en un ir y venir de choques a fuerza de pedradas, palos, balas y con armas más poderosas, los periódicos, que de uno y otro bando llenaban de ansiedad al pueblo¨
No había un día que no se produzca un incidente. Los liberales o pijes, atacan las casas de los opositores. Se cometían asesinatos en los pueblos; se castigaba y se arruinaba a los que no comulgaban con el gobierno; se les perseguía y se los deportaban a Ulla Ulla y al Alto Madidi.
El pataleo de los Liberales
El 12 de julio de 1920, se da el agónico pataleo de los liberales. Su último representante aristocrático, José Gutierrez Guerra, sale al destierro después de dimitir y evitar más muertes, por el levantamiento de los Republicanos de Bautista Saavedra.
Los golpistas la planearon bien, nombraron padrinos para el financiamiento del golpe, se compraron a militares y dieron muerte a tiros al temible Tigre Cusicanqui, famoso represor al servicio de los liberales.
Muerto el Tigre, los Republicanos ingresan triunfantes. Los otrora, ¨Cholos Mazorqueros¨ entraban satisfechos al Palacio Quemado.
Bautista Saavedra y su Guardia republicana, gobernaron con matanzas de indígenas, dormían con el Mauser listo para apretar el gatillo en las orillas del Titicaca y el Estado de sitio permanente, les garantizaba momentáneamente sostenerse en el poder.
Colgaron a Villarroel
Después de varios intentos por enderezar la patria, nuevamente militares y políticos están ansiosos de subir al poder, tuvieron que pasar 23 años para que exista otro feroz levantamiento, funestos por cierto, por los muertos que decoran el rosario político de esa época.
En los años cuarenta nacen partidos como el Partido de la Izquierda Revolucionaria PIR, la Falange Socialista Boliviana FSB, la logia Razón de Patria Radepa con muchos militares que quieren también mejores días para el país.
Transcurre poco tiempo Gualberto Villarroel está en el poder, sus esbirros cometen asesinatos en Chuspipata liquidando a una docena de ciudadanos, entre Senadores, abogados y militares.
A raíz de estos hechos, es que una turba bien asesorada, sacrifica a su presidente y sus colaboradores colgándolos en los faroles de la plaza Murillo.
Después de descolgarlo a Villarroel, fue velado y llorado por el pueblo, que aprovechó un descuido para incarle su yauri dentro del cuerpo inerte, como sostienen las abuelas.
Otra vez la masa amorfa, comenzó a saquear, corrió bala y Villarroel pasó a la historia en 1946, con su frase ¨No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres¨.
Corretearon a Claudio San Román
Y llegó el MNR, de Paz Estensoro, San Román, las Barzolas, sus milicianos, Curawara de Carangas, el Cuartel Sucre, Coro Coro, el control político a través del garrote.
Como a todo santo le llega su fiestita, El General Barrientos, los barre literalmente del espacio político en 1964.
Los reductos milicianos son bombardeados desde el avión, Claudio San Román huye al Paraguay, se toman por la fuerza los campos de tortura, se ametralla a los obreros en Villa Victoria.
Cayó Paz, después de una fuerte refriega entre los que defendían al Jefe y los otros que se autoproclamaron los salvadores de la humillación del MNR.
Y otros veinte años el MNRI de Hernásn Siles, El MIR de Paz Zamora, y otros agregados, son en este periodo el caldo de cultivo para la inestabilidad. La COB al mando de Juan Lechín, la Hiperinflación. Un congreso que no apoya al presidente, el desabastecimiento y la cocaína en su auge, hicieron de este periodo uno de los más funestos. Secuestraron al presidente, lo volvieron sano y salvo, para darle la estocada de la renuncia en 1984 y pasaron otros veinte años. Para que echen a Goni.
Este ramillete de balazos, cuartelazos, levantamientos, matanzas, bloqueos, tienen una extraña casualidad que se dan cada veinte a veinticinco años.
Y siempre la misma voz el mismo timbre del grito de la gente,¡ basta carajo!.
