lunes, 15 de junio de 2026

BOLIVIANISMOS

 

LOS BOLIVIANOS HABLAMOS  DIFERENTE

Freddy Céspedes Espinoza



“ Apurate pues Juán, no ves que ese pichiruchi tinterillo, necesita platita y hay que aceitearle nomás, para que no nos quitenps la casa”, afirma doña Lupe Orias cuando habla en forma natural a su marido en los fríos pasillos de los juzgados.

Cualquier extranjero, difícilmente comprendería el verdadero significado de la frase; tendría una idea, pero no podría entender adecuadamente.

Pero, ¿ por qué hay diferentes formas de hablar?. Sin duda los linguistas, no se dejarían esperar y dirían que:  “ Una lengua es la expresión de los pensamientos, amores y emociones íntimas de la persona y el pueblo”  y que tales  “pensamientos, quereres y emociones andan estrechamente ligados con el medio ambiente”, y tales expresiones hacen que hablemos diferente en la parte andina.

TODO COMENZÓ CON LOS ESPAÑOLES

Cuando llegaron los españoles a América, significó una sorpresa total para los americanos- dice Don Nicolás Fernandez Naranjo- pues “España instaló su cultura, introdujo artes, modos de vivir, religión y lengua, pero no conquistó las almas”.

“ Los bolivianos si aprendieron el castellano por necesidades sociológicas, o económicas, nunca tuvieron la emoción, la vivencia de la nueva lengua” , complementa Fernandez Naranjo, al referirse a la forma cómo hablamos los bolivianos.

Sin embargo, muchas personas, piensan que ante tales formas insólitas de comunicación del castellano boliviano;  o más bien el léxico nuestro, se deba a la insuficiencia de cultura o al desconocimiento de la lengua, a la barbarie reinante en las clases populares; sin pensar que esta riqueza idiomática, permanece en el alma del pueblo que emplea el habla castellana en sus actividades socio- culturales, pero que en los hechos,   sigue pensando en aymara o quechua.

De acuerdo a Fernandez Naranjo, la lengua castellana de España no tiene más que tres formas de enunciación del verbo: afirmativa, negativa, interrogativa. La dubitación, la sorpresa, el énfasis, se expresan mediante perifrases donde la forma verbal afirmativa negativa o interrogativa queda intacta morfológicamente.

Para los linguistas aymaras – dice- ésta lengua,  tiene ocho diferentes formas de enunciación verbal. Una de ellas, es la de sorpresa que se caracteriza por llevar el acento en la última sílaba.  Esto explica  el acento agudo en: “ habiá sidó” , “había venidó”,  que la computadora en nuestros días se resiste a admitir, porque es un bolivianismo usado a diario por las masas.

Pero nos preguntamos ¿Hasta dónde los bolivianismos se mantendrán intactos como riqueza idiomática? si el  constante bombardeo “mass mediático”, se esfuerza en utilizar terminología en Ingles?.

Cool, living, leasing, transfer, bus, tickets o palabras importadas de los programas de televisión  como "Chido",  “ truchos” “no se vale” o “tolán” para referirse a un pantalón que inundan las conversaciones, especialmente de las nuevas generaciones.

También es sabido que dentro el léxico popular, la lengua es muy dinámica, se adapta con facilidad, pero para muchos literatos que  se esfuerzan por escribir en la lengua de Cervantes, desechan el saber popular, que es lo que identifica a nuestra cultura.

Pero un peligro acecha a estas formas de expresión, muchos términos están extraídos del hampa criollo que desluce lo sabroso de los bolivianismos.

COMPRAME PUCACAPA CABALLERO

Algunos ejemplos de las palabras muy utilizadas en nuestra conversación diaria, no figuran en los diccionarios comunes como : Aceitear, acusete, achuntar, ahurita, bienécho, bocón, cabrear, capujar, chaposo, dentrar,  hurguete, pucacapa, refinarse, en el aspecto social, trastearse de casa, tijeretear, revesero, gritonear, wislulo, chambonear, manguear, walaichear, birlocha, levudo, estar caña cuando uno está borracho y otras que contrarrestan con el coba del hampa, que normalmente nos llega del Perú y otros países limítrofes como:  Jerma, mujer, videar referido a ver, las gambas como zapatos, marmaja como dinero y orégano referido al oro.

De todas maneras, la lengua boliviana estará aquí por tiempo porque más de quinientos años de influencia del castellano, no borró todavía  el sentir de un pueblo que resiste los avasallamientos idiomáticos foráneos.

Fuentes:

Diccionario de Bolivianismos. Nicolás Fernández Naranjo

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