Pero sigue la vida, al igual que los fenómenos naturales, nuestra política tiene un ciclo belicoso, una especie de ola que sube y baja y en su momento más crítico estalla, llevándose este maremoto social instituciones, autoridades, ministros, y presidentes.
Es probable que estos hechos, se den por la frustración de una generación que no encontró ningún cambio o mejora en su sistema de vida, las instituciones podridas, los políticos y su prole gobernando como su feudo, es decir que la desilusión de los pobres y los engañados, se hace presente con violencia, cual turbión de montaña, que luego vuelve a su cauce, se entierran los muertos con bandera, se cambian autoridades y sigue el torbellino político con nuevos actores, y los mismos conspiradores de nunca acabar. La historia tiende a repetirse. El que a hierro mata a hierro muere……
¿Quién será el próximo?....
Fuentes:
TRISTÁN MAROF
Víctor Paz.. Vida y transfondo de la política boliviana.
PORFIRIO DIAZ MACHICAO
Bautista Saavedra
HERNÁN LANDIVAR FLORES
Infierno en Bolivia.
GENERAL DEL PUEBLO
Fernado Diez de Medina.
lunes, 20 de junio de 2016
La Cordillera de Apolobamba
La
Cordillera de Apolobamba
Freddy
Céspedes Espinoza
La
claridad del amanecer en el altiplano. El illimani, el Illampu y el Huayna
Potosí, despiertan para echar las aguas de sus glaciares dormidos, el sol les
ilumina sus frentes rosadas; allá en el altiplano los apurados, corren
para bajar hacia la ciudad de la Paz, mientras otros como yo, se
alejan en esa infinita planicie ocre salpicada de papas, habas y cebadas.
Los ríos
que bajan desde el Altiplano alto, alimentan sus aguas a través del río Suches.
Todavía se observa los despojos de su fiesta del turbión de los meses de
lluvia, ahora está tranquilo, lúcido y bello, más tarde reposará sus aguas en
el lago Titicaca.
El
ascenso lento por un camino de tierra, nos muestra los diferentes periodos
geológicos en los colores de sus rocas, las pajas bravas de la planicie de Ulla
Ulla que marca el único movimiento uniforme del soplido del viento, las llamas,
alpacas y vicuñas, ya no se molestan al cruce raudo del bólido de Trans
Altiplano, que ya tiene las manchas de tierra en toda la carrocería.
En la
lejanía, asoman curiosos los picos altos de la Cordillera de Apolobamba (
Planicie de los dioses o Apus) que aparecen y desaparecen en el zigzag de
descenso hacia Charazani.
Los
valles nos abren sus brazos atrás quedó el yermo, los caballitos nativos
aceleran la marcha con un certero golpe de una Chirca en sus lomos, los
campesinos del valle saludan con una sonrisa amigable, el paisaje adquiere un
tono más alegre; estamos en Charazani.
Los caminos pre colombinos
Charazani,
histórico pueblo, donde los intrépidos españoles y curas franciscanos fundaron
un curato para catequizar a los infieles de Apolobamba, sus casas
coloniales hacen mucho que las abandonaron, sólo quedan algunas antiguas
en pie con sus gruesas paredes, balcones de hierro forjado y techos de paja
brava que se caen en pedazos; más allá el progreso, arruinó por completo su
bello aspecto del siglo XIX.
Pero los
caminos precolombinos están intactos. Desde Charazani, corren hileras de
caminos empedrados hacia las diferentes comunidades atravesando ríos, preciosos
farellones verdes y sólidos andenes precolombinos similares a los del Cuzco.
Los
cerros, no hay nada más sublime que observarlos calladamente, tienen una
historia de siglos, por allá caminaron los trashumantes Kallawayas, los incas,
y los aymaras para su sustento; también los españoles incaron sus espuelas para
no caer en las oquedades.
Tibieza
de valle, el ascenso por el camino pre colombino hacia el poblado de Curva es
un trinar constante de mirlos, patos zambullidores en las corrientes de los
ríos, los infaltables chihuancos, chaiñas, pichitancas y colibries desde el
pequeño y gracioso verde, hasta el fuerte y pesado colibrí gigante, que no
puede permanecer mucho tiempo en el aire.
Pueblos
perdidos como Niño Korín o Cañizaya, callejuelas estrechas en medio de los
andenes, piedras de siglos, graneros que a pesar del tiempo, son todavía las
colcas pre colombinas, esperando que se llenen de maíz, tal como hace
quinientos años o más.
La tibia
caminata llena los pulmones de una brisa fresca, el ascenso se hace pesado pero
bello, 18 km de un serpenteante ascenso estamos muy cerca del místico poblado
de Curva, famosa por sus curanderos kallawayas.
Como hace cien años
Curva,
población en la cima del cerro, su plaza principal, su iglesia, más allá las
construciones del siglo XIX, con sus borricos, mulas y cerdos que caminan en la
plaza, nada cambió mantiene su toque rural, los escasos pobladores miran desde
sus ventanas y puertas temerosos a los forasteros.
Su
posición estratégica la hacen invulnerable, desde curva se tiene una vista
formidable del valle. La bruma del trópico de Apolo, no se atreve a subir hasta
la cima, más bien permanece descansando en lo profundo de sus cañadones, a la
espera de una corriente de aire más caliente lo suficientemente fuerte para
abrazar al pueblo cuando llegue la noche.
La montaña sagrada de los kallawayas
Bello
amanecer en las carpas, el nevado Akhamani se sorprende al vernos, nos
sobrecoge nuestra pequeñez humana ante la majestuosidad de este gigante..
Montaña
de casi seis mil metros con su largo cuerpo de glaciares que brillan con el
sol. El misticismo que encierra esta montaña va acompañada por la infinidad de
ofrendas que recibe frecuentemente, pues para el mundo kallawaya, es la montaña
más poderosa, sagrada y altiva que obliga a los más incrédulos a rendirle
pleitesía a esta mole que vio pasar muchas generaciones.
La
Cordillera de Apolobamba, sus espejismos visuales con todas las tonalidades del
arcoiris son reales.
Ya
muchos, se olvidaron de lo grandioso de estos lugares solitarios. Hay mucho
tiempo para reflexionar entre las fuerzas telúricas de Apolobamba y su energía
que irradia paz, tranquilidad y silencio.
El último paso entre Illo Illo y Pelechuco a casi 5000 metros
Aquí en Apolobamba viven los Apus o dioses antiquísimos de nuestra cultura, son espíritus que vuelan de un lugar a otro en carambolas energéticas, chocando sus cabezas entre las vibraciones de la cadena montañosa más bella de Bolivia.
Después del Nudo de Vilcanota en Perú, una bifurcación grandiosa entre a suelo boliviano con el nombre de Nudo de Apolobamba, en una interminable cadena de picos montañosos y lagos verduscos que echan sus aguas tanto al Titikaka como al Amazonas.
Sobresalen el Chaupi Orkho, Cololo, el Palomani, el Katantika, el Machu Sunchulli, y la montaña Akhamani, la más sagrada y poderosa para los Kallawayas y místicos de todo el mundo, que vienen aquí en peregrinaciones sagradas por largos días.
Estas caminatas por las altos pasos de hasta 5100 metros, fortalece el equilibrio mental, físico y espiritual, es la simbiosis perfecta entre montaña y hombre para crear fuerza, razonamiento y respeto a las fuerzas ocultas.
Los Kallawayas, aquellos médicos herbolarios viven en sus faldas entre hierbas medicinales y sus conversaciones mentales con el espíritu de las montañas.
Aquí, es tan real el Anchanchu, aquel ser maligno que dispersa granizadas y heladas, hasta el Thullu Peskho, divinidad con el miembro sexual incandescente que anda en las noches frías, buscando doncellas.
El centelleo de los glaciares, las vibraciones moleculares de minerales y cuarzos, los ecos musicales de la naturaleza, todo en una amalgama entre el esoterismo y la realidad que nos transporta hacia la montaña Akhamani..
Apolobamba, los dioses andan sueltos, sólo hay que esperarlos para que con su hálito energético, nos vuelvan al equilibrio que tanto necesitamos los seres humanos.
Ya van
dos días de caminata por la frígida
Cordillera de Apolobamba, asciendo lentamente por un camino pre colombino hasta
los 5100 metros y ante mi vista está el Machu Sunchúlli, montaña rica en
filones de oro que se tragó en tres siglos cientos de almas.
Esta
cordillera hace límite con el Perú y es la reserva más grande de cóndores y
vicuñas en el Parque Nacional Ulla Ulla donde los altos glaciares forman lagos
de diferente color que alimentan al Titikaka.
Machu Sunchulli, todo sea por el oro
El
pensamiento europeo, durante el descubrimiento y conquista de América
estuvo fuertemente dominada por las
ideas mercantilistas en lo económico. De ahí que la obsesión por los metales,
las esmeraldas y otras piedras preciosas haya sido el estímulo de la mayoría de
las aventuras de la conquista.
Las
leyendas de " El Dorado" y " El Gran paititi", son las
expresiones de esa codicia europea por las riquezas abundantes y fáciles.
Las
personas o las naciones eran más poderosas cuanto más oro o plata tuviesen.
Para este
fin, se adoptó el trabajo en las minas del Alto Perú una
institución incaica que tenía características diferentes a la concepción
de los españoles, que fueron impuestas en forma inhumana a diferencia
donde las minas del inca eran trabajadas por turnos obligatorios por los habitantes
de la región.
Consolidada
la conquista, la búsqueda de metales preciosos impulsó a centenares de españoles
a emprender viajes en busca del preciado
metal, llegando hasta lugares inimaginables en busca del gran Dorado, que
según informaciones de ese tiempo se hallaba detrás de Los Andes.
Las
misiones de Apolobamba
Los
misioneros franciscanos fueron los primeros que se dedicaron a la conversión de
las tribus de infieles (Chunchos, Lecos) existentes hacia el oriente de la
cordillera de los Andes y con tal motivo efectuaron varias expediciones, unas
tomando la vía de Zongo, otras la de Carabaya, y, finalmenente la vía de
Camata; detrás de ellos, los capitanes y soldados españoles.
“........En
Charazani la orden de los franciscanos establecieron una base de
aprovicionamiento y fomento de las misiones de Apolobamba, con cuyo motivo se
fundó el convento de Charazani en el año 1686.
Los
padres franciscanos también servían los curatos de Charazani, Pelechuco y sus
anexos Sunchullí y Suches.
Es así
que Sunchullí, mina incaica, pasó a a ser considerada como uno de los centros
más preciados por los españoles por tener minas famosas para la explotación de
oro.
Cruzando el Snchulli, la mina más rica de oro durante la colonia
El nombre completo de la montaña es Machu-Sunchulli y en quechua significa, “lugar donde cae la lluvia y frío”.
El
campamento se encuentra a 4600 metros sobre el nivel del mar.
El lugar
es verdaderamente sorprendente debido a que existe gente trabajando en viejas
minas incaicas y coloniales.
Cuando se
logra entablar conversación con algún minero; lo primero que hacen referencia,
es el pueblo enterrado por el “Supay” lo que destruyó por completo la población
y todas las construcciones; quedando solamente a la vista, centenares de huesos
humanos, quimbaletes y morteros gigantescos diseminados en un amplio perímetro.
Ubicada
en la Cordillera de Apolobamba esta mina tuvo en su apogeo un movimiento
inusual de forajidos y aventureros al igual que en Potosí.
Comenzaron
a construir habitaciones para uso de los conquistadores, una iglesia y algunas
dependencias donde se trataba el metal extraído de las profundidades del cerro.
Su apogeo
fue tal que en poco tiempo la concentración de gente se incrementaba por la
alta ley del oro que se extraía de sus vetas; el preciado metal tenía 24
quilates.
La Mita como
Sistema.
Para este
auge del oro, la mita como sistema de trabajo, era la base para sostener la
producción junto al uso intensivo de mano de obra gratuita; ya que la mita era
un " servicio que debían prestar los indios de todo el Perú, desde los 18 hasta
los 50, así se arrancaba al indio del seno de la familia, del terruño regado
con el sudor de sus padres, transportándolo a inmensas distancias, se le
aplicaba a trabajos penosos para los que no tenía inclinación, se le tazaba el
estipendio, y no se le eximía del tributo. Los indios sabían que de las minas
no debían volver más, pues consideraban este trabajo como mortal; y para
encaminarse a él arreglaban sus cosas y se despedían de sus familiares para
siempre."
Existen
referencias de que al trabajo de las minas concurrían, por término medio,
cuarenta mil indios por año. De estos no volvían a sus casas sino la quinta
parte. Así que la mita en 250 años causó la pérdida de casi 8.000.000 de indios
que perecieron víctimas del trabajo y de la intemperie.
Nuevamente
aparece el oro
Pero el
oro desapareció sólo por algunos siglos, los cateadores de minas se
introdujeron a estos socavones abandonados buscando nuevamente el
preciado metal. Para sorpresa de ellos, se encontraron con mitayos de la
colonia, que al estar engrillados unos a otros perecieron por falta de auxilio
ya que en el exterior ya nadie sobrevivía por el derrumbe; murieron de hambre y
frío.
El clima
frígido se encargó del resto, eran momias cual sacadas de un refrigerador
con sus sombreros de cuero de llama, ojotas del mismo material, piel pegada al
cuerpo y un pfhullo ( Frazada tejida con lana de llama) húmedo y vetusto
que les servía de cobija.
Hoy estos
mitayos son deidades de la montaña que protegen la mina.
Hace unos
doce años tuve la oportunidad de visitar la mina y estaban allá, están
presentes sus espíritus, parece que el sonido de sus golpes contra la roca
persistiera.
Estos
caminos conectaron los Andes con las tierras tropicales y y Altiplano, todavía
recorren suspendidos en las montañas hasta Llegar a Pelechuco a 3600 mts.
FUENTES:
GIRAULT, Louis. Kallawa Curanderos Itinerantes de los Andes.
OBLITAS,
Enrique. Cultura Callawaya.
ARELLANO,
Jorge. La Cultura Mollo en Revista Pumapunku # 12.1978.
Revista
Khana. Julio 1959. La Encomienda y la Mita a través de la historiografía
moderna por Hilarión Acosta R
APOLOBAMBA
Trekking-Tour
Cultural y Aventura
Pelechuco-Curva
APOLOBAMBA 06D/05N.
Salida: La
Paz
Termina: La
Paz
Tipo
de transporte :: 4wd al inicio y fin de la caminata
Tipo de alojamiento: Camping
Tamaño del grupo Min. 2 personas
Tipo de alojamiento: Camping
Tamaño del grupo Min. 2 personas
Programa:
Día 1.- La Paz
- Ulla Ulla – Pelechuco.
Saliendo muy temprano desde La Paz por 4x4 y 10 horas de
viaje
Este es el lugar donde
muchos llaman el Tibet de América. La gran cadena montañosa de Apolobamba se
manifiesta en todo su esplendor. Lagos con avifauna y la soledad del paisaje
nos llevarán hasta el último pueblo de los andes, Pelechuco a 3600 mts. Hotel B.L.D
Día 2.- Trekking Pelechuco-
Atawani -6 horas de caminata
En
esta primera jornada, el ascenso lento
nos permite observar con claridad, el camino pre colombino que asciende hacia las terrazas de agricultura y pequeños
asentamientos humanos con casas
sencillas y cubiertas con paja brava.
El horizonte se abre lentamente para observar en
los alrededores la gran cadena de la Cordillera de Apolobamba con picos como el Huanacuni, Colololo, Katantika y
otros que forman un herradura de
glaciares y morrenas en las partes más altas.Después de cruzar el paso de keansani 4717 mts,
iniciaremos el descenso entre nieve y morrenas milenarias, observando el gran
conocimiento de ingeniería caminera Tiwanaku e Inca . Camping 4200 B.L.D
Día 3.- Trekking Atawani- Machu
Sunchulli-7 horas
de caminata
El fresco amanecer nos impulsa
a continuar la fascinante caminata, los riachuelos que bajan de los macizos
forman en los bofedales andinos una serie de caprichosas rutas que
asemejan culebras sin fin que van
formando meandros con variedad de patos
andinos y otras aves.
La presencia de pueblos
pequeños como illo illo, le dan una pausa fugaz a nuestro caminar; sólo el silencio y el ladrido de los perros
en la lejanía, nos despierta de nuestro letargo, para vernos nuevamente solos, entre las moles de piedra del zigzageante
ascenso hasta los bofedales de Sunchilli; un reto de fuerza y voluntad, en montañas con sienes blancas que
observan en nuestro peregrinar. Camping 4805 mts. B.L.D
Día 4.- Trekking Sunchulli- Inca Cancha- 6 horas de caminata
Las llamas y alpacas
desperezan nuestra mente, decenas de ellas se acercan curiosas, obviamente,
porque estamos en sus dominios, donde normalmente se alimentan de la hierba
andina.
La presencia de lagos de
diferente matiz nos impulsan a llegar
hasta el punto más alto de nuestra expedición ( 5100 mts), para posteriormente abrazar el contorno de la Montaña Machu
Sunchulli y alejarnos de su siniestra belleza,
y descender por la encañada más espectacular del trayecto, en
un culebreo constante hasta llegar a
Inca Cancha o Tambo del Inka, lugar de descanso desde épocas antiquísimas. Camping. 4300 mts.
Día 5.- Trekking Inka Cancha- Hatum Pampa. 6 horas de caminata
Bello amanecer en las carpas, el nevado Akhamani se
sorprende al vernos, lo sobrecoge nuestra pequeñez humana ante la majestuosidad
de este gigante.
Montaña de casi seis mil metros con su largo cuerpo de
glaciares plateados. El misticismo que encierra va acompañada por la infinidad
de ofrendas que recibe, pues para el mundo kallawaya, es la montaña más
poderosa, sagrada y altiva que obliga a los más incrédulos a rendirle
pleitesía. Camping
4000 mts.
Día 6 .- Trekking Hatum Pampa- Curva- La Paz. 5 horas de caminata
Tibieza de valle, descenso rápido y el posterior
ascenso hacia el poblado de Curva con un trinar constante de mirlos y patos
zambullidores en la corriente de los ríos,
Los infaltables mirlos, gorriones y colibries, desde el pequeño y gracioso
verde, hasta el fuerte y pesado colibrí gigante, nos dan su bienvenida.
Pueblo
perdido, con callejuelas
estrechas en medio de los andenes de piedras de siglos sujetadas por líquenes,
graneros pre colombinos, esperando que
se llenen de maíz, tal como hace quinientos años.
Este místico poblado
es famoso por sus curanderos kallawayas. Que van de pueblo en pueblo con
sus remedios de plantas milagrosas.
Desde Curva se tiene una vista formidable del valle
que descenderemos por vehículo hacia Charazani donde disfrutaremos de aguas
termales y luego retornar a La
Paz. B.L.
Los
Servicios Incluyen.
·
Transporte Privado Ida Y Vuelta.
·
Guía Bilingüe.
·
Cocinero.
·
Alimentación, comida Vegetariana A
solicitud.
·
Agua,
Snacks
·
Llamas
y mulas para llevar las mochilas y el equipo.
·
Carpas, Aislantes, Carpa Comedor, Carpa
Cocina, Carpa Baño.
·
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